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Skywan, de Miriam Lewin.
A la caza de los pilotos de la muerte
Por | Fotografía: Giancarlo Ceraudo
Foto: Uno de los aviones desde los que se tiraron prisioneros de la ESMA al Río de la Plata.
En un libro conmovedor, una sobreviviente de la ESMA y un fotógrafo italiano descubren quiénes pilotearon los aviones que arrojaban prisioneros al Río de la Plata.
Publicada el en Libros

“Sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”, escribió Rodolfo Walsh en su profética Carta Abierta a la Junta Militar, aquél lejano 24 de marzo de 1977, cuando se cumplía el primer aniversario del cruento golpe cívico militar que abrió el capítulo más tenebroso de la historia argentina contemporánea. Miriam Lewin era por entonces una joven militante veinteañera que, como tantas otras, fue alcanzada por el zarpazo del terrorismo de Estado. Secuestrada y torturada en los centros de exterminio Virrey Ceballos y la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), jamás olvidaría la macabra ceremonia de los miércoles, cuando un grupo de represores tomaba lista para llevarse a varios detenidos hacia un destino incierto, que todos presumían irreversible. Mucho tiempo después, Lewin comprobaría que aquél viaje de ida terminaba en las turbulentas aguas del río de la Plata, donde sus compañeros de cautiverio habían sido arrojados -todavía con vida, maniatados y drogados-, para que desaparecieran para siempre.

Los detalles de aquella rutina macabra de desaparición y muerte –parte de la “solución final” pergeñada por las afiebradas mentes de los dictadores y sus cómplices civiles y eclesiásticos- le fueron revelados muchos años después al periodista Horacio Verbitsky por el capitán arrepentido Adolfo Scilingo. El periodista narró aquél horror en El Vuelo, el libro que le contaría al mundo, por primera vez, los escalofriantes detalles de los denominados “vuelos de la muerte”.  Tras años de investigación, Lewin no sólo encontrará aquéllos tenebrosos aviones –uno de los cuales ilustra la portada del libro editado por Sudamericana- sino que logró identificar a sus pilotos. Dos de esos pilotos fueron condenados a prisión perpetua a fines del año pasado, cuando un tribunal dictó sentencia en la megacausa de la ESMA.

Encerrada durante años en los socavones del templo de Massera –donde padecería “la tortura, la electricidad, la desnudez, la asfixia, el revólver en la sien, el elástico metálico de la cama en la espalda, la celda diminuta, la soledad sin fin”-, Lewin fue liberada y tras un efímero exilio en Nueva York, pudo regresar al país para reencontrarse con su gente y con su historia. Abrazó el periodismo de investigación y desde los ciclos televisivos “Telenoche investiga”, “Puntodoc” y el memorable “Secretos argentinos”, que se emitía por Radio Nacional, abordó todo tipo de historias que se negaban a salir a la luz. Una de sus investigaciones de mayor impacto derivó en el procesamiento y condena del padre Julio César Grassi por abuso de menores.

Como otros sobrevivientes del terrorismo de Estado, Lewin asumió el compromiso de contar lo sucedido con los desaparecidos. Declaró en el histórico juicio a los comandantes del terrorismo de Estado (algunos de los destinatarios de la célebre carta de Walsh) y testificó en cuanta causa pudiera aportar su traumática experiencia en los años de plomo. Dio entrevistas a colegas argentinos y extranjeros, pero prefirió mantenerse alejada profesionalmente de las noticias vinculadas a la dictadura. Hasta que uno de esos periodistas, el reportero gráfico italiano Giarcarlo Ceraudo, la sorprendió con una reflexión brutal: “¿Cómo puede ser que ustedes los argentinos le presten tan poca atención a las cosas, a los objetos?”. Y le propuso investigar qué había sido de los aviones utilizados por la Marina para realizar los vuelos de la muerte.

Esa búsqueda, que llevará varios años, es la historia que cuenta Skyvan. Aviones, pilotos y archivos secretos. Un libro que atrapa desde sus primeras páginas por la incertidumbre de una trama macabra que se resiste a ser develada, pero que también sumerge al lector en la melancolía cuando su autora toma conciencia de que ella misma podría haber sido otra pasajera de aquella pesadilla.

Skyvan muestra, además, la cocina de la investigación periodística. Casualidad y causalidad, dudas y certezas, perseverancia y frustración conviven durante la obsesiva búsqueda de los aviones y, sobre todo, de sus pilotos. Una vez que el círculo parece cerrarse, aparecen las limitaciones –presupuestarias, editoriales, legales- de los medios de comunicación y la comleja relación entre el hallazgo periodístico y su (posible) consecuencia judicial. En este sentido, el minucioso relato de Lewin aborda en un caso testigo esa intrincada relación entre periodismo y Poder Judicial.

Escrito con ritmo de thriller, el relato acierta al detenerse en la historia de sus autores: la propia Lewin, sobreviviente del terror, y el joven Ceraudo, personaje irreverente y comprometido, que aporta su mirada foránea y las impactantes fotografías que ilustran la edición.

De la obsesiva perseverancia del reportero gráfico italiano y la necesidad visceral de una sobreviviente de la ESMA por conocer qué pasó con sus compañeros de cautiverio surge un libro conmovedor, que traza un recorrido periodístico con marchas y contramarchas, una investigación azarosa que llega a buen puerto por imperativo de la voluntad, la pasión y el rigor de sus autores. Un trabajo que enaltece la profesión en estos tiempos aciagos de post verdad y mercantilismo mediático.

Ficha:

Skyvan. Aviones, pilotos y archivos secretos, de Miriam Lewin.

Editorial Sudamericana,

Buenos Aires, 2017. 238 páginas.

Hernán Vaca Narvaja
- Director -