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Entrevista a Hernán Vaca Narvaja
"MASETTI Y EL CHE COMPARTÍAN EL INTERÉS POR EL PERIODISMO, LA BUENA LITERATURA Y LOS HABANOS"
Por | Fotografía: Nerina Bertola
Foto: Para Vaca Narvaja, Masetti vivió en permanente tensión interna entre el periodista y el revolucionario.
El autor de "Masetti, el periodista de la revolución" dialogó con agencia Télam sobre la historia del fundador de Prensa Latina, su relación con Rodolfo Walsh y la vigencia de su concepción periodística
Publicada el en Entrevistas

(Télam) "Masetti. El periodista de la revolución" es una investigación de Hernán Vaca Narvaja que recupera la vida del primer periodista argentino que entrevistó a Fidel Castro y al Che Guevara en Sierra Maestra, y que luego fundaría la agencia de noticias Prensa Latina en Cuba para finalmente convertirse en un revolucionario que dejó el periodismo para sumarse al Ejército Guerrilllero del Pueblo (EGP).

Para Jorge Masetti, autor del emblemático libro "Los que luchan y los que lloran", la Revolución Cubana fue el inicio de un camino atravesado por la militancia y el periodismo.

Vaca Narvaja (Córdoba, 1968) indaga en la historia del hombre nacido en Avellaneda en 1929 y que desapareció en abril de 1964 en las montañas de Orán, provincia de Salta, cuando era el Comandante Segundo, jefe de la guerrilla guevarista en la Argentina.

Editado por Sudamericana, el libro es el cuarto de Vaca Narvaja, que antes publicó "Ave César. La caída del último caudillo radical", "El candidato. Biografía no autorizada de José Manuel De la Sota" y "Nora Dalmasso. La trama oculta del crimen del country".

- Télam: ¿Cómo surgió el interés por la figura de Jorge Masetti?

- Hernán Vaca Narvaja: Llegué a Masetti a través de Rodolfo Walsh. Encontré su prólogo al libro "Los que luchan y los que lloran" y me enteré de la entrevista que le hizo a Fidel y el Che en Sierra Maestra -que Walsh definió como "la mayor hazaña individual del periodismo argentino"-, de la fundación de Prensa Latina y de su trágico final en las montañas de Salta como el Comandante Segundo del Ejército Guerrillero del Pueblo. Decidí concentrarme en Masetti, que era una figura prácticamente desconocida, y empecé a buscar en forma más sistemática datos sobre su vida.

- T: El trabajo empezó como tu tesis de maestría. ¿Cómo fue la decisión de adaptar la tesis a un libro?

- H.V.N.: Desde que comencé a cursar la Maestría, en 2010, tuve la idea fija de hacer mi trabajo final sobre Masetti. En cada materia que cursaba buscaba temas vinculados a él. Ayudó, por supuesto, la historia de Masetti, que es apasionante. Se trata de un periodista que en solo siete años hizo la entrevista más importante de su vida, fundó la única agencia internacional de noticias contrahegemónica del continente y comandó la guerrilla del Che en la Argentina. Y que además escribió cuentos, una obra de teatro y un libro que para mí es una de las mejores crónicas de guerra del siglo veinte, "Los que luchan y los que lloran".

- T: Sos periodista, en el libro está la pasión de Masetti por el oficio. ¿Qué te sorprendió especialmente de su mirada sobre el periodismo?

- H.V.N.: La lucha interna entre el periodista y el revolucionario. Muy similar a lo que le pasó a Rodolfo Walsh con "Operación Masacre", que tan bien ilustra Marcelo Figueras en su última novela, "El negro corazón del crimen". Masetti viaja a Cuba con un montón de prejuicios e interrogantes y a medida que se interna en Sierra Maestra va tomando partido. Se emociona cuando escucha las historias de los "escopeteros", que al pie de la montaña le tienden emboscadas con viejas escopetas obsoletas a los soldados de Batista para arrebatarles las armas y poder subir a pelear con los guerrilleros; o cuando ve que la metralla descuartiza a un niño de seis años y se pregunta qué está haciendo con la libretita y la birome en lugar de tomar un fusil.

