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Sergio Levinsky, periodista deportivo y sociólogo
“El fútbol es la gran tapadera de conflictos”
Foto: Para Sergio Levinsky, la nueva conducción de la AFA es la continuidad del grondonismo histórico.
El autor del libro “AFA: el fútbol pasa, los negocios quedan” asegura que la dirigencia del deporte más popular de la Argentina “transmite un caos absoluto, una falta de ideas alarmante y una enorme corrupción”. La injerencia del Estado en el mundo de la pelota.
Publicada el en Entrevistas

Sergio Levinsky es un periodista que acredita un extenso y respetado recorrido en el tratamiento y al análisis de la información vinculada a la temática del deporte. Su amplio currículum incluye trabajos en los diarios “Popular”, “Clarín”, “El Cronista” y “Ámbito Financiero”, en las revistas “Humor”, “Orsai”, “El Gráfico” y “Goles”, en la agencia de noticias DyN y en las radios “Mitre”, “Palermo Sports”, “Cooperativa” y “Villa María”. También registra experiencias en medios de España, Alemania, México, Holanda, Inglaterra, Dinamarca, Suecia y Japón, además de un título de sociólogo que representa un gran valor agregado para su labor.

Levinsky ya llevaba escritos tres libros –“El negocio del fútbol” (1995), “Maradona, rebelde con causa” (1996) y “El deporte de informar (2002)- cuando lo tentaron para darle forma a “AFA: el fútbol pasa, los negocios quedan” (Autoría, 2016), una historia política y deportiva imprescindible para interpretar estos “nuevos” y convulsionados tiempos que atraviesa el complejo mundillo de la pelota en el país de los campeones del mundo de Argentina ’78 y México ‘86.

En una extensa entrevista con Revista El Sur, Levinsky habló de los nuevos vientos que soplan en el fútbol argentino después del largo reinado de Julio Humberto Grondona, que arrancó en 1979 y culminó en 2014. No sólo de los vaivenes de un seleccionado que suma pocos títulos y descarta directores técnicos a granel, sino también de la recurrente injerencia del Estado, de la dependencia económica respecto a la TV y de los tejes y manejes que terminaron consagrando como máxima autoridad a Claudio “Chiqui” Tapia, sanjuanino con pasado de delantero y de barrendero, amo y señor de Barracas Central, club del ascenso porteño, desde hace un buen tiempo, y básicamente yerno del poderoso sindicalista Hugo Moyano, quien hoy también es vicepresidente 2º de la AFA y, junto al mandamás boquense Daniel Angelici, representa el verdadero poder entre las sombras.  

-¿Qué cambia en el fútbol argentino a partir de la asunción de esta nueva conducción que tiene a “Chiqui” Tapia como cabeza visible?

-Prácticamente no cambia nada. Son los mismos dirigentes que en los tiempos de Grondona, quizá con algunos pocos cambios por cuestiones meramente generacionales, pero filosóficamente, y en cuanto a formación intelectual y contactos políticos, son exactamente los mismos del 38-38 de aquellos comicios del 3 de diciembre de 2015, del enorme endeudamiento de tiempos en los que recibieron fortunas desde el Estado con el “Fútbol Para Todos” y los que siguen con una AFA unitaria y centralista. 

-Tras la muerte de Julio Grondona, quien fue el dueño de la pelota durante 35 años, se sucedieron las gestiones de Luis Segura y del Comité de Regularización que encabezó Armando Pérez, con una fallida y bochornosa elección en el medio y con una serie de componendas posteriores que derivaron en este gobierno “de consenso”. Más allá de todo lo que pasó en los últimos dos años y medio, da la impresión de que el post-grondonismo ha resultado ser más, o quizá menos, de lo mismo.

-Tal cual. Es lo mismo. Son los mismos dirigentes y las mismas ideas, acaso con la diferencia de que hay un comisario político adentro de la conducción, Daniel Angelici, que responde al Gobierno Nacional y sin el cual Tapia jamás habría llegado al sillón de Viamonte. La otra cuestión a dirimir en el próximo trimestre es la Superliga, que se abre como un desafío a la AFA pero que habrá que ver cómo se articula desde la oposición interna de D’Onofrio-Tinelli. Hoy, cada uno de ellos juega su partido. El presidente de River, más preocupado por la Fifa, y Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo, con la Selección. 

-¿Marcelo Tinelli fue el gran perdedor en estas pujas de poder?

-En cuanto a la AFA, sí. Pero en cuanto a la Superliga, es algo para ver en los próximos meses. Lo de la Selección es una brasa ardiendo y la alianza Angelici-Moyanismo-Massismo (Nicolás Russo, integrante de la actual conducción afista y presidente de Lanús, milita en el Frente Renovador) prefirió dársela para que se queme lo antes posible. 

-En la conformación de la nueva lista de autoridades no hay demasiada presencia de la dirigencia del interior del país. ¿El modelo tiende a profundizar la histórica “grieta” futbolera entre unitarios y federales?

