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Violencia en el fútbol
“MACRI FUE PARTE DEL ASUNTO”
Foto: Para Mónica Nizzardo el problema de la violencia en el fútbol no está solo en los barras bravas, sino en los clubes, el Gobierno y la Justicia.
Mónica Nizzardo, fundadora de la ONG “Salvemos al Fútbol”, sostiene que los barrabravas son parte de “una cadena de negocios” de larga data, que incluye al Estado, la AFA, la Justicia, la Policía y los clubes. Dice que está obligada a ser optimista con las nuevas medidas que impulsa el Gobierno Nacional, aunque plantea sus reservas respecto al Presidente por los vínculos que tuvo con la hinchada de Boca en su etapa de mandamás xeneize.
Publicada el en Entrevistas

Su visita a Córdoba, por primera vez, no tiene nada que ver con la pelota. “Como verás, he recuperado una parte de mi vida”, afirma sonriente Mónica Nizzardo, fundadora de la ONG “Salvemos al Fútbol”, quien en estos días llegó a la capital mediterránea para participar en eventos vinculados a sus actividades de docente y de productora de cortometrajes. De todos modos, no le esquiva al bulto cuando, cortado en jarro de por medio, se le propone hablar del tema que fue casi excluyente en su vida durante la última década: la violencia en el deporte más popular y más redituable del universo.

“Tuve un momento de profundo enojo y desencanto, un par de años atrás, pero en 2015 volví a trabajar en la ONG a partir de un proyecto que había quedado inconcluso con mi renuncia, que era hacer el libro de los 10 años de “Salvemos al Futbol”, sostiene esta profesora de francés y de teatro que el 15 de septiembre de 2006, junto al abogado penalista y ex juez federal Mariano Bergés, decidió iniciar una cruzada contra los violentos que pululan en las canchas de todo el país y denunciar el complejo entramado político, judicial, policial e institucional que justifica y apaña a los barrabravas y que se retroalimenta con ellos.

Nizzardo integró la comisión directiva del Club Atlético Atlanta entre 2002 y 2005. Durante su gestión como vocal y encargada del departamento Prensa del club porteño, denunció a un hincha que ingresó a la sede social y produjo numerosos destrozos materiales. La causa llegó a juicio oral pero el imputado fue absuelto por el beneficio de la duda, ya que los otros dos testigos del hecho dijeron ante los magistrados que no habían podido reconocerlo. Aquel desafortunado episodio marcaría un “click” para la dirigente. “Ahí decidí involucrarme”, recordó.

-De aquel tiempo a esta parte, ya no está Julio Grondona en la AFA y la corrupción se llevó puesta a toda la cúpula de la Fifa, y además cambió el gobierno de nuestro país. ¿Cómo está el tema de la violencia en el fútbol en este nuevo escenario?

-En esta problemática concreta venimos arrastrando problemas desde hace muchísimos años. En diciembre pasado tuvimos un cambio de gobierno y no podemos pretender ver los resultados en tan poco tiempo. Siempre dije que para solucionar la violencia en el fútbol se necesitaban una fuerte decisión política; funcionarios honestos, hablo de gobernantes y de policías; una AFA comprometida y responsable; y una Justicia que acompañe este proceso. Y son cuatro cosas que hasta ahora nunca tuvimos.

-¿Advierte compromiso o al menos preocupación de parte de las nuevas autoridades gubernamentales y del fútbol?

-Con el cambio de gobierno yo me ilusioné, y sigo ilusionada con esta fuerte decisión política de decir “acabemos con la violencia en el fútbol”. En el caso de la AFA no se modifica absolutamente nada, a pesar de todas las idas y vueltas que hubo en los últimos tiempos, incluida aquella fallida elección del 3 de diciembre pasado que fue un mamarracho. ¡No me pueden decir que no saben contar hasta 75! Eso estuvo arreglado y es lo que más bronca me da, porque nos están tomando a todos de estúpidos. En aquel momento nosotros, desde “Salvemos al Fútbol”, pedimos la intervención de AFA, pero nunca tuvimos respuesta. Recién después de seis meses el Gobierno Nacional intervino de alguna manera con esta Comisión Normalizadora que no normalizó nada. Por ahora, seguimos esperando a ver qué pasa. Estas son las cosas que a uno le dan bronca porque los discursos están llenos de promesas y en los hechos no sucede demasiado. En el tema de la AFA, yo creo que la Inspección General de Justicia debería involucrarse de otra manera.

