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Se mueve el tablero polìtico
Jaque
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La polìtica nacional como tablero de ajedrez. Una jugada maestra con el alfil menos pensado. ¿Jaque mate?
Publicada el en Reflexiones

Los fines de semana, la gente suele relajarse luego de la cotidianeidad a veces agobiante de los días comunes. Pero esta jugada se da el sábado, tomando con la guardia baja a prácticamente todos los actores del escenario político. Toma por sorpresa a propios y extraños. Fernández, Fernández. Alberto y Cristina.

Una jugada de ajedrez, estrategia y táctica. Un movimiento audaz, inesperado, que prácticamente patea el tablero obligando a las piezas a reacomodarse. Una jugada que intenta la unión de esa materia viscosa del peronismo, movimiento a la vez tan masivo y tan fragmentado. Invasivo, acaparador, y a la vez de a ratos retirado de la arena del poder, por el resultado incuestionable de los votos que le dieron el triunfo a Cambiemos.

Una movida, una jugada que provocó de todo menos indiferencia. Y acá vamos a hablar sin el diario del lunes, con el diario del domingo del día del partido. Porque en el diario del lunes, la historia aparece cristalizada, cosa juzgada, noticia dura, imposible de modificar. En el diario del domingo, en cambio, se habla de la alineación de cada equipo, de las posibilidades, con elucubraciones que al día siguiente se vuelven cenizas o no. Y en el juego político, esta jugada implica un acontecimiento, una estrategia audaz de superar el mantra de la grieta y apostar a la unión y a ganador, en el sentido de lograr un triunfo político.

Un movimiento volcado a intentar desequilibrar el empate entre el tercio duro potencial del macrismo y el tercio del kirchnerismo. Que apunta a sumar a los indecisos o los no embanderados, en línea con los primeros tiempos en que Néstor Kirchner hacía su llamado a una concertación plural.

El PJ parece no alcanzar para ganar, se precisa de un mantra que sume otras voluntades, otros dirigentes. Pino Solanas, Victoria Donda, por nombrar algunos. Unidad hasta que duela, se dijo.

Patear el tablero y volver a armarlo. Blancas y negras. Peronismo y antiperonismo. Unitarios y federales. Kirchnerismo y macrismo.  Partida de ajedrez, como se dijo. Los dos jugadores, o movimientos colectivos frente a frente. Neoliberalismo y populismo. Peronismo y Cambiemos. Los nombres explícitos de la grieta.

Sin ninguna clase de prejuicio que se mal interprete, para Cambiemos las blancas, para el peronismo, las negras.  En ajedrez existe una jugada que permite ganar el juego en cuatro movimientos: es el conocido Jaque Mate Pastor. Pero para que te lo hagan tenés que ser un principiante.

Primer movimiento, se adelantan los peones y se ponen frente a frente en el centro del tablero. Juego trabado, con un Gobierno acorralado por la crisis económica y problemas coyunturales de suma urgencia. Con una oposición, o su jugadora preponderante, citada a declarar, imputada en distintos procesos judiciales. Juego trabado.

En el siguiente movimiento, el peronismo,  kirchnerismo o como le queramos llamar, saca a la reina, con una presentación estelar de su libro Sinceramente. El Gobierno saca al caballo, con la estrella de Elisa Carrió en declaraciones contra la reina y los propios, decires que hacen temblar un poco el tablero, pero no lo vuelca.

Mientras tanto, la oposición peronista saca el alfil sin que nadie lo perciba ni se dé cuenta: Alberto Fernández. Marcando la diagonal que puede significar el triunfo de la partida. Mientras, el Gobierno sigue moviendo peones del lateral del tablero, intentando controlar el dólar, ajetreado por la crisis, buscando que no estalle, intentando que no se note, distrayendo y distrayéndose.

Tiene lugar la jugada potencialmente final, porque las negras, adelantando a la dama, se quedarían con el triunfo. Pero la dama aparece potencialmente debilitada, o en su trayecto hacia el triunfo puede ser deglutida por la grieta que se insinúa en el tablero. Entonces se adelanta el alfil a romper la línea de peones y poniéndose de cara al rey. Es jaque, pero no es jaque mate. Porque al rey blanco le queda una posibilidad de movimiento, que puede ser hacia adelante, hacia la izquierda. O hacia la derecha, claro.

Sebastián Giménez
- Escritor -