-Así es. Aunque creo que, en este momento, la responsabilidad de los principales dirigentes de los clubes de todas las provincias es enorme, porque no aprovecharon la oportunidad para presionar a la AFA con un cambio de modelo y se contentaron con las eternas migajas que les tiraron desde Buenos Aires. En el pasado, hicieron mucha presión en 1985 y consiguieron el Nacional B, que sigue siendo aberrante pero fue un paso, y en 2011, por (Daniel) Vila, consiguieron la Copa Argentina. Es demasiado poco y el modelo estructural sigue siendo unitario y centralista. 

-Tanto en la gestión “normalizadora” de Pérez como en los movimientos paralelos que desembocaron en el armado de esta “nueva” conducción afista fue evidente el monitoreo que se llevó a cabo desde el Gobierno Nacional ¿A esta altura del partido podríamos decir que la injerencia del poder político ya es una suerte de “karma” para el fútbol argentino?

- Así es. Desde siempre -recuerdo una mediación fundamental, en un cisma institucional, del presidente Marcelo T, de Alvear en 1924- el fútbol se recostó sobre el poder político, a excepción de cierta independencia formal en los 35 años de Grondona, quien negoció desde otra posición al fundar una especie de partido político de la pelota de fútbol. Pero en este caso, ya el Gobierno metió un comisario político adentro (Angelici) y tuvo muchísimo que ver con la designación de Armando Pérez y aún mucho más con el jurista Javier Medín en la Comisión Regularizadora. De todos modos, la mayor ambición del gobierno, lo que llamaría "la madre de todas las batallas" es el intento de abrir la ventana a las SA en el fútbol, desde la Superliga, que es el objetivo de Mauricio Macri desde que se encontraba en el "llano" empresarial en los ‘90. En aquel momento, Macri rebotó contra los socios e hinchas de los clubes y una dirigencia que lo miraba con reojo por haber sido ajeno al ambiente. Hoy cuenta con otro poder. Pero el Gobierno también se metió para favorecer a los grupos mediáticos ganadores del concurso (que no fue licitación) de los derechos de TV, porque no vetó un proceso espurio en el final y porque sí se metió a mediados de 2016 para evitar que se desarrollara el acuerdo Moyano-Tinelli sin el Grupo Clarín, con Turner y AFA TV de protagonistas.

-Hace no mucho tiempo manifestaste en un medio extranjero que el modelo económico y social que se venía en el país, “con ajustes y con palos”, necesitaba sí o sí del fútbol.

- Así es, porque el fútbol cumple una función social demasiado importante en la Argentina. El fútbol ha sido siempre la gran tapadera de los conflictos y el Gobierno se desesperó cuando venían los tiempos de las medidas más duras, en el verano, y el fútbol no empezaba nunca por la crisis de la AFA, y fue el principal impulsor del regreso de la actividad. Sin el fútbol, todo este tiempo habría mucho más espacio para hablar de los docentes, de la violencia, de la inflación, de los despidos, de la baja en el poder adquisitivo. En cambio, se habla de (Edgardo) Bauza, de la selección, de si en Boca hay que castigar a dos jugadores por fumar en la concentración…

-Nicolás Russo, presidente del Club Atlético Lanús y miembro del Comité Ejecutivo de la AFA, admitió en los últimos días que la entidad madre del fútbol argentino afronta “problemas económicos muy serios”. En ese contexto, ¿se puede seguir dependiendo casi exclusivamente de los dineros que aporta la venta de los derechos de televisación?

-Es una muy buena pregunta porque se habla de una "nueva dirigencia" y fijate que pasan los años, y el fútbol no encuentra un verdadero modelo sustentable porque la incapacidad de quienes conducen es crónica. No puede entenderse que la AFA no haya conseguido organizar un torneo de Primera que al menos fuese del mismo nivel o parecido que el de México o el de Brasil, porque entre 2009 y 2016 entró muchísimo dinero, y sponsors interesados hay, y la torta publicitaria es mucho más que lo que dicen los empresarios del sector. La AFA tiene al mejor jugador del mundo, que mueve fortunas a su paso, tiene a los mejores delanteros del mundo, una selección bicampeona del mundo y últimamente tres veces finalista de torneos importantes, clubes de muchísima atracción en el planeta como Boca y River, pero resulta que en todo el mundo nadie sabe a ciencia cierta a qué hora van los partidos del fin de semana que viene, y muchas veces pasa que ya es jueves y mi siquiera existe la certeza sobre la programación. Es decir que no se sabe vender un torneo. Todos son pequeños negocios de pequeñas mafias que sacan tajada para sí mismas, y se descuida siempre lo organizativo y la seriedad. Si la AFA por fin va a recibir una buena cantidad de dinero de derechos de TV y debe pagar tres rescisiones de contrato al mismo tiempo (la de Gerardo Martino, la de Bauza y tal vez la de Jorge Sampaoli al Sevilla), ya se está gastando dinero a cuenta de lo que va a recibir, y cuando tiene más de 600 deudas. Es decir que estos dirigentes tienen muchísimas vías para conseguir dinero, pero no tienen una mínima capacidad ni conocimiento para eso, y tampoco se les ocurre capacitarse, ir a congresos, invitar a gente de afuera, averiguar cómo hicieron otros.

