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Murió Adrián Nievas
"Una vida no basta"
Por | Fotografía: Internet.
Foto: Toto Nievas, inmortal en su música.
El Ciudadano Toto fue el alma mater de la banda Adicta y uno de los mejores exponentes del pop nacional
Publicada el en Música

En la madrugada  del sábado 23 de mayo, la vida de Adrián Nievas encontró su final y con ella se fueron los elementos genéticos de una forma de encarar el accionar artístico que, con el paso de los años, se impone como rasgo generacional. Claro que Nievas lo hizo antes. Hay quienes dicen que lo hizo mejor. Toto, como se lo conoce artísticamente, fue cerebro, voz y cuerpo de la banda Adicta en el umbral del siglo 21. En aquellos tiempos, donde las estéticas de las pistas electrónicas bailables debían convivir con una realidad social de las peores que se han visto en la historia contemporánea, Toto se convirtió en un actor sintetizador del todo. Adicta fue, junto con Miranda, una usina de inspiraciones posteriores y de referencias pasadas.  En su momento, ambos eran analizados  como los herederos tardíos de Virus y la estética Moura. El pop como insignia, el rouge como bandera, el brillo (el que ilumina y el que aturde encandilando) como uniforme.  Pero lo cierto es que, si eran hermanos, eran bien distintos. Adicta era una expresión conceptualmente diferente a aquella que perpetraban los Miranda. Simplemente porque en Adicta el baile no aparecía como razón primaria, sino como antídoto, y la felicidad era maquillaje.

Habría que analizar el concepto en torno a la “dignificación” producida por la muerte. Sobre todo cuando los protagonistas principales son personajes de los que calan profundo en la cultura popular, sin el alarde ni los reconocimientos por haberlo hecho. “¿De qué sirvió llevar con vos/ por tanto tiempo toda esa carga/ brutal, autista? /El mundo siempre queda/ y el que dice adiós sos vos/ te olvidan” escribió Toto en “Beta” del primer disco de Adicta, editado en el 2000. Casi un presagio de esa historia suya que siempre estuvo cargada de oscuridad, aunque el brillo nunca se haya alejado en apariencia. Adicta existió durante toda la primera década de este siglo y tuvo su explosión en la exacta mitad de ese camino. Fue en el año 2005, cuando editaron “Días de la fiebre”. Ese disco llevó al grupo y a Toto Nievas al nivel más alto de exposición y referencia. Por un momento habían dejado de ser personajes de “culto” para asomarse al mundo de la masividad, que los observó de reojo, aunque nunca los terminó de abrazar. Un año antes, habían editado en EP con cuatro canciones titulado “Tu mal”, tal vez una de las canciones más importantes en la historia del grupo.

Adicta volvió lentamente al culto y sus integrantes fueron cargando fuerzas en proyectos alternativos. Toto volvió a reconvertirse en Ciudadano Toto y su actividad fue encerrándose en aquellos que lograron percatarse de su potencial germinal en tiempo y forma. Había grabado un disco llamado “Flores, Brillos y Arcoíris”, replicando ese poder de síntesis entre las estéticas aparentes y los significados profundos. “Tal vez, tal vez/ nunca más vuelva/ si el cielo, el cielo/ me abre sus puertas” replicaba el estribillo de la canción que le daba nombre a ese trabajo. En la página oficial del artista, congelada y eternizada en la web hasta que alguien decida ocultarla, un mensaje dice: “El 23 de mayo Ciudadano Toto no hará ningún recital”. De ahí en más, nada más. Aunque su nombre se viralizó en lamentos por redes sociales, los diarios lo recordaron y alguna que otra radio decidió desempolvar algún CD de Adicta destinado a algún cajón de discotecas sin utilidad. Adrián “Toto” Nievas puede, incluso, estar siendo descubierto por muchos a partir de estas líneas. Había decidido abrir todos sus conciertos con un tema de Silvio Rodriguez (“Esta canción”) que dice en una de sus estrofas: “No sé si fue/ que malgasté mi fe/ en amores sin porvenir/ que no me queda ya/ ni un grano de sentir”.

César Martín Pucheta
- Periodista -