Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
La Revista
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
Caso Dalmasso: el abogado de Macarrón cargó contra la Justicia y los medios
La insoportable levedad del doctor Brito
Foto: Brito expuso durante dos horas ante la Cámara del Crimen de Río Cuarto.
En un alegato de dos horas, el defensor del viudo intentó convencer a los miembros de la Cámara del Crimen de que el fiscal Miralles debe ser apartado de la investigación del homicidio de Nora Dalmasso. Sin aportar pruebas de la supuesta imparcialidad del fiscal, embistió contra la estructura judicial de Río Cuarto
Publicada el en Crónicas

Escuchar alegar a Marcelo Brito es como viajar en el tiempo. De sobrio traje azul, zapatos negros y gestos ampulosos, el abogado de Marcelo Macarrón tiene una prosa tan elegante como arcaica, que sintoniza con su aire de superioridad y sus modismos medievales. Ayer, en una sala colmada de estudiantes de comunicación social, dio cátedra ante tres impolutos camaristas que lo escucharon con cara de póker durante dos horas interminables, que fueron matizadas por un breve intervalo de quince minutos.

Acompañado por su fiel escudero Gustavo Liebau, el abogado civilista que ayer no pronunció palabra, Brito cuestionó a todos y cada uno de los magistrados, fiscales, funcionarios, policías y peritos que han intervenido en la investigación del asesinato de Nora Dalmasso. Pero fue aún más allá: acusó a los medios de comunicación de buscar enriquecerse forzando un pedido de elevación a juicio para montar un show mediático con jurados populares y el viudo sentado en el banquillo de los acusados. “Aquí no se busca el descubrimiento de la verdad, sino que Macarrón se siente en el banquillo de los acusados. Ese es el negocio de los medios”, acusó.

Para sustentar su pedido de apartar al fiscal Miralles del caso Dalmasso, Brito arremetió contra el fiscal de Cámara, Jorge Medina y el juez de control, Daniel Muñoz. Al primero lo trató de “psicólogo improvisado”, “adivinador” y “futurólogo” y dijo que al rechazar la recusación actuó por fuera de la ley; a Muñoz lo acusó de cobarde, de faltar a su obligación de ajustarse a Derecho por temor a “la condena social” y de practicar un “encubrimiento irracional de los hechos” para proteger al fiscal recusado.

En lo que podría ser un adelanto de su estrategia en un eventual juicio oral y público, Brito volvió a atacar la prueba genética que compromete a su cliente y desacreditó prácticamente a todo el aparato judicial de Río Cuarto: “Hubo impericia, ignorancia supina y negligencia de todos los operadores judiciales que intervinieron en la escena del crimen y por eso estamos donde estamos”, espetó.

El abogado de Macarrón volvió a sembrar sospechas sobre Miguel Rohrer y se quejó de que Miralles no lo investigara, pese a que fue el que ordenó el cotejo de ADN que terminó excluyendo al “francés” de la escena del crimen. Calificó de “hollywoodesca” (sic) la acusación que pesa sobre Macarrón y, contra lo que está acreditado en la causa, corrió la data de muerte de Nora Dalmasso –establecida a las tres de la mañana- hasta las siete del sábado 25 de noviembre de 2006.

Contra los medios

En su larga exposición, Brito cuestionó el rol del periodismo y aseguró que Macarrón es víctima de una conspiración mediática inspirada en un negocio millonario. “Los medios no buscan la verdad, sino que se haga un juicio donde Marcelo Macarrón esté sentado en el banquillo. Ese es su negocio”, insistió, irascible.

Mientras cuestionaba el afán circense de los medios, Brito habló de sí mismo en tercera persona, se dirigió a una silla vacía como si allí estuvieran Medina y Miralles y cuestionó y elogió indistintamente –sin nombrarlo- al periodista Alejandro Fara, que sigue las instancias del proceso para el diario Puntal. A su lado, asintiendo mecánicamente cada vez que lo miraba, se ubicó Gustavo Libeau, el “civilista” que entabló sendas demandas judiciales a los periodistas de Río Cuarto cuando el acusado de asesinar a Nora Dalmasso era Facundo Macarrón, hijo del actual imputado.

Antes de finalizar su tediosa exposición, Brito se enredó en un curioso análisis semántico: desglosó párrafo por párrafo un artículo del diario Puntal y a un reportaje de Cadena 3 al fiscal Miralles. Pese a su histrionismo y originalidad discursiva –acusó a Miralles de practicar “una faena informativa impropia” por recibir a la prensa-, mostró muy poco para impresionar a los camaristas Emilio Andruet, Carlos González Castellanos y Pablo Bianchi, que a las 12,30 dieron por terminada la audiencia.

En los próximos días se sabrá si los argumentos del pintoresco abogado y su mudo acompañante impresionaron a los camaristas al punto de llevarlos a dejar sin fiscal la causa más emblemática de la ciudad cuando está en el umbral de su elevación a juicio con Marcelo Macarrón como único imputado.

Hernán Vaca Narvaja
- Director -