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#MercedesSosa
Ninguna igual
Por | Fotografía: Diego Cabrera
Foto: El periodista Horacio López Das Eiras siguió todas las presentaciones de Mercedes Sosa en Cosquín.
El periodista Horacio López Das Eiras recopiló en un libro veintidós de las presentaciones que la cantora popular realizó en los escenarios coscoínos durante más de cuatro décadas. En enero pasado se cumplieron 60 años de la primera vez que Mercedes Sosa pisó por primera vez el escenario Atahualpa Yupanqui.
Publicada el en Libros

A los 15 años la cantora tucumana Mercedes Sosa ya había ganado un concurso de talentos en la radio gracias a su música tradicional, pero el punto de inflexión en su carrera fue en 1965 en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín. “Muchas ‘primeras veces’ de Mercedes Sosa ocurrieron en Córdoba”, dirá en la entrevista el periodista que compiló en un libro de casi doscientas cincuenta páginas el paso de la cantora popular por nuestra provincia. En efecto, las páginas ‘Mercedes Sosa, ninguna igual’ son una cronología general de Mercedes Sosa en territorio cordobés. Autor de los libros  "Ernestito Guevara, antes de ser el Che" (Ediciones del Boulevard, 2006) y "Todo sobre Córdoba" (Babel Editorial, 2021), el escritor describe en las primeras páginas a una artista  "salida de cuna bien de abajo, hija de sacrificados padres laburantes y que llegó a ser vitoreada en los grandes coliseos del mundo y el continente americano. Mujer que puso su voz y su pellejo por las causas justas, sin resignar talento y sensibilidad".

- ¿Cómo y cuándo fue tu primer encuentro con Mercedes Sosa?

- Fue el 10 de diciembre de 1982, en la cancha de Belgrano. Yo tenía 22 años y la verdad es que eso fue un hito para mí.

- ¿Vos ya escuchabas su música?

- No. Ella estaba en el exilio y acá no se difundía mucho su música. Yo venía más bien de la cultura de la discoteca; escuchaba a los Bee Gees, a Donna Summer, a John Travolta. Mucha música extranjera.

- ¿Y de rock nacional, nada?

- El rock nacional se fue metiendo de a poco, después de Malvinas, con León Gieco, Porchetto, Sui Generis. Estaba muy mezclada la variedad de música en aquella época. Folclóricamente me gustaban Los Chalchaleros, Los Fronterizos. Y apareció Mercedes Sosa, que todavía estaba prohibida por la dictadura, pero igual había hecho 13 recitales en el Gran Rex, en Buenos Aires. Luego se fue de nuevo a Europa y cuando volvió hizo una gira nacional por varias ciudades argentinas, entre ellas Tucumán, Santiago del Estero, Río Cuarto y Córdoba. Y su recital en Córdoba coincidió con el Día Universal de los Derechos Humanos, que es el 10 de diciembre. Ese día hubo una movilización, y si bien no eran multitudinarias en ese momento, sí habían movilizado a las agrupaciones sindicales, políticas y de Derechos Humanos. Y mucha gente que había estado participando en esa movilización se fue de ahí al recital. Es decir que fue un recital altamente politizado, parecía un acto político más que un concierto.

- ¿Vos militabas en esa época?

- No, yo no tenía una inclinación ideológica. Recién se me había despertado un poco la conciencia por todo lo que pasaba con la guerra de Malvinas. Se empezaba a cuestionar el haber mandado a soldados tan chicos al frente y empezaba a escucharse la palabra “desaparecido” en los medios. Y ese día fui a ver a Mercedes. Fui uno de los primeros en llegar, el escenario estaba en el campo de juego, las tribunas estaban con mucha Federación Juvenil Comunista. Había mucha gente, mucho entusiasmo, y cuando ella apareció con su poncho negro y esos vivos rojos que usaba, me acuerdo que la vi gigante. Hacía diez años que no cantaba en su país. Y se produjo un estado de emoción.

- ¿Y a vos qué te pasó con eso?