-¿De verdad considera que se podrá avanzar en una nueva política de Estado respecto al tema de la violencia en el fútbol?

-Nosotros estuvimos con la ministra de Seguridad de la Nación (Patricia Bulrrich) y con Guillermo Madero, que es el funcionario responsable de la seguridad en los espectáculos deportivos, y notamos en ellos una fuerte voluntad de cambiar las cosas. Se nota que hay cuestiones que todavía no están muy coordinadas y organizadas a nivel federal, como el tema de la vuelta de los hinchas visitantes en la Provincia de Buenos Aires, pero sigo teniendo confianza. Apenas asumió, este gobierno reunió a los familiares de las víctimas de la violencia en el fútbol, y eso ya marca, al menos, una intención de cambio que hay que valorar. La última vez que habíamos sido convocados al Ministerio de Seguridad de la Nación fue en 2011, cuando estaba la ministra (Nilda) Garré. Fuimos a una sola reunión y después, como los denunciamos, no nos llamaron más. Creo que no entendieron cuál era la responsabilidad que les cabía como funcionarios.

-¿Con Grondona llegaron a hablar alguna vez?

-Nunca. No nos interesó. Desde que empezamos a denunciar todas las irregularidades que suceden en el fútbol argentino, tuvimos bien en claro que no tenía ningún sentido reunirnos con alguien que sabíamos era parte del problema. Además, conocíamos que el tipo ni siquiera leía las notas que dejábamos en la AFA cuando llegaban con membrete de “SAF”. Pasó con el caso de Marcelo Cejas, el hincha de Tigre que mataron en 2007 en la cancha de Nueva Chicago: para hacerle un homenaje antes de un partido, como quería su familia, presentamos todos los pedidos de autorización y nada. Entonces mandamos una carta identificándonos como “familiares de víctimas”, y así pudimos lograr que al menos los jugadores pudieran entrar a la cancha con una bandera alusiva al asesinato del pibe. Ahora me río de la situación pero la verdad es que me trataban como si yo fuera la delincuente, siendo que estaba denunciando a Grondona. El tipo nunca dio la cara y delegaba estos asuntos a José Luis Meiszner (ex presidente de Quilmes y secretario de la Conmebol, actualmente imputado por la justicia estadounidense por el megaescándalo de corrupción conocido como “Fifa-Gate”). Con él fuimos a hablar para ver si podíamos hacer una campaña de concientización sobre la violencia en el fútbol durante la Copa América 2011, y no hubo caso. Imaginate lo bizarro de la situación: ¡Meiszner encargado de seguridad de la Copa América! Otro mamarracho. Son esas cosas que te hacen pensar que realmente te están tomando el pelo. La verdad es que uno se va golpeando y te va doliendo, y te vas dando cuenta del nivel de connivencia que existe entre los directivos y la violencia.

-En una reciente entrevista con el diario Página/12, Javier Cantero, ex presidente de Independiente, describió con mucha crudeza ese entramado de poder y violencia y dejó una frase contundente: “Con sangre, entendí cómo era el sistema”.

