Juan Schiaretti se suma al cierre de campaña de Gustavo Valdés en Corrientes. La imagen lo muestra rodeado de banderas rojiblancas. Es que Valdés es el hermano del gobernador de esa provincia y, al igual que él, milita en las filas de la Unión Cívica Radical. Días después las urnas otorgan una amplia victoria al oficialismo. Pero en lugar de Schiaretti, ausente con aviso, a los festejos se suma Rodrigo De Loredo, su principal opositor en Córdoba. Así de extraña está la política en estos días. Y Córdoba no es la excepción.
Con 18 listas en la Boleta Única de Papel (BUP), que ya es conocida en Córdoba pero que ahora se extiende por primera vez a nivel nacional, los cordobeses tendrán un amplio abanico para elegir a quiénes llevar al Congreso Nacional. Los libertarios de Javier Milei confían en la “marca” y, al igual que en resto del país, deglutieron a sus aliados e impusieron el color violeta. Es tanta su confianza en estas tierras -en las que Milei obtuvo el 75 por ciento de los votos en el balotaje que lo llevó a la Casa Rosada hace menos de dos años- que integraron la lista con ignotos desconocidos, elegidos por su cercanía con el delegado de Karina Milei, Gabriel Bornoroni. La crisis económica, los escándalos por corrupción y la paliza sufrida en la provincia de Buenos Aires hoy tornan incierta la performance electoral de los desconocidos de Milei.
En la vereda del frente (?), el ex gobernador Juan Schiaretti encabeza una lista que, contrariamente a la prédica del Partido Cordobés que enarbola el gobernador Martín Llaryora, vuelve a las fuentes y está copada por funcionarios afiliados al Partido Justicialista. A pesar del cambio de nombre -Provincias Unidas-, en la lista brillan los extrapartidarios, pero por su ausencia. No pocos interpretaron esta llamativa cerrazón partidaria al "efecto Natalia De la Sota", que en esta elección irá por fuera de la coalición oficialista. De ser así, sería un grave error haber relegado al ex intendente de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas, al lejano séptimo lugar de la lista, porque tanto La Libertad Avanza como "Defendamos Córdoba" -la lista de Natalia- llevan a dos riocuartenses como en sus boletas: la estrafalaria Laura Soldano y el ex rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Marcelo Ruiz.
El factor De la Sota
"Defendamos Córdoba", la alianza que impulsa a Natalia De la Sota a un segundo mandato como diputada nacional, es una de las notas distintivas de esta elección. Relegada por el gobernador Martín Llaryora -que eligió a la radical Miryam Prunotto como compañera de fórmula en 2023- y ninguneada por el socio político de su padre, la hija de José Manuel De la Sota plantó bandera apenas y, a diferencia de sus obedientes colegas de bloque, votó en contra de todas y cada una de las iniciativas del gobierno libertario. "Funcionales a Milei son los que le votaron la Ley Bases", repite con suficiencia cuando sus ex compañeros de ruta le endilgan que su candidatura es funcional a los libertarios.

Hasta aquí, Natalia De la Sota hizo todos los deberes para ser una digna portadora de un apellido ilustre en el peronismo de Córdoba: fue concejal, legisladora provincial y diputada nacional. Alejada del cordobesismo que fundó su padre por su ambigüedad frente al gobierno nacional y su permanente corrimiento a la derecha, esta vez decidió jugar fuerte y formar su propio espacio. Como lo hizo su padre en los lejanos años ´80, cuando desplazó de la conducción del peronismo a Bercovich Rodríguez y los "mariscales de la derrota" para fundar lo que luego se conocería como la renovación peronista.
¿Natalia encarna una nueva renovación en el peronismo mediterráneo? Habrá que ver cuántos votos cosecha. Por lo pronto, su candidatura despertó adhesiones en el massismo y golpeó de lleno en el kirchnerismo vernáculo, cuyas desgastadas figuras parecen encaminarse hacia una de las peores elecciones de su historia en Córdoba.
Sin traidores
Otro dato curioso de esta elección es la deserción electoral de quienes hasta ayer eran los principales candidatos opositores a Llaryora: el senador Luis Juez y el diputado Rodrigo De Loredo, la exitosa y efímera "fórmula Fernet".
Juez logró ingresar al hermético entorno presidencial y se ilusionó con que los hermanos Miilei lo convocaran a encabezar la lista de la Libertad Avanza en Córdoba. Su ex socio De Loredo soñaba lo mismo. Pero como supo decir el propio Milei, "Roma no paga traidores". Y ambos quedaron en las gateras, fuera de la compulsa electoral que les hubiera permitido afianzar sus chances en la carrera a la Gobernación de Córdoba en 2027.
Juez puso a disposición de los libertarios su estructura partidaria "sin pedir nada a cambio", pero su ilusión creció cuando Schiaretti confirmó que encabezaría la fórmula oficialista. "Sólo si va Schiaretti seré candidato", alardeó ante propios y extraños. Pero el improvisado Gabriel Bornoroni lo cambió por su ignoto amigo Gonzalo Roca y la esposa de otro amigo, Laura Soldano, que sumará su misticismo al paupérrimo aporte parlamentario que la derecha riocuartense viene haciendo al Parlamento argentino con la emprendedora Belén Avico.