-Más allá de la crisis financiera, la conducción de Tapia no duda a la hora de “invertir” una buena cantidad de dinero en el recambio del DT del seleccionado nacional. Se habla de 100 millones de pesos entre la indemnización que hay que pagarle a Bauza, una deuda pendiente con Martino que ya está judicializada y el dinero que hay que desembolsar para contratar al sucesor de “el Patón”.

-Así es, un poco lo respondía en la pregunta anterior. Ya con eso, condicionan el próximo ingreso de los derechos de TV. Y ni siquiera es que hay que ir a buscar a Sampaoli, sino que es el DT que los jugadores quieren, o sea que tampoco es del todo una decisión propia.  

-Más allá del tema económico, Tapia y compañía hicieron una apuesta de riesgo. Con esta decisión, asumen el costo político que podría significar quedar afuera de Rusia 2018 con un DT que no forme parte de “la pesada herencia” que le endilgan a la gestión de Pérez. ¿Es acertado es cambio de seleccionador faltando cuatro fechas de la clasificación mundialista?

-Yo creo que no, y menos en estas condiciones. Y no es que crea que Bauza sea el indicado, pero hay una cuestión de seriedad institucional. Nunca hubo una idea de qué se quiere, sino que se buscó siempre al DT que pueda estar bien con los jugadores, o sea más barato, o tenga buena relación con la cúpula (por ejemplo, Bauza con Armando Pérez y Carolina Cristinziano, que es de Rosario Central). Desde allí en adelante, todos los pasos que se dan son en falso, y ahora pasa lo mismo con el que venga. ¿Cuánto tiempo real de trabajo tendrá quien asuma, cuando quedan cuatro partidos para llegar al Mundial, o a lo sumo seis? ¿Y qué pasará si el DT que venga pide un contrato largo y Argentina no se clasifica para el Mundial o lo hace sufriendo en el repechaje? ¿Ese DT seguirá con el contrato o lo echarán y habrá que pagar una nueva indemnización? Lo que pasa es que no hay proyectos, todo es espasmódico. 

-Se prescindió de Bauza, pero la sucesión del DT no está muy clara. La amplia y heterogénea lista de candidatos que se manejaron en los últimos tiempos (Sampaoli, Diego Simeone, Marcelo Gallardo, Jorge Almirón…) habla de cierto desconcierto en cuánto a lo que se quiere para el futuro.

-Claro, no hay proyectos, y entonces, cada dirigente o grupo de dirigentes trata de meter al suyo. 

-¿Por qué hoy no resulta apetecible para algunos entrenadores de renombre, léase Marcelo Bielsa, Mauricio Pochettino o el mismo Simeone, dirigir a nuestra selección?

-Porque, por un lado, no hay un contexto de seriedad de parte de la AFA, que transmite un caos absoluto, una falta de ideas alarmante, una permanente lucha intestina y una enorme corrupción. Y por otro lado, son DT que trabajan en un mundo completamente diferente: ordenado, con proyectos a largo plazo, con las mejores condiciones, y además, con contratos largos y en un contexto de ciudades con un estilo de vida muy superiores a las de la Argentina y ganando mucho más dinero. Por ejemplo, ¿cómo va a querer venir Pochettino a la Argentina dirigiendo al Tottenham en la Premier League, con cuatro años más de contrato para sus jugadores base y para él mismo, siendo que trabaja a gusto allí, y que lo sacó segundo en la temporada pasada y va segundo ahora, cuando antes el equipo ni figuraba arriba? Es prácticamente imposible. Así pasa con varios DT.

-¿Quién asuma la conducción del seleccionado tendrá que “morir” con este grupo de jugadores? No parece haber demasiado recambio en los clubes locales y en los seleccionados juveniles, más allá de las críticas que se hacen a “los que no ganaron nada” o “los amigos de Messi”.

-No parece haber recambio. Es que este grupo manda demasiado y encima llegó a tres finales, y aunque arrastre una pesada mochila de frustración, está acostumbrado a esta forma de conducirse y los dirigentes van primero a ellos por temor a perder la presencia y la comodidad de Messi. Ese temor lleva a consultarle todo o a querer complacerlo, pero termina siendo un "club de amigos" en el que muchas veces juegan o son convocados jugadores que no son los mejores en sus puestos ni merecen estar. Es muy difícil que esta dirigencia se anime a elegir a una clase de DT que tome las medidas que crea convenientes sin consultarlos a los futbolistas.

-La desorganización y la incertidumbre de cara a la disputa de una Copa del Mundo fue una constante en el pasado, ¿Esto marca una involución?

-Sí. No se aprendió nada de la eliminación de 1969 para México ‘70. Ese era el momento de cambiar el modelo. Pero todo siguió igual y ahora todo eso empeoró demasiado. 

-¿Al fútbol argentino hoy lo salva la figura de Messi? 

-No es seguro, porque es un juego de equipo, pero es una de las pocas posibilidades que le quedan. Siempre esta pésima dirigencia fue salvada por los grandes cracks. Antes, Maradona, y ahora Messi. Eso siempre hizo disimular enormes falencias, diría que crónicas a esta altura.

Hugo Caric
- Periodista -