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Por su actuación en el caso Sabena
Piden el juicio político al fiscal Guzmán
Foto: Walter Guzmán podría ser destituido por su actuación en el caso Sabena.
La madre de Nicolás Sabena logró que el fiscal general de la Provincia, Alejandro Moyano, finalmente impulsara el juicio político contra el fiscal que debía investigar la desaparición de su hijo y avisaba a los principales sospechosos antes de realizar allanamientos
Publicada el en Crónicas

Rosa sabena lo volvió a hacer. En un mes de agosto para el olvido en los Tribunales de Río Cuarto (ver http://revistaelsur.com.ar/nota/87/El-paraiso-de-la-impunidad),la tenacidad de esta valiente madre logró que el fiscal general de la Provincia, Alejandro Moyano, dejara de hacer la plancha y finalmente impulsara el jury de enjuiciamiento contra el fiscal Walter Guzmán.

No le debe haber llevado mucho tiempo a Moyano la “investigación preliminar” para decidirse a impulsar el jury a Guzmán. La propia Rosa Sabena le entregó en mano copia autenticada de la sentencia que condenó a los integrantes de la familia Vargas Parra a prisión por el secuestro y desaparición de su hijo Nicolás. En ese documento, que condensa las pruebas presentadas y los testimonios escuchados por un tribunal en audiencias públicas, quedó acreditado que el fiscal Guzmán le avisaba a los principales sospechosos del crimen del adolescente Nicolás Sabena cada vez que iba a realizar un allanamiento en su quinta.

Rosa, a quien la sagrada familia tildaba –y tilda- de “loca”, no se equivocaba cuando acusaba a Guzmán de ser el responsable de que su hijo Nicolás siga desaparecido. Por sus críticas al accionar –o el no accionar- del fiscal Guzmán recibió una Carta Documento intimándola a rectificarse. Fue una de las tantas joyitas del cordobesismo judicial, que en Río Cuarto se caracteriza por haber perdido hasta la vergüenza. Hay que tener un particular sentido de la realidad para intimar a la víctima por criticar la ineficacia de un Poder Judicial que se caracteriza por su compromiso… con los poderosos.

Es de esperar que el pedido de jury de Moyano corra mejor suerte del que impulsó en su momento otro fiscal General, Darío Vezzaro, contra el juez civil y comercial José Antonio Peralta. Aquél pedido de juicio político se inició a raíz de una serie de publicaciones de esta revista, que denunció al magistrado, entre otras aberraciones, por haber presuntamente abusado de una menor, hija de una prostituta cuyo proxeneta la obligaba a seguir los pasos de su madre.  Entre sus clientes –“heredados” de madre a hija- figuraba “un tal Peralta, alto, de anteojos, de Tribunales”. Una descripción que se ajustaba a medida del juez.

La confesión/descripción de la menor abusada se produjo ante tres camaristas en pleno juicio oral y público. Pero el fiscal Julio Rivero –con la connivencia de “un abogado de la calle Alvear”, también cliente de la prostituta- logró que la madre de la menor presuntamente abusada desacreditara los dichos de su hija y desestimara la denuncia. Conclusión: nadie investigó al juez Peralta por la posible comisión del delito de abuso de una menor y el jury, con el tiempo, prescribió en la Legislatura. Hoy Peralta sigue ejerciendo la magistratura en un juzgado Civil, Comercial… ¡y de Famiia! Y Rivero fue ascendido a fiscal de Cámara. En su debut, dejó a Nancy Carena sin la posibilidad de relatar al jurado popular cómo fue vejada por dos oficiales en plena Alcaidía de la jefatura de Policía de Río Cuarto, en un contexto lujurioso de alcohol y droga entre presos y cancerberos. La pena acordada por Rivero, el tribunal y los abogados de los policías, por supuesto, fue excarcelable.

