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El conflicto universitario en las redes
La Toma, el Facebook y la Grieta
Por | Fotografía: Nerina Bertola
Foto: La histórica toma de la UNRC se reflejó con intensidad en las redes sociales.
Los nueve días de toma en la Universidad Nacional de Río Cuarto se reflejaron en las redes sociales. Lejos del paraíso propugnado por algunos teóricos, primaron descalificativos y agresiones. El debate estuvo ausente.
Publicada el en Reflexiones

Terminó la toma en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Transcurrieron nueve días del jueves 30 de agosto cuando en asamblea los estudiantes, acompañados por algunos docentes, graduados y no docentes, decidieron hacer público que desde ese momento la universidad tendría un ritmo diferente al habitual.

Asambleas multitudinarias con inclusión de múltiples actores constituyen el acontecimiento político social más importante de los últimos años de la ciudad. Numerosos eventos muestran imágenes diferentes a las que se pueden observar a diario en la casa de estudios. Un proceso de discusión permanente es el plafón de lo que ocurre por esos días en el interior del campus. La pasión muchas veces está presente. No puede ser de otra manera, si los principales involucrados son jóvenes que aspiran a interpelar al propio sistema educativo universitario.

Todo ese proceso de discusión y análisis no queda puertas adentro. Es imposible. Por el contrario, la visibilidad pública es una de las cuestiones significativas a tener en cuenta luego de que se levantara la toma. Fundamentalmente por la presencia de algunos actores, que por su incidencia pública, son importantes en el momento de  crear una representación sobre lo ocurrido en la toma universitaria. Nos referimos especialmente al papel que juegan las redes sociales, en particular Facebook, en la construcción de la imagen pública de quienes estuvieron presentes en el acontecimiento.

Lo sucedido entre los participantes de Facebook pone en alerta los postulados que la literatura especializada señala para el uso de la red social. Es que las redes sociales son consideradas como una plataforma fenomenal para el intercambio y debate sobre cuestiones sociales, políticas o de otro orden. Y aquí,  “debate” implica una concepción de “escucharse” entre los que están inmiscuidos en la problemática. Implica, además, una capacidad de acción argumental abierta, con posibilidades de no clausura de la discusión. Donde lo racional está presente sin dejar de lado las emociones, propias de todo ser humano.

Así, las redes son pensadas bajo el supuesto de que abren canales de participación y debate entre quienes aspiran a sentirse parte de los eventos sucedidos en la vida social. Son una fenomenal arquitectura implícita para la acción ciudadana. Y eso es importante toda vez que se convierten en un puente diferente entre los hechos y la sociedad. Es un momento donde los ciudadanos se despojan de la quietud pública y se convierten en prosumidores: productores y consumidores de contenidos creados por ellos mismos. Una posición totalmente alejada de las perspectivas ofrecidas por los tradicionales medios de comunicación masivos.

En términos generales, esa es la base desde donde se sustenta referencialmente la acción de las redes sociales. Sin embargo, ¿qué sucede con el uso de Facebook en la ciudad de Río Cuarto con respecto a la toma de la universidad? ¿Qué prima entre los discursos difundidos por la red social?

Un recorrido a través de algunos muros (Toma UNRC @asambleasocialenlucha, Retruco Noticias @retrucorio4, Pablo Callejón Periodista, Telediario Digital @telediariodigital.net) nos permite reconocer algunos de los principales tópicos que están presentes en los días que la toma se lleva a cabo.

1).- no hay un debate serio y responsable entre los internautas. Por el contrario, la base de discusión se caracteriza por un recurrente uso de la adjetivación negativa hacia los que participan en la toma del campus.

De manera que el debate no se produce, las posiciones irreductibles confirman una  búsqueda permanente de desprestigio hacia los estudiantes y dirigentes. Esto muy alejado de las preferencias teóricas que señalan a las redes como un foro virtual trascendente para intercambiar opiniones.

Un ejemplo es el siguiente entrecruzamiento entre dos internautas con relación a una fotografía gremial difundida en el muro de Telediario Digital:

Internauta 1: “Con la cara de bosta y tomando seguramente represalias con los "VERDADEROS ESTUDIANTES".

Internauta 2: “Cuanta ignorancia junta en una sola frase”.

Internauta 1: “Cuantos pelotudos reunidos alrededor de la imagen de un hippie-falopero- piquetero en una Universidad "PÚBLICA" que debería ser de TODOS, no?”.

2).- El uso de la red social Facebook crea condiciones para una cámara de eco hermética, donde  los discursos se retroalimentan entre visiones similares. El proceso de intercambio entre los involucrados en el espacio público virtual se constituye principalmente entre posiciones afines, poniendo en visibilidad la diferencia, muchas veces, de modo descalificadora, basada en insultos y descrédito. Ese proceso de retroalimentación aglutina a quienes están de acuerdo entre sí, inhibiendo la posibilidad de un debate racional profundo.

Así, al priorizar sus puntos de vista sin ningún tipo de actitud crítica, los internautas pueden clausuran de antemano el debate. Reducen los argumentos, se asfixia el razonamiento, toda vez que no es posible en un contexto de agresión permanente. Es el juego de la calesita, se vuelve siempre sobre sobre su propio eje y no permite avanzar hacia otros posicionamientos. Aquí, el “nosotros” no alcanza a constituir un colectivo inclusivo de una mayoría, por el contrario, la conocida “grieta” se revela en toda su intensidad.

En el muro “Toma UNRC” aparece el intercambio implícito entre dos internautas en el cual se deja ver sin disimulo la fricción entre los discursos propuestos:

Internauta A: “Gracias por la entrega, por la militancia, por la enseñanza, por la información, por hacer docencia con nuestras cabezas adormiladas de tanta abulia vieja. Grandes, chiques!!!”.

Internauta B: “Habla bien la concha de tu madre”.

Se pueden seguir poniendo ejemplos sobre lo que se difunde en la red social Facebook acerca de la toma de la universidad. No obstante, lo expuesto evidencia la manera en que la red es utilizada por quienes consideraron opinar sobre el acontecimiento político social más importante de los últimos años en la ciudad riocuartense.

El uso de la red no estuvo en concordancia con lo sugerido desde los planteos teóricos, por el contrario, pone sobre la mesa una modalidad que privilegia el desprestigio, la descalificación, la agresión entre los internautas.

Por eso, más allá de la resolución que tiene el conflicto, deja como enseñanza que el uso de las redes sociales (caso Facebook) debe ser puesto bajo la lupa crítica, toda vez que se rehúsa al debate, se encorsetan las opiniones en posiciones cerradas, que levantan muros infranqueables entre los involucrados en el debate público virtual.

La toma de la universidad concluyó. Sin embargo, el debate continúa. Ya no solo por los reclamos de los que participaron del acontecimiento, sino también por el lugar de las redes sociales en la discusión pública. Conocer sobre esto es poner el conocimiento al servicio de la sociedad.

Ramón Monteiro
- Doctor en Ciencias de la Comunicación -