Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
La Revista
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
“El relato macrista”, de Marcos Mayer
Viaje al corazón del país amarillo
Foto:
En su último libro, el periodista y escritor Marcos Mayer analiza el núcleo discursivo de Cambiemos. Un ensayo sutil que recorre los principales lineamientos de un pensamiento conservador con aspiraciones hegemónicas.
Publicada el en Libros

El macrismo llegó para (intentar) quedarse. El primer gobierno conservador de la Argentina del siglo XXI  que accedió al poder por el voto popular articuló una campaña electoral que comenzó a incumplir apenas asumió las riendas del poder. Sin embargo, el engaño proselitista–que la oposición llama lisa y llanamente estafa electoral- no parece haber horadado su legitimidad. El fenómeno político de Cambiemos se nutre de una heterodoxa usina de pensamiento –de Jaime Durán Barba a Alejandro Rozitchner- que pretende refundar, apuntalado por el monocromático universo mediático, el imaginario colectivo de los argentinos. No se trata ya de cambiar la forma de hacer política, sino de pensar y vivir diferente. Renunciar a la imaginación –y a la utopía- para entregarse mansamente al pragmatismo de un gobierno de ingenieros.

Desmenuzar el núcleo del discurso oficial –el relato macrista- es lo que se propone el lúcido periodista y escritor Marcos Mayer en su último libro, en el que recorre el primer año de gestión del gobierno de Cambiemos. A través del análisis de dichos y hechos de una pléyade de funcionarios y asesores, el autor detecta las marcas de identidad del universo amarillo. Marcas que llevan a la (re)construcción simbólica un país que (re)niega (de) su historia, como lo demuestra la “angustia” que, según el presidente, sintieron los próceres de la Revolución de Mayo al independizarse de España; o el negacionismo militante de Lo Pérfido y compañía.

Cambiemos no implica sólo un cambio de paradigma político: es una nueva forma de vida, un “cambio cultural” inspirado en un grupo de CEOS de grandes empresas que practican yoga y leen libros de autoayuda. Sustentado en verdades absolutas –en contraposición a las “mentiras” del régimen anterior-, el nuevo gobierno se permite licencias impensadas. A tal punto que el acaudalado elenco gobernante puede autoerigirse sin pudor en ejemplo de austeridad mientras sus políticas públicas vacían los bolsillos de sus propios votantes.  

El relato macrista se expresa en declaraciones y/o medidas que incidieron en la conformación de una nueva cultura política. Un mapa de sentidos donde los yerros o exabruptos de los funcionarios son consentidos por la mayoría silenciosa. Hay una constelación discursiva no del todo homogénea detrás de la aparente ingenuidad política de quienes están “aprendiendo” a gobernar. En palabras del autor, el macrismo propone “el inicio de una nueva cultura donde los viejos y perniciosos hábitos del pasado exigían ser reemplazados por otros, vinculados a la sinceridad y a la salud, en todas las acepciones de la palabra. Salud física, mental y espiritual”. Un cambio cultural para una nueva época.

La palabra “verdad”, talismán fetiche del relato oficial, permite que los corruptos se presenten como paladines de la lucha contra la corrupción, que el presidente zafe del mayor escándalo periodístico internacional del año –los Panamá Papers- escudándose en su “vida privada” o que la negación de derechos básicos como la discusión paritaria y el derecho a huelga abonen una mejora en la productividad, bajen el ausentismo y “sinceren” el incremento de las tarifas de los servicios públicos. El tarifazo no es un apoyo oficial a las empresas monopólicas sino un acto de “sinceramiento” de la economía. La resignación y el posibilismo contra la mentira populista. “Emprender esa batalla cultural –advierte Mayer, no sin ironía- requiere del ejercicio de una pedagogía, son estos tiempos de desaprender, de –como le gustaba decir al ex ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay- ponerse a régimen, eliminar grasas”.  Para ello, Cambiemos propone la construcción de “una cultura política y un estilo que va desde las formas discursivas hasta la vestimenta y los hábitos alimenticios”.

La nueva cultura macrista nace de la idiosincrasia de los ingenieros -título del presidente y varios funcionarios- y supone cambiar la discusión por la lógica del cálculo matemático (la célebre “planilla de Excell” del ministro Aranguren). Una lógica impuesta por una elite -“el mejor equipo de los últimos cincuenta años”- que tiene el hándicap social de provenir de universidades privadas y compartir grupos de reflexión, retiros espirituales y espiritualidades de segunda mano. “Quien ha asumido el poder –advierte Mayer- no es solo un grupo económico, es ante todo un proyecto de vida que se pretende inculcar en los demás”.

El modelo Macri se expande desde el laboratorio discursivo del publicista Durán Barba y el filósofo de la alegría Rozitchner, exégetas de un país que esperaba su oportunidad de expresar su faceta más conservadora. Esa hipótesis explicaría el triunfo electoral de Cambiemos en 2015, pero sobre todo la llamativa adhesión que todavía conserva el presidente Mauricio Macri pese al evidente deterioro social producido por su política económica.

“Es interesante recorrer parte de ese universo y de esas concepciones. Habla no solo del grupo gobernante, sino del hecho de que en su triunfo electoral y en la aprobación a la gestión (salvo las turbulencias causadas por los tarifazos), hay una sintonía entre la visión oficial de la realidad y las ideas y prácticas que circulan en la sociedad. Puede decirse que el macrismo no inventó nada, solo se decidió a recopilar y articular aquello que estaba disperso entre varios sectores de la sociedad argentina”, advierte Mayer. Una tesis inquietante para entender la ideología de un gobierno que este año pondrá a prueba su eficacia discursiva en las urnas.

Marcos Mayer: El relato macrista.

Ediciones B, Buenos Aires, 2017.

224 páginas.

Hernán Vaca Narvaja
- Director -