- Se me puso la piel de gallina, fue una gran conmoción para mí. Me acuerdo que me llamaba mucho la atención esa fascinación de la gente con Mercedes. Ella tenía 47 años en ese momento y había vuelto a recuperar el territorio perdido. Su mensaje era de mucha fuerza. Aunque todavía estábamos en plena dictadura, era increíble el clima de libertad que se respiraba. Un año más tarde asumiría la presidencia Raúl Alfonsín y 15 días después de eso, en enero del ’84, ella vino al primer Cosquín en democracia.

- ¿Fuiste a verla?

- Sí, fui con un amigo. Íbamos con la expectativa de conocer el festival pero en la calle nos sorprendió un auto con altoparlantes que anunciaba la presencia de Mercedes Sosa. Nos volvimos locos porque no lo sabíamos. No estábamos tan pendientes y la híper conectividad que hay ahora no existía entonces. Esos fueron dos hitos para mí.

- ¿A partir de ahí empezaste a seguir su carrera?

- Sí, y la seguí hasta el año 2009.

- ¿La entrevistaste alguna vez?

- En el ‘99 yo ya estaba trabajando en la sección de Deportes de La Voz del Interior y con un grupo de amigos a quienes nos gustaba el folclore decidimos hacer un suplemento en tributo al fin de siglo. Y la producción incluía una conversación con Mercedes Sosa. Me acuerdo que ella nos recibió en una casa que alquilaba en la zona del Río Cosquín. Estaba con su madre y otros parientes.

- ¿Y cuál fue tu impresión?

- Me sorprendió su baja estatura porque en los escenarios se veía gigante. Ella hizo gala de que era muy anfitriona y que cuando no estaba trabajando, le gustaba mucho estar de entrecasa. En esa visita nos contó cómo Jorge Cafrune, que era el Gardel del folclore en ese momento, la había invitado al escenario a cantar por primera vez en Cosquín, porque ella estaba prohibida por comunista. Nos dijo que había subido sola con un bombo y que cantó ‘Canción del derrumbe indio’ y nos la empezó a tararear, porque ella siempre tarareaba cuando hablaba de las canciones. Bueno, esa canción fue suficiente para catapultarla a la fama. Esa noche ella se bajó del escenario Atahualpa Yupanqui con un contrato con Philips Records prácticamente firmado. Era la quinta edición de Cosquín y estábamos en la época de oro del folclore.

- ¿La volviste a ver después de eso?

- Sí, pero no con esa cercanía. Una vez ella festejaba su cumpleaños en Salta y nos había invitado al concierto. Así que con un amigo tomamos un avión y fuimos a verla, actuaba en un anfiteatro. Pero todas esas cosas no se comparan con la primera vez que la vi, en el ‘82, en Alberdi, y en el ‘84 en Cosquín.

- ¿Cuál era el vínculo que ella tenía con el poder?

- Complicado. En la época de la Triple A fue amenazada por escrito, le habían dado  escasos cuatro días para que abandonara el país. Pero ella se negaba y seguía actuando en espacios clandestinos, aunque claro, ya no iba a Cosquín. Eso fue en el ´75. Hasta que en algún momento empiezan a dejar de producir sus discos y se le empieza a complicar mucho la situación laboral. En 1979 ella estaba actuando en El Almacén, un local de La Plata y cantó la canción ‘Cuando tenga la tierra’ porque era un tema que le estaba pidiendo el público. En ese momento hubo una razia policial y se la llevaron detenida. A ella y a muchos del público que estaban en ese recital. Ahí es cuando ella decidió exiliarse.

- ¿Y con los otros gobiernos?

- Ella tuvo simpatías con Alfonsín. Luego fue muy crítica de Menem a pesar de haber tenido mucho trabajo en esa época. En su última etapa tuvo buena relación con los Kirchner, sobre todo con Cristina, porque consideraba que era una presidenta a la que había que acompañar.

- ¿Cuándo fue la última vez que Mercedes actuó en Córdoba?