-Ahí está el caso de Cantero… El tipo sacó a luz un montón de irregularidades, y si encontraba apoyo de todos los presidentes de los clubes no tengo dudas de que en el fútbol argentino se hubiera terminado con muchas cosas. Pero está claro que no se quiere terminar con todos los negocios turbios que se hacen. Lo dejaron solo, y buscaron la forma de hacerlo sentir un idiota. Es el trabajito que te hace el sistema para que vos te replanteés las cosas y digas “¿qué estoy haciendo acá?”. Después llegó el descenso de Independiente, el castigo deportivo. La mejor forma de sacar del sistema a un dirigente, porque hasta los que lo votaron se le vuelven en contra, ya que lo único que le importa a la gente, lamentablemente, es el resultado. La verdad es que Cantero no encontró apoyo en ningún lado. Cuando lo veíamos a (Juan Manuel) Abal Medina, que era el Jefe de Gabinete, sacarse fotos con él, yo pensaba “lo están cargando”. Y después llegó el famoso discurso de la ex presidenta Cristina Kirchner en Casa de Gobierno, reivindicando a “esos tipos parados en los paraavalanchas” y ofrendándoles su “respeto”, con Cantero sentado en primera fila. No tengo dudas de que fue algo preparado para decirle “¿ves?, esto no es como vos creés”. Así es como te quieren ir domesticando. O te acomodás, o te quedás afuera.

-¿Se podrá alguna vez cortar esa larga cadena de complicidades que subyace detrás de los violentos del fútbol?

-Este nuevo gobierno dice “vamos a terminar con los barras”, pero hay que tener en claro que el barra es el último eslabón de la cadena. ¿Qué es terminar con los barras? ¿Meterlos presos? Muy bien, lo metés preso… pero a ese lugar después lo va a ocupar otro. Acá lo importante es romper la cadena de negocios. Y para ello hay que ir contra quien lo alimenta al barra. Ahora ingresó en el Senado un proyecto de ley de la ministra Bulrrich, que pretende instrumentar un régimen legal específico en materia de espectáculos deportivos. Mariano Bergés, que es actual titular de “SAF”, colaboró con la elaboración de este proyecto de ley, aunque no incluyeron todo lo que él sugirió. Igual estamos conformes, porque consideramos que la aprobación de esa ley le puede brindar a la Justicia la posibilidad de ir por más. De todos modos, no hay que perder de vista que leyes para combatir la violencia en el fútbol hay, el tema es que no se denuncia. Así empecé yo con “SAF”: descubriendo que todo queda stand by porque nadie denuncia o porque los jueces hacen políticamente lo que quieren, porque ya los conocemos.

-Entre los que no denuncian, ¿hay más miedosos o cómplices?

-Hay muchos que no denuncian por miedo. Cuando yo hice mis primeras denuncias, la mayoría venía y me felicitaba pero nadie quería poner la firma. Me decían “yo quiero seguir yendo a la cancha” o “estás loca, te van a matar”. Yo sufrí intimidaciones y amenazas por denunciar la violencia y la corrupción en el fútbol, pero tengo claro que los barrabravas y los políticos no son pelotudos. No van a matar gente por matar y mucho menos a mí, que soy un cero a la izquierda, un cuatro de copas. El sistema ya está tan corrupto que los tipos dicen “dejemos a esta boluda que siga haciendo denuncias” y van directamente a hablar con los jueces para decirles “no le den bola a esta mina”. Aprietan a los que deciden, a los directivos de los clubes y a los magistrados. Una vez, en los Tribunales de San Martín, fue a pedir el derecho de admisión para la barra de San Miguel, porque ya habíamos presentado como tres escritos y se estaban haciendo los estúpidos, y el secretario del juzgado sale y me dice: “¿vos creés que acá no vienen los barras?”. Yo respeto a la Justicia, pero la verdad es que estamos al horno si el tipo que está a cargo de impartirla me dice “¿vos creés que acá no viene los barras?”.

-¿El crédito hacia las nuevas autoridades incluye a Mauricio Macri, teniendo en cuenta sus relaciones con la barrabrava en los tiempos en que era la máxima autoridad de Boca Juniors?

