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Cuando Queen "la rompió" en las canchas argentinas
LA REINA DEL CARNAVAL
Foto: Fredy Mercury llenó con Queen tres estadios de Vélez en las postrimerías de la dictadura cívico militar.
En el verano de 1981, la banda de rock británica hizo cinco recitales en el país. Los escenarios fueron Mar del Plata, Rosario y Buenos Aires, con un “triplete” en Vélez que tuvo como figura invitada a Diego Maradona. Más allá de esas conexiones con el fútbol, ¿cuáles fueron los deportes favoritos de Freddie Mercury?
Publicada el en Crónicas

“¿Qué pasa si alguien grita ‘¡Viva Perón!’ en medio del concierto?”. El teniente general Roberto Viola, todavía representante del Ejército en la Junta Militar que ejercía el poder en la Argentina en aquel verano de 1981, no pudo con su genio y lanzó la frase que años más tarde recordaría como anécdota el productor británico Jim Beach. El contexto eran las negociaciones para traer al país a la banda de rock Queen, que ya tenía fechas previstas en Brasil y pretendía aprovechar el viaje a Sudamérica para capitalizar la popularidad que el grupo tenía en la Argentina, sobre todo después de la aparición del álbum “The Game” (1980). Dicen que fue uno de los familiares del militar quien lo convenció para que su grupo musical favorito pudiera realizar cinco conciertos en el país, que se hicieron “a cielo abierto” en tres de los estadios de fútbol que habían sido utilizados para albergar al Mundial ’78 y que en total convocaron a una multitud estimada en alrededor de 600 mil asistentes.  

Los dos primeros conciertos se realizaron en el estadio José Amalfitani de Liniers, el sábado 29 de febrero y el domingo 1 de marzo. Por la presentación de Queen, ese fin de semana Vélez tuvo que mudar su localía y enfrentar a River en la cancha de Huracán, aprovechando que “el Globito” se presentaba en Córdoba frente a Talleres en la segunda fecha del Campeonato Metropolitano. Aquel certamen marcó el debut de Instituto Atlético Central Córdoba como uno de los equipos del “elenco estable” de la AFA.  Por aquellos días, en el estadio de Liniers se promocionaba la presencia de una de las principales bandas del mundo con un singular cartel: “Queen. Carnaval 1981. Febrero 28/Marzo 1”.

Después llegó el turno del Gigante de Arroyito, la cancha de Rosario Central, y más adelante el José María Minella, el mundialista marplatense. La  masiva asistencia de jóvenes en las tribunas y en el campo de juego, y la participación de Miguel Mateos y “ZAS” como teloneros, fueron una característica común en todos los escenarios elegidos para las presentaciones, aunque también abundaron policías y militares en las adyacencias. Los memoriosos recuerdan otros detalles: la intimidante presencia de algunos tanques de guerra y el merodeo de los Falcon verde, símbolo de una época nefasta. La despedida fue el 8 de marzo, otra vez en Vélez. Fue la noche en que Diego Maradona, la estrella de Boca Juniors y del seleccionado argentino, compartió cancha con una de las “líneas de cuatro” más espectaculares de aquellos tiempos: Mercury, John Deacon, Roger Taylor y Brian May.

Aquel encuentro en los camarines quedó registrado en varias fotografías que muestran a Freddie enfundado en la camiseta número “10” de Argentina y a Maradona luciendo una remera con la bandera inglesa. Minutos más tarde, Diego irrumpiría en el escenario para oficiar de improvisado maestro de ceremonias: “Gracias a Freddie y a los Queen por hacerme tan feliz. Y ahora… ¡Otro muerde el polvo!”.

Los sueños de Freddie

El 29 de junio de 1986, Maradona tocó el cielo con las manos: se consagró campeón del mundo con el seleccionado argentino, con una campaña invicta que incluyó un histórico 2-1 ante Inglaterra al que resultó imposible sacarlo del contexto de la Guerra de Malvinas de cuatro años atrás. En el Estadio Azteca de México, una plaqueta recuerda el “mejor gol de la historia de los mundiales”, el segundo que le hizo Diego al equipo inglés en aquella tarde de la clasificación a semifinales, incluida la “Mano de Dios”.

Algunos días más tarde, el 12 de julio, Freddie Mercury también llegaría a su hora más gloriosa en un estadio de fútbol, con aquel concierto en Wembley que ya tiene carácter de mito. "Nunca he visto a un hombre atrapar el mundo entero en la palma de su mano de esa forma", describió tiempo después Peter Freestone, ex asistente personal del cantante.

Un par de años atrás, el periodista Juan Sanguino recordó en el diario El País de Madrid la magnitud de aquella presentación en el escenario que alguna vez fue bautizado como “la Catedral del fútbol mundial”: “El mundo dejó de girar durante tres horas y toda una generación asociaría para siempre al líder de Queen con esa chaqueta amarilla, ese mostacho y ese éxtasis musical casi religioso”.

El look de Freddie en aquella noche inolvidable también incluyó unas botas de boxeador, con las “tres tiras” de una tradicional marca alemana. No fue casualidad. El deporte de los puños había sido una de las prácticas predilectas de Mercury, cuando todavía lo conocían como Farrokh Bulzara y ya vivía en la India con sus tíos y abuelos, luego de los siete años iniciales en su Tanzania natal.

Hay fotografías en blanco y negro que muestran al músico arriba de un ring, y también hay registros de sus tiempos de campeón de ping pong, la disciplina que abrazó luego de que el mandato materno lo obligara a colgar los guantes en forma prematura y en la que se destacó ganando numerosos trofeos en competencias escolares.

Cuando se mudó a Inglaterra, a los 18 años, Freddie dejó los sueños de deportista. Se dedicó de lleno a sus estudios de diseño gráfico y artístico, y sólo el tenis acompañaría algunos momentos de ocio en medio de las exigencias de la Escuela de Artes de Ealing y de sus primeras armas en la música en algunas formaciones que tocaban en los suburbios de Londres.

Más adelante, el deporte se haría presente en sus canciones. Primero fue “We Are The Champions”, una pieza emblemática que suena en las canchas de  todo el mundo, de fútbol y de otras prácticas, y que algunos biógrafos de Freddie atribuyen a su simpatía por el Manchester United.

En la misma línea temática, el otro tema célebre de Mercury es “Barcelona”, cuya letra y música compuso en la colaboración de la soprano española Montserrat Caballé. Estaba previsto que ambos lo interpretaron juntos en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992, ya que era la canción oficial del evento que se llevó a cabo en la capital de Catalunya. No pudo ser. El cantante falleció el 24 de noviembre de 1991.  A los 45 años. En un domingo sin música, sin magia, en el que Napoli –impedido de utilizar a Maradona, que estaba suspendido por doping y cumpliendo su sanción en Buenos Aires- venció a Bari (1-0) por la 11 fecha de la liga italiana.

Siete meses más tarde, el 25 de julio de 1992, un video de Mercury y Caballé fue proyectado en la ceremonia inaugural en el Estadio Olímpico de Barcelona. Se llevó todos los aplausos.

La tecnología volvió a reunir a esta dupla el 26 de mayo de 1999 en la misma ciudad, esta vez en el Camp Nou. La excusa fue la previa de la final de la Champions League. Después del partido, Manchester United, el equipo de las simpatías de Freddie, canto victoria, y algo más: “¡¡¡Whe Are The Champions!!!”.

Hugo Caric
- Periodista -