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Violencia es mentir (Nota 2)
Los pecados capitales del macrismo
Por | Fotografía: Ilustración de Ham Khan
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El gobierno que pregona la lucha contra la corrupción se sostiene sobre tres pilares inconfesables: la corrupción electoral, los paraísos fiscales y el negociado de la deuda externa.
Publicada el en Reflexiones

Los think tank y las task force son dos nombres que acuñaron los especuladores financieros para imponer su voluntad y lograr sus intereses a cualquier precio. Uno es una usina de ideas con recursos prácticamente ilimitados y el otro un grupo de mercenarios que ejecutan esas ideas con medios casi ilimitados.

Un poco de eso trata esta nota: de cómo la democracia puede defender a las mayorías de las minorías sin límites, capaces de torcer la cancha para beneficiarse de y con la especulación.

En las elecciones de 2015 ocurrieron varios fenómenos inéditos en la política argentina. El oficialismo -desde el peronismo- antepuso sus internas a la vocación de ganar, subestimando el escenario y minimizando sus errores. Nació una nueva fuerza política que utilizó eficazmente las tecnologías de la comunicación, haciendo una campaña electoral doblemente falsa: mintió en sus promesas electorales e instaló noticias falsas sobre sus adversarios.

La construcción en la opinión pública de la muerte del fiscal Alberto Nisman y la operación contra Aníbal Fernández en la semana previa a la elección vinculándolo a la mafia de la efedrina, sin contar la operación realizada en Tucumán, fueron más que eficaces para obtener los dos puntos porcentuales de votos que finalmente habilitaron a Mauricio Macri a llegar al Sillón de Rivadavia.

Pero mentir en una elección no es un invento que le podamos atribuir a la alianza electoral que aspiraba a llegar al Gobierno. En sus más de tres años de gestión, los funcionarios de Cambiemos han desarrollado una estrategia comunicacional sólo superada por las dictaduras. Y con llamativa efectividad: el caballito de batalla de la lucha contra “la corrupción del gobierno anterior” sobrevivió incluso a los Panamá papers, donde además del clan Macri aparece involucrada la mitad de su gabinete. Extrañamente, allí no aparecen Néstor ni Cristina.

El presidente y su gabinete también sobrevivieron a las filtraciones periodísticas desde otros paraísos fiscales como Bahamas y Barbados, en los que siempre figuran evadiendo, fugando y lavando dinero. Son los mismos que celebran el carnaval de la fuga de capitales y nombran a empleados jerárquicos de la banca extranjera para que diseñen la arquitectura de la deuda externa y la negocien con los mismos bancos que fueron (son y serán) sus patrones.

Hoy celebran en el Gobierno el festival de deuda, el carnaval de fuga y la bicicleta financiera.

Uno de los más connotados periodistas de un importante diario adicto al Gobierno se hace eco de una investigación sobre corrupción en la financiación de la campaña electoral que llevó al oficialismo al poder. La perversidad del mecanismo de financiamiento incluyó el reclutamiento de aportantes que nunca aportaron, como el mismísimo intendente de Mar del Plata, que admite no haber puesto un peso, desmintiendo el informe que su propio partido político presentó ante la Justicia electoral.

Corrupción electoral, corrupción en la función pública y traición a la patria constituyen el tridente que define al actual Gobierno, que sobrevive gracias al blindaje de los medios de comunicación adictos, la obediencia debida de los jueces cómplices y el trabajo sucio de los servicios de inteligencia.

Al tridente de la mentira debemos oponer la verdad inobjetable de la realidad: el gobierno de Cambiemos es pésimo, inhumano y tramposo. Solo la unidad de la oposición permitirá revertir este desastre en las urnas. Esa es nuestra gran esperanza.

Aquiles Anderson
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