-Yo puedo creer en la ministra Bulrrich o en este muchacho Madero, que me parece una persona honesta y con mucha voluntad, pero de ahí en más… Se los dije a ellos en aquella reunión que mantuvimos: “Yo creo en ustedes, pero me cuesta creer en nuestro Presidente de la Nación, por sus antecedentes de complicidad con una de las barras emblemáticas del fútbol argentino”. De todas maneras, yo entiendo que desde que fue presidente de Boca hasta ahora Macri evolucionó como dirigente. De hecho, llegó a ser la máxima autoridad del país, ¿no?. Ahora se ve en un aprieto, ya que debe hacer algo por nuestro fútbol y por nuestra sociedad. Cuesta arrancar y apretar el acelerador, pero ya lleva casi un año de gobierno y consideramos que los cambios tendrían que haber sido más rápidos en materia de seguridad deportiva. Yo no tengo la menor duda de que Macri sabe cómo terminar con la violencia en el fútbol, porque fue parte del asunto, pero en su esencia no recordamos ni una denuncia como directivo. Al contrario, estuvo involucrado en la reventa de entradas y otras causas que se investigaron en 2003. Sabemos que sabe de qué se trata, y eso no es poca cosa. Ahora hay que verlo en acción. En el caso de la AFA, pienso que tendría que haber accionado de otra manera. Creo que “Fútbol para Todos” se debe investigar, porque este año se siguió dando plata a la AFA y no sabemos cuál ha sido el destino de esos fondos.

-Al desmantelamiento del “Fútbol para Todos”, tarea que Macri le encomendó al empresario Fernando Marín, seguramente le sucederá el desembarco de una cadena internacional de TV para hacerse cargo de los derechos de imagen del fútbol argentino. A  eso le sumamos la intención de reflotar el viejo proyecto macrista de convertir a los clubes en sociedades anónimas y los avances hacia la creación de una Superliga impulsado por los clubes “grandes”. Un “combo” que amenaza con convertir al hincha y al socio en un mero espectador sin incidencia ni participación en la vida de las instituciones, en un mero cliente o consumidor de un producto.

-Ese es mi miedo, y también se lo expresé a las autoridades: que se terminen inventando algunas variantes como para llegar a la privatización de los clubes. Pasó en Colombia y en muchos otros países, donde pusieron a la violencia como excusa para poder cambiar la figura jurídica, haciéndole creer a la gente que porque las instituciones tienen un dueño se acaban todos los problemas. Acá los clubes tienen un montón de actividades, a diferencia de Europa, donde son empresas de fútbol que en la semana tienen sus puertas cerradas. Yo estoy totalmente en contra de la privatización de los clubes, me da miedo. Hay que mantener la esencia. Con una AFA fuerte y una Justicia que controle, nuestras asociaciones civiles pueden ser modelos en el mundo. Quizá las autoridades estén desbordadas o tal vez tengan el pensamiento de que privatizando a los clubes le irá mejor al fútbol. No lo tengo claro, pero hay cosas que dan para pensar… y que dan cosa. Si hubieran tenido una fuerte decisión con esta idea de mantener la esencia de los clubes, de que los dirigentes sean honestos y rindan cuentas de cada cosa que hacen, hace rato se hubiera intervenido la AFA y llamado a elecciones, y decidido que las personas que tienen causas penales en su contra no pueden integrar comisiones directivas… Los estatutos de los clubes están para cumplirse, pero aquí no se cumple nada.

-El programa “Tribuna segura”, que obliga a los hinchas a ir a los estadios con documento, no parece ser una solución de fondo. El escaneo del DNI no es obligatorio para todos, se hace en forma arbitraria, y eso ya genera suspicacias. En Córdoba hemos visto a jefes de hinchadas reunidos antes de los partidos con los encargados de los operativos policiales, ni siquiera coordinando acciones sino directamente dándoles instrucciones.

