Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
La Revista
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
“La última búsqueda”, un documental contra el olvido
EL OTRO ARA SAN JUAN
Foto: Pepe Tobal reconstruye la historia de la desaparición de un avión militar, que nunca fue hallado.
El largometraje del director cordobés Pepe Tobal reaviva la historia de la desaparición del TC-48, “el avión de los cadetes”, una de las mayores tragedias en la historia de las Fuerzas Armadas Argentinas.
Publicada el en Crónicas

Cualquier parecido, no es casualidad. “En esta historia confluyen la negligencia, la impericia, el abandono, el ocultamiento y el olvido”, asegura Pepe Tobal.  El director cordobés se refiere a “La última búsqueda”, el documental que indaga sobre una de las mayores tragedias de las Fuerzas Armadas Argentinas y que hoy se actualiza con otra más reciente pero de similar impacto y dimensión.

“Aquí no hay comparaciones forzadas”, señala. Por algo la película está expresamente dedicada a las víctimas del Tango Charly 48 -el avión que hace 53 años transportaba a 68 personas, entre ellas 54 cadetes de la promoción 31 de la Escuela de Aviación Militar- y también a los 44 ocupantes del ARA San Juan, el submarino que se hundió a finales de 2017 y cuya ubicación recién pudo ser detectada el 17 de noviembre pasado.

Tobal descubrió el enigma de la aeronave  desaparecida por una cuestión de vecindad, cuando todavía era adolescente. “Me enteré del asunto hace muchos años pero hice un click cuando conocí a Cecilia Viberti, la hija de uno de los militares que viajaba en ese avión. Ahí me entró la pica. De ella me impactó esa obstinación casi obsesiva de seguir buscando a su padre después de tanto tiempo”, destaca el realizador.

Un arduo trabajo de producción y rodaje que le demandó alrededor de 36 meses le permitió a Tobal cerrar aquel capítulo con su filme. Y no mucho más que eso. Porque la historia que hizo propia, la del avión que se convirtió en misterio el 3 de noviembre de 1965, cuando volaba desde Panamá hacia México, todavía tiene el final abierto.

Voces, mitos y leyendas

Los testimonios conmueven, movilizan. Hay una herida que todavía no cicatriza en los familiares de los tripulantes y de los sobrevivientes, aquellos a los que el azar, más precisamente una moneda, subió al TC-43, la otra nave alistada para aquel vuelo de bautismo. Cecilia Viberti también aportó sus palabras, pero sobre todo le puso el cuerpo a la película. La hija del capitán Esteban Viberti se convirtió en la protagonista, ya que la trama refleja la última experiencia de una búsqueda que, en su caso, lleva casi tres décadas. “Creo que éste fue mi último viaje… No lo sé. Por ahí pienso que quizá haya llegado el momento de que otras generaciones sean las encargadas de encontrar a los desaparecidos”, señala.

La escueta investigación oficial, en su momento, confirmó averías en dos motores del TC-48, que tuvo un último contacto radial reportando el desperfecto y que, más allá de las numerosas versiones, y de los mitos y leyendas que se tejieron sobre su destino, nunca pudo ser encontrado. “En la película hay un testimonio que es inédito y que me parece clave, del  piloto de un avión costarricense que viajaba a Miami. Él cuenta que le sugirió a su par argentino aterrizar en Limón, en lugar de seguir hasta San José, y que recibió como respuesta esta frase: ´Yo sé lo que debo hacer’. Por eso creo que hubo suficiencia”, dice Tobal.

“De todos modos, era una nave muy vieja, que evidentemente no estaba en óptimas condiciones para volar. Y repasando los archivos de los diarios encontré que en una semana y media cayeron tres aviones militares argentinos: uno en la Patagonia, otro en Brasil y el TC-48 en Costa Rica”, subraya. “También se llegó a hablar de un complot del Estado, pero yo desconfío de esa hipótesis. No por falta de maldad, sino porque una acción de ese tipo requiere eficiencia y planificación, algo que no caracteriza a quienes supuestamente tendrían que haberla llevado adelante”, añade el cineasta.