- T: Ese es el quiebre para la posterior creación de Prensa Latina.

- H.V.N.: Lo más admirable es que, a pesar de su creciente compromiso con la revolución, cuando funda Prensa Latina aplica criterios estrictamente profesionales para ejercer el periodismo. Y contrata como corresponsales a los mejores periodistas del continente: el propio Walsh, Rogelio García Lupo, Ángel Boan, Gabriel García Márquez, Plinio Apuleyo Mendoza, Juan Carlos Onetti. Un staff que hoy envidiaría cualquier editor del mundo. Cuando estuve en Cuba, quienes habían trabajado con Masetti recordaban siempre una frase suya: "somos objetivos, pero no imparciales, porque es una cobardía ser imparcial entre el bien y el mal". Ese fue su norte y así hizo crecer a Prensa Latina hasta convertirla en una agencia de prestigio mundial, con colaboradores de la talla de Jean-Paul Sartre, Wright Milles o Waldo Frank. Su gran mérito fue rodearse de los mejores periodistas e inculcarle a los más jóvenes criterios profesionales del ejercicio del periodismo.

- T: En el libro hay un hallazgo que es que en la foto emblemática del Che, tomada por Korda, está Masetti. ¿Cómo llegaste a ese dato?

- H.V.N.: El dato me lo dio su hija, Graciela Masetti, que tiene un archivo familiar impresionante, y que armó para defender la memoria de su padre de ataques injustificados como los de Jon Lee Anderson y Jorge Lanata. A partir de esa referencia encontré un reportaje que Héctor Guyot le hizo a Michael Casey en el suplemento cultural del diario La Nación, en 2009. La foto me pareció una metáfora fortísima de la propia vida de Masetti: oculto, desconocido, invisibilizado por la historia oficial, pese a haber estado el corazón de la revolución más importante del siglo veinte en América.

- T: Rescatar la figura de Masetti es también rescatar la figura de Walsh. ¿Cómo definirías la relación entre ellos?

- H.V.N.: Fueron muy amigos, pero al final se distanciaron. Hay un episodio que los pinta de cuerpo entero, a Walsh, a Masetti y también a García Márquez. Fue cuando Walsh descifró las claves secretas de la embajada de Estados Unidos en Guatemala con los preparativos de la invasión a Playa Girón. Los tres querían contar esa historia y pensaban enviar a Walsh disfrazado de pastor protestante a los campamentos donde se entrenaban los cubanos exiliados. Pero el Che le dio las claves a Fidel y los obligó a mantener en reserva el hallazgo. Masetti y García Márquez igual escribieron una crónica ficticia que despacharon en un aeropuerto de Guatemala, dirigida al dictador Ydígoras. Y Walsh publicó la historia de las claves -aunque no mencionó la invasión- en la revista Che, de la Argentina. Los cubanos le intervinieron la oficina y al poco tiempo se volvió a la Argentina. Eran jóvenes, irresponsables y con una fuerte vocación periodística. Pero Masetti tenía mayor responsabilidad política y chocaba con Walsh porque había notas que no le dejaba publicar.

- T: ¿Qué fue lo que más te sorprendió de una vida tan intensa como la de Masetti?

- H.V.N.: La pasión, ese fuego que lo devoraba por dentro y que era compartido por buena parte de su generación. Y su identificación con el Che. Eran muy parecidos, compartían la ironía, el humor ácido, la rebeldía natural y la temeridad. Cuando Masetti le hizo su primera entrevista, el Che lo invitó a que salieran del bohío para que se escuchara el sonido de fondo de la metralla que irradiaba la aviación de Batista. Cuando explotó el buque Le Couvre, que estaba lleno de armas, coincidieron en la cubierta mientras el barco todavía estaba en llamas. También compartían el interés por el periodismo, la buena literatura y los habanos. Y profesaban un ideario tercermundista que no congeniaba con la ortodoxia del Partido Comunista.

Emilia Racciatti
- Periodista -