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Esperando a Colombia
Por | Fotografía: Internet.
Foto: Los jamaiquinos felices, perdieron por solo un gol con los tres grandes de América.
La Copa América no da sorpresas. Clasificaron los de siempre, quedaron afuera los previsibles. Los jamaiquinos, felices por perder por la mínima diferencia y encima se sacaron fotos con Messi.
Publicada el en Crónicas

Acaba de finalizar la ronda clasificatoria de la Copa de América, en el Día del Padre. Mi viejo jugó al fútbol. No lo vi en la cancha pero sí en una foto color sepia, en la línea delantera del equipo con camiseta blanca. Yo nací cuando él cumplía 40 años de edad. Murió a los 52 y en el recuerdo de la infancia están grabados un par de episodios relacionados con el fútbol.

A papá, familiares, amigos y conocidos lo llamaban por su segundo nombre: Alberto. No sé por qué Luis fue desplazado en el trato. El asunto es que Don Alberto me llevó, un jueves a la tarde, a la cancha de Vélez Sarsfield. Se medían las reservas del conjunto local con San Lorenzo. La categoría convocaba público, porque era un banco de prueba para potenciales debutantes y cracks recuperados de una lesión. Para mí, inolvidable estreno como espectador, en el templo deportivo con tribunas concurridas.

Heredé su preferencia por Boca Juniors. Le oí elogiar, en la  tertulia de la peluquería de Víctor, a Ernesto Lazzatti, apodado el Pibe de Oro. A papá lo postró el cáncer de estómago. Los domingos a la tarde, escuchábamos la trasmisión por la radio con forma de capilla. Esa vez, la imborrable, perdíamos 2 a 1 con San Lorenzo. Sobre la hora llegó el empate y en el tiempo de descuento el triunfo, con dos goles de Yiyo Carniglia. Nos dimos el abrazo celebratorio y, en ese instante, el cáncer se tomó licencia.

Después de tantas idas y vueltas, de especulaciones dignas del Manual de las Zonceras y de enloquecer a la calculadora, las zonas de la Copa de América las ganaron los favoritos: Chile, Brasil y la Argentina. Uruguay y Paraguay no tuvieron que esperar resultados ajenos, como Colombia. Los otros dos que permanecen son Bolivia y Perú. Los que dieron las hurras de despedida, no son gran sorpresa: Venezuela, México, Ecuador y Jamaica.

Jamaica hizo las valijas con clima de fiesta.  No sufrió ninguna biaba bochornosa, no recurrió a la patada empujada por la impotencia y sus jugadores tuvieron el premio de sacarse fotos con Lionel Messi. Además, no consiguieron que se hablara mucho de ellos pero le dieron letra a argentinos, uruguayos y paraguayos para que nos exprimamos los sesos para buscar respuesta al por qué sólo derrotamos a Jamaica por respectivos 1 a 0.

A los 15 minutos de iniciado el cotejo con Jamaica pensé en la conveniencia de establecer el hándicap, para evitar que la superioridad de uno sobre otro tapone la competencia. Es decir, que Argentina le conceda dos o tres tantos de ventaja. La soberbia tuvo costo: la posibilidad del empate agónico acosó el arco defendido por Sergio Romero, con un tiro libre por foul y un par de corners, despejados con urgencia.

Mantengo abierto el crédito al seleccionado dirigido por Gerardo Martino. En el desafío del viernes próximo, con Colombia, Lionel Messi será el del Barcelona; Ángel Di María tendrá más puntería; Javier Pastore jugará los 90 minutos; Ezequiel Garay acertará en los pases de salida desde el fondo y el técnico no se equivocará en los cambios. El plantel será consciente de que el Mundial de 2014 no se ganó por culpa de la indefinición goleadora.

En tres partidos, Colombia festejó un contacto con la red adversaria, por obra de un defensor. Sus estrellas están opacadas. A lo mejor se incentivan en el mano a mano, pie a pie, fervor a fervor, talento a talento de los colegas con divisa albiceleste.

No deseo ser prejuicioso pero advierto que Colombia apretó los dientes contra Brasil, con un rasgo para nada santo. Marcación hombre a hombre a Neymar, con provocación verbal y pierna fuerte para abortar el arranque de cada acción. Pecado de Neymar el salirse de quicio, culminado en el insulto al árbitro, que lo eyectó de la Copa de América .

La duda es si el fornido Zúñiga recibirá de José Pekerman la consigna de pegarse (¿o pegarle?) a Messi, mientras Teófilo Gutiérrez se ocupa de sembrar rencor en Javier Mascherano, Ezequiel Garay, Martín Demichelis o Nicolás Otamendi.

Inspirado en el título literario de Mario Benedetti, Uruguay querrá ser el aguafiestas de Chile. El que salte la valla de cuartos de final se topará con el vencedor de Bolivia-Perú, afortunadas cenicientas del torneo. El tambaleante Brasil se aferrará a su historia para sortear el escollo de Paraguay. El que cante victoria será esperado por Argentina o Colombia en semifinales. Ante la escasez de juego lindo, lo anhelable es que impere el juego limpio. Al menos eso, dentro del rectángulo verde, amenazado por una plaga de sinvergüenzas, zánganos vestidos con saco y corbata.

Guillermo Alfieri
- Periodista -