Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
La Revista
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
Antonia de Cisneros es Ciudadana Ilustre de Río Cuarto
Esa mujer
Foto: El intendente Juan Manuel Llamosas entrega el diploma de Ciudadana Ilustre a Antonia Iraola de Cisneros.
En el marco de la Semana de la Memoria y con el voto unánime de sus miembros, el Concejo Deliberante de Río Cuarto reconoció la trayectoria de una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo.
Publicada el en Crónicas

La mirada traslúcida que emana de los ojos celestes que bailotean inquietos entre las arrugas de la edad y las marcas del dolor conmueve a la reducida comitiva que se trasladó el martes a la casa de la familia Cisneros: el intendente Juan Manuel Llamosas, el presidente del Concejo Deliberante, Darío Fuentes y los jefes de bloque que aprobaron por unanimidad distinguir a María Antonia Iraola de Cisneros como Ciudadana Ilustre de Río Cuarto. Sentada en su silla de ruedas, “la Antonia” los recibe con un elegante sweater blanco, un pañuelo negro que abraza su cuello y el retrato de su hijo mayor, eternamente joven, inmortalizado en una pancarta cuadrada que aprieta contra su pecho. El rostro que Antonia luce en su pecho pertenece a Manuel “Corcho” Cisneros, el mayor de sus seis hijos. Fue secuestrado el 15 de febrero de 1977 cuando volvía de la localidad serrana de Alpa Corral, donde había ido a visitarla. Una foto familiar que Antonia guarda como un tesoro lo muestra junto a su marido, hijos y nueras. “Fue la última vez que lo vimos”, murmura antes de congelar sus ojos celestes en un horizonte lejano y silencioso.

Nacida un 9 de julio, hija de inmigrantes vascos, profundamente católica pero sobre todo profundamente peronista, Antonia agradece la distinción con la humildad de los grandes y envuelve a todos con la agudeza de su voz maternal. Cuenta que su marido era radical y ella peronista, pero que no hablaban de política para no pelearse, porque se amaban. Igual, dice que Perón tenía razón cuando decía que la única verdad es la realidad y asume que a su hijo se lo llevaron los militares porque era un luchador, idealista, carismático, músico y revolucionario. Por eso le montó su propio altar pagano: su guitarra, asentada sobre un sillón, reposa delante de una bandera argentina. Allí reza, recuerda, se ilusiona y llora. Porque luchó a brazo partido para recuperar a su hijo, hasta que supo que ya no lo vería más. Fue en los albores de la década del ´80, cuando la sobreviviente Graciela Geuna dijo que lo vio en el campo de concentración de La Perla. A “Corcho” lo asesinaron cuatro meses después de su secuestro, pero su madre lo buscó afanosamente por más de un lustro.

Antonia viajó a Buenos Aires. Mientras sus manos hacen círculos en el aire, evoca aquella primera reunión en la plaza, cuando se tomó de la mano junto a otras madres angustiadas y comenzaron una tímida ronda en torno a la pirámide de Mayo. “Arroz con leche, me quiero casar, con una señorita de San Nicolás”, susurraron. “Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para salir a jugar”, cantaron. En la entonación común de esa canción infantil sintieron por primera vez la fuerza de la unidad, del desahogo, de la lucha. Aquél sábado 30 de abril de 1977, Antonia y otras 13 mujeres parían a las Madres de Plaza de Mayo. La organización más pura, vital y noble de un país que había desbarrancado a las tinieblas.  

La emoción gana la pequeña sala de la casa familiar. El intendente llora. Antonia agradece. La ciudad celebra.

Años atrás, otros concejales repusieron el nombre de La Rioja a la ignominiosa calle Pedro Aramburu. Durante otro aniversario del 24 de marzo, el Concejo Deliberante inauguro el conmovedor monumento que recuerda a los riocuartenses desaparecidos por el terrorismo de Estado. Desde esta semana, Río Cuarto reconoce la virtud ciudadana de una mujer inquebrantable que supo desafiar al destino para erigirse en emblema de dignidad, lucha y esperanza.

Salud Antonia, Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Rio Cuarto.

Hernán Vaca Narvaja
- Director -