Más atrás en el tiempo, cuando la Fiscalía General era ocupada por Gustavo Vidal Lascano -hoy fiscal federal-, también prescribió la promoción de un jury a los fiscales Javier Di Santo, Fernando Moine y Marcelo Hidalgo por su vergonzosa actuación en el caso Dalmasso, pedida públicamente por el mismísimo gobernador José Manuel De la Sota, que dijo textualmente: "La gente no le cree a los fiscales y yo tampoco". Claro, la oportuna declaración del gobernador -que por entonces transitaba su segundo mandato- se produjo luego del "perejilazo", la impresionante movilizacion espontánea que dio por tierra con la intención del poder político de culpar a un "perejil" -el pintor Gastón Zárate- por el crimen de Nora Dalmasso, todavía impune y del que se cumplirán nueve años en noviembre próximo.

La promoción del jury a Walter Guzmán enciende una lucecita de esperanza en la tenebrosa realidad judicial de Río Cuarto. Y vuelve a poner en evidencia el espíritu corporativo de su Colegio de Abogados. Su presidente, Angel Bassino, se apresuró a aclarar que Guzmán se presume inocente. En cambio, no hizo ni un comentario sobre el padecimiento de Rosa Sabena, sobre su interminable martirologio en Tribunales teniendo que obligar literalmente a los fiscales a investigar la desaparición de su hijo, de su decisión de estudiar abogacía para evitar que la siguieran engañando, de su desesperación por encontrar el cuerpo de su hijo para poder cerrar el capítulo más doloroso de su vida y elaborar el duelo. “Desde la institución no es conveniente salir apresuradamente a emitir opinión porque estaríamos prejuzgando”, le dijo Bassino a Telediario (http://www.telediariodigital.net/2015/08/guzman-quedo-al-borde-del-juicio-de-destitucion-y-se-reabre-el-debate-sobre-las-fiscalias-en-rio-cuarto/). Y agregó que “los fiscales (de Río Cuarto) trabajan incansablemente en un montón de causas en las que se desempeñan con la probidad que se necesita” (sic). ¿Quién necesita esa probidad?

“Lo peor que le puede ocurrir a un ser humano es perder a un hijo. Esperaba que la institución judicial me ayudara a encontrar a mi hijo. No solamente no fue así, sino que me encontré con funcionarios judiciales y policiales involucrados con los principales responsables, a quienes les avisaban por teléfono que los iban a allanar”, recordó Rosa. Sus dichos, de los que nunca se retractó, fueron rubricados por tres camaristas penales. Y son la base de la acusación de Moyano contra Guzmán. De investigación judicial por motu proprio, nada.

Una vez más, la templanza de Rosa Sabena, esa madre admirable que logró meter presos a los secuestradores –y presuntos asesinos- de su hijo, vuelve a poner en la picota a los magistrados de Río Cuarto. Su valiente actitud contrasta con el estruendoso silencio de los magistrados –algunos de los cuales abandonaron su bajo perfil en febrero para marchar clamando justicia por la muerte del fiscal Alberto Nisman, cuyos familiares acaban de ser imputados por lavado de dinero- o las timoratas declaraciones de quien se supone representa a los abogados del foro.

Si el tribunal de Jury en la Legislatura cordobesa admite los argumentos del fiscal General, Guzmán se sentará finalmente en el banquillo de los acusados. Sería oportuno que Moyano aprovechara la coyuntura para designar a un fiscal que se ocupe de desempolvar el voluminoso expediente del femicidio de Nora Dalmasso antes de que prescriba. La causa sigue durmiendo –ya lo hacía cuando estaba a cargo Javier Di Santo, que en los últimos dos años mandó hacer un juego de fotocopias como único acto procesal- en una Fiscalía vacante.

Eso sí, si se produce una “emergencia procesal”, Moyano ordenó que sea Guzmán –el mismo al que ahora le pide un juicio político- el que se haga cargo de la causa.

Perlitas del cordobesismo judicial.

Hernán Vaca Narvaja
- Director -