-No podemos decir que pedirle el documento a la gente sea un plan para terminar con la violencia en el fútbol, es simplemente pedirle el documento a la gente. A lo sumo va a colaborar con otras causas, porque va a saltar en el sistema que tenés algún problema con la Justicia. De ninguna manera es una solución. Aquí es imposible hacer el control a todos los asistentes, porque no tenemos un sistema de 33 puertas como en los estadios de Europa, para que la gente no haga cola o no se amontone en los ingresos. Tampoco tiene tantos aparatos la Policía, así que el control termina siendo relativo. Es a suerte y verdad. Y eso de juntarse las autoridades con los barras, con los delincuentes, fue durante mucho tiempo casi una política de estado. Una vez se lo dije al comisario Rubén Pérez, que era el encargado del Comité Provincial de Seguridad Deportiva de Buenos Aires (Coprosede): “¿por qué usted se reúne durante la semana con los barras?”. Me dijo que yo no sabía nada, que miraba muchas novelas, pero después terminamos demostrando que en la Justicia que era un delincuente. Algo parecido sucedió alguna vez en Córdoba con un promocionado “Clásico de la Amistad” entre Talleres y Belgrano. Por eso siempre digo que el problema de los clubes es durante la semana. Allí se cocina todo y los dirigentes y autoridades llegan a un arreglo con los barras, porque en caso contrario saben de van a tener quilombo el día del partido.

-Cuando Carlos Ahumada era gerenciador de Talleres, en 2009, “Salvemos al Fútbol” se sumó como querellante en una denuncia por asociación ilícita. Después empezaron a llegar más capitales desde México: el empresario Eduardo Gamarnik, con marcadas influencias en muchos clubes de nuestro fútbol y relaciones estrechas con dirigentes del país azteca que tuvieron problemas con la Justicia; el Grupo Pachuca, que colabora con la administración de Talleres; y los casos de All Boys, Godoy Cruz, Defensa y Justicia, que también hablan de una especie de “mejicanización” del fútbol argentino.

-Lamentablemente, tenemos una corrupción enorme y un montón de plata que no sabemos de dónde viene y que está en el circuito del fútbol. México, en particular, es todo un tema. Yo creo que el caso Defensa y Justicia es merecedor de una investigación, pero nadie se mete con esas cuestiones. Es ahí cuando decimos “muy bien el proyecto que se presentó en el Senado, pero la Justicia ya tiene bastante para hacer con las leyes que están en vigencia, y no lo hace”. Estas cosas me superan, a pesar de mis 10 años de experiencia en el tema. Otra vez una jueza me dijo “basta de traer papeles de diario”, siendo que la prensa siempre va adelante de la Justicia en las investigaciones. En 2008 lo denunciamos a Eduardo López, el ex presidente de Newell’s, pero creo que estos últimos ocho años al tipo ni se le cruzó alguna vez por la cabeza que puede ir preso. Y en el caso de Ahumada, le firmamos un poder a un abogado de Córdoba para que siguiera la causa, pero realmente no sabemos cómo está. Hemos pedido información pero no tenemos respuesta y la verdad es que estamos preocupados. Seguramente debe estar durmiendo esa causa.

-En el caso de Ahumada, el tipo volvió a ser noticia hace muy poco, esta vez por sus desmanejos en Estudiantes de San Luis.

-Este caso me provoca una indignación enorme. Ahora todo el mundo parece otra vez preocupado por Ahumada pero después pasa el tiempo, los medios se olvidan, nadie habla del tema y, como estos tipos tienen dinero, van comprando silencio en todos los niveles. Hace un tiempo, cuando Ahumada se fue de Talleres y pasó a ser gerenciador de Juventud Unida Universitario de San Luis,  nos llamó gente de esa provincia para decirnos que tenían serios problemas con este hombre, y nosotros nos comprometimos a ayudarlos y a prestarles el asesoramiento necesario respecto a los pasos legales que tenían que dar. Al final no lo denunciaron y terminaron arreglando. Ahora yo me pregunto: ¿si salió en todos lados lo que Ahumada hizo en Talleres y el tipo tiene una causa en la Justicia, por qué lo contratás? La respuesta es obvia: porque, lejos de querer salvar a tu club, también querés robar un poco. Estas son las cosas del sistema que me superan, y que me dan mucha pena.

