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Te sigue, de David Mitchell
Terror sutil
Foto: Maika Monroe es Jil, una adolescente perseguida por fantasmas.
El film del director norteamericano mixtura las técnicas del terror clásico con la resignificación del miedo por ausencia en los adolescentes.
Publicada el en Cine

Hace unos años que el terror incorporó a su universo la idea del no mostrar, de la no explicitud. Es lo que se llamó terror psicológico. Este terror no suplantó al clásico, sino que convive con él. Los dos tipos tienen su público y hasta se podría decir que el número de espectadores se amplió. Te sigue salta por encima de esta bifurcación y se ubica en un lugar nuevo, en una especie de intermedio: muestra pero sin abusarse de ello (ya que lo hace a través de la resignificación). Tampoco apela a lo enteramente relacionado a la psiquis. Por esta razón, en el film los signos de época son borrosos o inexistentes, la ciudad en la que ocurren los eventos no está definida (aunque se trataría de Detroit), los adolescentes son los protagonistas, pero ya no encarnan a los prototipos del cine de miedo (más bien parecen cercanos a los que se pueden divisar en la calle, es decir, son más reales) y el sexo deja de ser identificado sinónimo de encontrar la muerte.

El estadounidense David Robert Mitchell (40) es el responsable de Te sigue, en donde se cuenta la historia de la hermosa Jay, una adolescente fascinada por las piscinas, que recibe a través de una relación sexual una maldición: ser perseguida por seres letales (que pueden asemejarse a personas conocidas) que sólo ella puede ver. El contacto físico íntimo es la única solución para deshacerse del castigo y transmitírselo a otra persona, pero si el que lo recibe es muerto por los seres persecutorios, el proceso se retrotrae.

Mitchell ya se había ocupado del mundo púber en su trabajo anterior: El mito de la adolescencia. En Te sigue continúa con muchas de las ideas introducidas en aquella película. El título original de la cinta va un poco más lejos de lo que sugiere el nombre que recibió por estas tierras: alude a que "eso sigue".

El film es de esos en los que cada detalle importa, donde todo es sutil, no sólo la puesta de terror. Hay una escena, en apariencia ingenua pero en la cual se esconden potentes aseveraciones. A Jay le gusta Hugh y con él tiene una primera cita en un cine: el Redfor Theather, una sala legendaria que cuenta con un órgano. Allí, mientras hacen la cola para ingresar, Jay le propone un juego: elegir una persona al azar con la que le gustaría cambiar lugares y que ella debería adivinar en tres chances. Él elige a un niño. La muchacha no acierta (quizás porque está pensando en dobles sentidos) y menos aún se ve por quién ella opta. La elección de Hugh denota la resistencia a crecer.

El acoso de los seres fantasmagóricos (cuyas formas, en su mayoría, tienen una segunda lectura y no son para nada inocentes) produce paranoia y agotamiento psicológico en quienes los padecen. Por eso, cuando Jay contrae la maldición, dos hombres que la rodean se presentarán como sus salvadores. El todavía virgen Paul y el más experimentado Greg.

Te sigue, en donde también hay lugar para la belleza, puede decepcionar si se la mira desde los cánones típicos del terror. Pero si se la observa como una alegoría de lo que significa crecer, hacerse adulto y saber que la muerte está, por así decirlo, a la vuelta de la esquina (idea que se refuerza al ser prácticamente inexistente la presencia de mayores), se la disfruta de un modo diferente.

FICHA TÉCNICA:

Te sigue. It follows

Estados Unidos. 2014. 100’. Director: David Robert Mitchell

Intérpretes: Maika Monroe, keir Gilchrist, Jake Weary, Daniel Zovatto.

Analía Casero
- Historiadora -