- El último recital de ella en Córdoba fue en enero de 2009, en Villa Dolores. Se inauguraba un anfiteatro municipal ahí. El discurso previo fue de Cristina (Kirchner) y luego actuó Mercedes. Mientras tanto, afuera manifestaban los ruralistas de la zona que repudiaban la presencia de Cristina. Esa fue la despedida de Mercedes de la provincia de Córdoba, con esa escena política.

- ¿El libro se centra básicamente en las actuaciones de Mercedes Sosa acá?

- Sí. Tiene trabajos de archivo donde yo recreo crónicas de la presencia de ella desde el año 1965 en adelante. Me gustaba mucho ver esa primera Mercedes de los años 65 y 66, la que grabó aquel primer videoclip en nuestra Plaza Colón. Muchas de las ‘primeras veces’ de Mercedes Sosa ocurrieron en Córdoba.

- ¿Cómo es la historia de esa filmación en la Plaza Colón?

- Tres o cuatro meses después de su consagración en Cosquín, ella volvió a cantar a Córdoba y Jorge Cafrune, que tenía buena relación con Julio Serbali (NdelE: productor televisivo y creador de Cine Press) porque éste le hacía las filmaciones de sus actuaciones, intercedió para hacer este videoclip. Serbali era un adelantado para la época, un pionero. Claro, las grabaciones eran muy caseras, así que llevaron un tocadiscos y ella hacía la mímica de cantar mientras sonaba el disco de pasta. Era una cosa muy de avanzada para el momento.

- ¿Qué significa Mercedes Sosa para vos?

- Una guerrera del canto, una mujer que siendo del interior, con su metro sesenta de estatura, su carita de india y retacona y como decía ella: ‘sin cabellos rubios ni ojos celestes’, se pudo abrir al mundo a fuerza de su canto, de su perseverancia, de sus convicciones y de su cultura. Había vivido una temporada en Mendoza y había aprendido mucho de los artistas, pintores y literatos. Ella siempre hacía hincapié en que no solo había que cantar sino que también había que enriquecerse porque eso te enriquece como cantor y como intérprete. Mercedes Sosa representa para mí lo que Gardel fue al tango y lo que Maradona fue al fútbol. Está ahí, en ese pedestal. Fue un emblema mundial y mi libro es el recorte de esa Mercedes que vio y admiró el mundo, en Córdoba.

- ¿Creés que Córdoba la ha reconocido lo suficiente?

- No, pero los amigos de ella, como Silvia Lallana, el Zurdo Roqué y Tere Ferrero que fueron amigos de ella en los 80, o Martín Oliva, Suna Rocha e Ica Novo siempre la homenajean y la tienen presente. La valoraron y la quisieron mucho. Sus amigos y el público, claro. Pero me parece que una linda manera de homenajearla a Mercedes sería hacer una escultura en la Plaza Colón, que fue el lugar donde filmó su primer videoclip. La Plata tiene una escultura de ella hecha por un artista cordobés, Carlos Alberto Benavídez. Él hizo la escultura de Mercedes Sosa que se encuentra en el Anfiteatro del Lago Martín Fierro. Me parece que Córdoba debería homenajearla también.

 

El día que Mercedes Sosa conoció a Violeta Parra

Fue en la ciudad de Río Cuarto. Ella tenía una amiga, Nora Dovis, una maestra porteña que se había radicado allá y ambas tenían una muy buena relación. 

“Mercedes Sosa siempre fue muy amiguera y siempre iba a visitar a Dovis. Y en una de esas visitas, en un almuerzo que había congregado a muchas personas en torno a un puchero, había alguien que tenía un disco de Violeta Parra y lo puso. Pero Mercedes nunca la había escuchado y se volvió loca. El disco era ‘Las últimas composiciones de Violeta Parra’. Entonces se lo regalaron. Claro, Violeta ya había muerto; pero Mercedes hizo el disco ‘Homenaje a Violeta Parra’, que salió en 1971”.

En efecto, el disco cuenta con temas cuyas letras y música pertenecen a la cantante chilena, excepto el tema “Defensa de Violeta Parra”, que es un poema de Nicanor Parra, su hermano.

Guillermina Delupi
- Periodista -