Una búsqueda necesaria

La expedición que los realizadores de la película y Cecilia Viberti llevaron a cabo en suelo costarricense, con la invalorable contribución del geólogo Wilfredo Rojas y del rescatista José Campos, sirvió para acentuar la convicción de que aquel viejo Douglas C-54 que había pertenecido a la aviación estadounidense no cayó al mar, como sugiere la “versión oficial”, sino que quedó perdida en la inmensidad de Talamanca, una selva que permanece prácticamente intacta en sus 16.300 kilómetros de extensión.

“Se hicieron varias expediciones, pero realmente es imposible encontrar un avión en un lugar tan difícil y con una metodología tan precaria como la que se ha utilizado hasta el momento”, sostiene Tobal. “De todos modos, es una barbaridad que el Estado no haya vuelto a buscar la nave”, precisa.

Al respecto, Cecilia Viberti asegura que la Fuerza Aérea Argentina ocultó pruebas desde el primer momento: “Cuando los familiares pedíamos explicaciones sobre la búsqueda, nos trataban de locos”. 

¿Cuál es el aporte que hace la película? La periodista Guillermina Delupi, quien formó parte del proyecto en la tarea de investigación, lo resume de esta manera: “La puesta en escena de esta película no es menor para los familiares del TC-48 y del TC-43, sobre todo para las nuevas generaciones. Es muy importante  poder contarles a ellos esta historia, que realmente es muy emotiva”.

“Además, una no puede dejar de pensar en lo que significaría para toda esta gente encontrar el avión y poder hacer un duelo. En un país como el nuestro, tristemente marcado por las dictaduras, siempre vinculamos a las desapariciones con los derechos humanos, pero este tipo de desapariciones también son muy dolorosas y golpean mucho, y es muy difícil hacer un cierre cuando no se sabe lo que ha sucedido, cuando no se tiene un cuerpo”, puntualiza.

La película “La última búsqueda”, producida por Eduardo Sánchez (coproducción de Atrox e Hiperkinesis Films) y con una duración de 90 minutos, se estrena en Córdoba la primera semana de diciembre (complejos Dinosaurio de Rodríguez del Busto y Ruta 20). En breve será exhibida en Buenos Aires y Costa Rica y también podrá verse por la plataforma Cine.ar.

La supervivencia cultural

Pepe Tobal no deja de agradecer por la difusión de su última película. Sabe lo difícil que es hacer cine independiente en Argentina, y entiende que en términos culturales el país también atraviesa un momento complicado.

“Los principales diarios no han reflejado dos hechos protagonizados por el secretario de Cultura (Pablo Avelluto) que son muy graves y que no he visto ni en tiempos de la dictadura”, destaca al respecto. Y precisa: “Por un lado, la prohibición a los ganadores y jurados de un festival de cine clase A, como el de Mar del Plata, de expresarse sobre el escenario, en un claro acto de censura. Por el otro, el pedido de renuncia de la presidenta del Fondo Nacional de las Artes (Carolina Biquard), que estaba haciendo una gestión impecable, porque ese organismo, que es autárquico, no autorizó el desvió de 19 millones de pesos para programas de la Secretaría”.

“Sin ir más lejos, el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales hoy no está pagando. Sólo se banca a cuatro o cinco grandes productoras y se desfinancia a las producciones independientes, ratificando una política que puede apreciarse también en otros ámbitos”, destaca Tobal.

“La situación es muy preocupante también en nuestra provincia. Soy uno de los autores del proyecto de la ley de Fomento y Promoción para la Industria Audiovisual de Córdoba, y puedo asegurar que hay concursos sumamente desprolijos y miles de irregularidades. En diciembre pasado me dieron un premio por ´La última búsqueda` y recién lo voy a cobrar un año después, con la película ya en exhibición”, puntualiza.

“A cargo del Polo Audiovisual de la Provincia pusieron a un tipo que se fue del INCAA en medio de denuncias por manejo discrecional de los fondos, que es Jorge Álvarez, quien además es vocal de la Agencia Córdoba Cultura. La verdad es que no entiendo demasiado”, concluye Tobal.

Hugo Caric
- Periodista -