-¿Hay vocación de llegar a fondo con la dirigencia del fútbol?

-Recién cuando la Justicia de Estados Unidos empezó a investigar el asunto de la corrupción de la Fifa empezaron a saltar los nombres de algunos argentinos involucrados, pero nosotros tenemos un montón de denuncias durmiendo en Tribunales. La AFA es cómplice de un montón de irregularidades económicas y respecto a la violencia en las canchas es solidariamente responsable, pero todavía no se pudo comprobar nada. Un par de meses atrás fui a la sede de la Fifa, en Zúrich, a entregar copia de todas las causas que “SAF” inició en nuestro país. Mi esperanza es que ellos tengan la voluntad de estudiarlas, pero después me río y pienso “si Grondona llegó a ser vicepresidente de la Fifa, quiere decir que es todo lo mismo”. La verdad es que la decepción que me llevé en Suiza fue más grande que de lo que creía. Entregué varios ejemplares de nuestro libro al encargado del museo, que era un español, y cuando me dirigí a mesa de entrada para entregar copia de todas las denuncias que habíamos hecho contra la AFA, y que involucran a muchos otros tipos que hoy andan sueltos, me dijeron que, por consejo del departamento jurídico, no podían ponerme un sello de “recibido”. Les expliqué la situación en español, en inglés y en francés, pero no hubo caso. Al final me terminé sacando una foto con la persona que me atendió, como para que quedara un registro del trámite, y a los dos días la misma persona me llamó por teléfono pidiendo por favor que bajara la foto de la página de “Salvemos al Fútbol”, lo cual te da para pensar. Lamentablemente, este es el sistema que tenemos en el fútbol mundial, ya no es sólo en la AFA. Por ahí suena utópico que diez locos quieran cambiar las cosas, pero no hay que bajar los brazos. Yo pretendo que las investigaciones sigan adelante. Hay causas en las que hemos entregado pruebas suficientes como para que avancen, y sin embargo las causas no avanzan.

-¿Cuáles son los clubes más complicados en cuanto al tema de los barrabravas? ¿Es cierto que “Bebote” Álvarez hasta tiene una oficina en la sede de Independiente de Avellaneda?

-En la mayoría de los casos es igual. River, por ejemplo, está tomado por los barras desde hace muchísimo tiempo. Y el tema de Independiente es complicado, porque después de la salida de Cantero apareció Hugo Moyano, con toda la movida de camioneros y demás. No sé si “Bebote” tiene una oficina propia en el club, como se dice, pero sí estoy segura de que tiene incidencia en el día a  día. Y el problema de los clubes argentinos, en el 90 por cierto de los casos, está en lo que pasa durante la semana. La Policía y muchos dirigentes viven diciendo que los días de los partidos les va a aplicar el derecho de admisión a los violentos, que son los mismos tipos con los que están haciendo acuerdos en los días previos. Los barras no son estúpidos, son más inteligentes de lo que creemos, y juegan con el miedo de los dirigentes, que les entregan todo lo que piden a cambio de nada. Después también entran a jugar los políticos y los sindicatos, y se hace una bola de nueve. El tema es ver si el Estado es cómplice o también tiene miedo, porque ahí sí que estamos “sonados”.

-La prohibición de ingreso de hinchas visitantes tampoco ha sido una medida conducente, ya que está demostrado que muchos de los episodios de violencia de los últimos tiempos se han originado en luchas de poder internas de los clubes.

-El tema de los hinchas visitantes no tiene nada que ver con terminar con la violencia. Hay problemas entre barras de los mismos clubes, porque todos hinchan para los mismos colores pero cuando hay dinero y prebendas aparecen las peleas. Yo veo que no hay un plan para terminar con la mafia de los “trapitos”, la reventa de entradas y muchos otros negocios turbios que existen alrededor del fútbol. Sin ir más lejos, está el caso de Marcelo Mallo, un puntero político que armó “Hinchadas Unidas Argentinas” antes del Mundial 2010 y al que denunciamos junto a Rudy Ulloa y Aníbal Fernández, y que ahora volvió al tapete por ser amigo de José López, el que tiró los bolsos en el convento. Cuando nosotros lo denunciamos, Mallo ya tenía un montón de cheques rechazados y seguía con la cuenta bancaria abierta, por lo que era evidente que había un tráfico de influencias. Aquella causa que iniciamos por el caso de la barra que viajó a Sudáfrica sigue abierta. Eso me da mucha bronca, y también mucho miedo.

