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Ediciones en papel
Cristina presentó su libro en la feria de Buenos Aires
Esa mujer
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Ante una multitud, pese a la lluvia, la ex presidenta habló de “Sinceramente”, el libro de su autoría que sacudió el mercado editorial y abre expectativas sobre su candidatura. Alegato político y testimonial, el texto recorre vida y obra del matrimonio que cambió la historia del país.
Publicada el en Libros

 “Sinceramente”, la opera prima de Cristina Fernández de Kirchner, es un libro conmovedor, profundo y épico. Un alegato contra el olvido y una reafirmación de sus convicciones más profundas, esas que Néstor, su compañero de vida y militancia, prometió que no dejaría en la puerta de la Casa Rosada cuando asumió la Presidencia en aquél lejano 25 de mayo de 2003.

Escrito con un lenguaje coloquial -por momentos uno tiene la sensación de estar hablando con la ex presidenta-, Cristina no solo repasa sus ocho años al frente del Poder Ejecutivo, sino que abre una ventana a la intimidad del poder. En sus páginas se cuenta cómo se tomaron las decisiones políticas que marcarían un quiebre en la historia institucional del país, desde la estatización de las AFJP, YPF y Aerolíneas Argentinas hasta la organización de los históricos festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo y la recuperación de la ESMA como Espacio de la Memoria.

“Sinceramente” es un alegato político y se inscribe como tal en una rica tradición argentina que reconoce sus orígenes en Esteban Echeverria, José Hernández y Domingo Faustino Sarmiento. Y si bien es cierto que Cristina no lo escribe desde el exilio, su voz es silenciada y sus dichos tergiversados sistemáticamente por la maquinaria mediática oficial. El libro rompe ese cerco mediático para gritar su verdad. Que se torna más creíble -y en esto el azar ayudó a la presidenta- porque durante el año que le llevó escribir el libro apareció el D´AlessioGate y se cayeron la mayoría de las causas judiciales que la persiguen desde que abandonó la quinta de Olivos.

“Cuando comencé a escribir este libro -advierte la autora en el capítulo introductorio- ya había sido sometida a seis procesamientos penales sucesivamente dictados a partir del momento en que dejé de ser presidenta (…) Sin embargo, al momento de escribir estas palabras ya llevo 15 indagatorias: 12 pedidas por Claudio Bonadío -el juez de la servilleta-, de las cuales 10 fueron impulsadas por el fiscal Carlos Stornelli... Y algo inédito en la historia judicial argentina y creo que mundial: me obligaron a brindar ocho declaraciones indagatorias en un mismo día, durante la mañana, y además la citación fue justo para el cumpleaños de Néstor”.

Desde un libro, Cristina interpela a sus detractores y aclara a sus seguidores. “Sinceramente” es un alegato que aparece, valga la redundancia, sincero y frontal. Y muy fundado. Lo que Cristina brinda a sus lectores a lo largo de las 594 páginas de su libro son datos, reflexiones y sensaciones.  Hechos objetivos que dejan muy mal parados, entre otros, a los periodistas más afamados de la post verdad y el periodismo de guerra. A decir verdad, a la mayoría del periodismo argentino, que pasó de la tenaz oposición a Cristina al amor incondicional a Macri, pese a la brutal diferencia -en cuanto a indicadores sociales, económicos y culturales- entre un gobierno y otro. Es lo que Cristina menciona en forma recurrente como el “espejo invertido”, al que apela para explicar cómo sus detractores proyectan sobre ella sus propias frustraciones.

Hay en “Sinceramente” un delicioso recorrido por la historia familiar del matrimonio Kirchner. Su detención en tiempos de la dictadura militar, las discusiones familiares, el dolor por la caída de compañeros durante el terrorismo de Estado, la relación con su suegra, la desconfianza de su padre hacia Néstor, los ahorros que les quedaron en el “corralito”, la relación con Alfonsín, Menem, Cavallo, De la Rúa, Duhalde. Cristina se muestra sincera, temperamental, capaz de presentarse en el colegio de Santa Cruz para defender a sus hijos -siempre expuestos por la exposición de sus padres- o admitir su dolor e impotencia ante el padecimiento de su hija.  

Cristina escribe como habla, pasa de la reflexión a la acción, del recuerdo a la reivindicación, de la crítica a la autocrítica. En ese relato coloquial el lector pasa de la tensión de una corrida cambiaria a la frivolidad de elegir un vestido para visitar al Papa; del memorándum con Irán -a la distancia, admite la autora, su mayor ingenuidad política- a las series que la atrapan en Netflix o el libro que más la impresionó.

Mezcla de memorias, reflexión y crítica política -la gestión de Macri aparece cada tanto como contraposición a lo que fue su gobierno-, Cristina cuestiona duramente a la corporación judicial y mediática. A veces en tono de reproche, a veces de indignación, pero también de reconocimiento a aquellos periodistas -como Jorge Halperin- que intentan desentrañar el comportamiento político de una sociedad capaz de votar contra sus propios intereses. Cristina no olvida, ni perdona. Desfilan por las páginas de “Sinceramente” todas y cada una de las barbaridades que se dijeron y publicaron sobre ella y su familia: la Mini Cooper de Florencia -que al día de hoy no sabe manejar-; su bipolaridad -la que padece esa enfermedad es su hermana-; su falso título de abogada; y hasta el féretro vacío de su esposo. También hay datos hasta ahora inéditos de su relación con los medios, como los imperdibles almuerzos con Héctor Magnetto en plena crisis con las patronales rurales.

“Siempre sostuve que ser dirigente no es tener o ejercer un cargo, por más alto que este sea, sino la capacidad de poder ver y anticipar lo que vendrá”, se puede leer en la página 69 del libro que Cristina presentó ayer ante una multitud en la Feria Internacional del Libro, donde el presidente de la editorial admitió que la imprenta está al límite porque ya imprimió 300.000 ejemplares.

Amada y odiada, sin matices, como su admirada Evita, esa mujer, Cristina Fernández de Kirchner, ocupa nuevamente la centralidad política en un país devastado por tres años y medio de neoliberalismo. La saña de sus detractores y el amor de su pueblo la convirtieron, además, en un fenómeno editorial.

Hernán Vaca Narvaja
- Director -