-¿Es optimista respecto a la solución de esta problemática?

-Siendo parte de una ONG que lucha contra la violencia en el fútbol, tengo la obligación de ser optimista. Es una lucha desigual pero no hay que bajar los brazos. Debemos seguir hablando y denunciando todas las irregularidades que vemos. Si tuviéramos una sociedad que reaccionara antes las cosas que suceden, y que reaccionara fuerte, quizá no pasarían tantas cosas negativas. También tiene que haber una fuerte decisión política de que estas cosas salgan a la luz, de que sean visibles, como sucede actualmente con la violencia de género. ¿Cuánto hace que no tenemos una campaña de concientización sobre la violencia en el fútbol? No basta con gritar “acá pasa algo”, hay que tratar de que la gente no se haga cómplice y de que de una vez por todas metan en cana a los que participan de esta trama corrupta. Los jueces y los policías, con el gran negociado que son los adicionales en los estadios, también son parte del problema. Y los jugadores también. Futbolistas Argentinos Agremiados tendría que dar charlas y asesoramiento a sus afiliados, no sólo hacer un paro cuando los jugadores no cobran. Y la AFA debería sancionar a los técnicos que dejan entrar a los barras a un vestuario, a un entrenamiento o a una concentración.

-¿Qué le sugiere el reciente viaje de Armando Pérez, presidente de la Comisión Normalizadora de la AFA, al reino de Bahréin, gestionando aportes de una dictadura de Medio Oriente?

-Eso deja en claro que lo único que les interesa es la plata. Me indigna. La Inspección General de Justicia debería acompañar y controlar el proceso de la Comisión Normalizadora, que está haciendo lo que se le canta y no está normalizando nada. Hace treinta años que los clubes presentan balances “truchos” y les siguen creyendo. Hay que avanzar en la justicia penal pero también en la parte económica. Ahí tenemos un nudo que nadie quiere desarmar, un negocio a cambio de otro. Hace rato que vengo diciendo “salvamos al fútbol y salvamos al país”, porque sería terminar con los negocios que involucran a todos los directivos de los clubes y que replica el modelo de los políticos. No es ético que nuestro presidente pretenda que paguemos los impuestos cuando él evadió, como no es lógico el tema de los bolsos de López o el asunto de los hoteles de la ex presidenta. Yo no estoy afiliada a ningún partido político ni lo pienso estar, pero cumplo mi rol de ciudadana y lucho por las causas que considero justas. La violencia y la corrupción en el fútbol son cuestiones que vienen de hace muchos años, y nadie ha hecho demasiado para combatirlas. Grondona llegó a la presidencia de la AFA con los militares y tuvo que morirse para que dejara el cargo. Eso me llamó mucho la atención del gobierno anterior, que en nombre la memoria, la verdad y la justicia, y de toda la movida que hicieron con los derechos humanos, que personalmente apoyé y valoré, el tipo se haya mantenido en el cargo, cuando era el momento ideal para decirle “mire, usted estuvo sentado con Videla” e invitarlo amablemente a que diera un paso al costado para que el fútbol se renovara. Lejos de eso, Grondona terminó siendo socio del Estado. Eso me indignó, porque ninguna muerte puede taparse con algo que tenga que ver con el dinero o con la política. Terminar con la violencia y la corrupción en el fútbol no es una tarea fácil de llevar adelante, y las decepciones por ahí le terminan ganando a las satisfacciones, pero sigo creyendo que es una causa por la que vale la pena seguir luchando.

Hugo Caric
- Periodista -