El caso de De Loredo fue aún más patético: quiso suspender de facto la elección interna en la UCR para asociarse a los libertarios, pero ante la orden de la Justicia electoral de respetar los estatutos de su propio partido, retiró su lista de la interna, pegó el portazo y se quedó a la espera del llamado de Karina. Días antes del cierre de listas, hizo un "renunciamiento histórico" y se bajó de un lugar para el que nunca fue convocado. Su desopilante estrategia política lo dejó sin el partido y sin la banca, que deberá dejar en diciembre. Resignado a contemplar cómo Ramón Mestre intenta resucitar al radicalismo de sus cenizas, deberá hacer malabarismos para recuperar terreno en la carrera hacia el 2027.
El factor Mestre
Al igual que Natalia De la Sota, Ramón Mestre hijo también es portador de un apellido de peso en la historia reciente de Córdoba. Su padre fue uno de los mejores intendentes que tuvo la capital provincial desde la restauración democrática, aunque como gobernador aplicó un ajuste salvaje que marcó el principio del fin del hasta entonces imbatible radicalismo mediterráneo.

A diferencia de Natalia, "Ramoncito" sí ocupó cargos ejecutivos. Y no dejó el mejor recuerdo: en sus dos períodos al frente del municipio cordobés, la ciudad desmejoró en paralelo al aumento de las tasas. Tan mala fue su gestión que el electorado capitalino, históricamente refractario al peronismo, le dio una oportunidad al sanfrancisqueño Martín Llaryora, cuya exitosa gestión lo catapultó en apenas cuatro años a la Gobernación.
Mestre recorrerá la provincia como exponente de la histórica Lista 3 de la UCR, una “marca” que supo ser imbatible en Córdoba las primeras décadas de la restauración democrática. Hasta que sucumbió al ajuste salvaje del propio Mestre y el ingenio político de José Manuel De la Sota. Desde entonces -1999-, la UCR se entregó de lleno a un internismo caníbal y resignó su identidad para ser furgón de cola del macrismo.
Excluido de la alianza libertaria, el radicalismo de Córdoba tendrá la oportunidad de mostrar en estas elecciones cuánto conserva de aquél poderío territorial que supieron formar dirigentes como Eduardo César Angeloz y Ramón Mestre padre.
Para todos los gustos
Completan la variopinta oferta electoral de Córdoba una pléyade de alianzas y partidos que probablemente no superarían el filtro de las PASO y que tendrán como principal función restarle votos a las coaliciones mayoritarias.
Uno de los casos más curiosos es el del partido PAIS, que lleva como primer candidato a diputado al intendente de Canals, Edgar Bruno. El referente del grupo de la ex ministra Adriana Nazario –que rompió con el oficialismo en las últimas elecciones municipales- carece de estructura y apoyos provinciales. Y desde que perdió la elección con Guillermo De Rivas, la ex compañera de De la Sota se llamó a silencio.
Aquélla elección no cubrió las expectativas de Nazario -quedó lejos del ansiado triunfo-, aunque el "nazarismo" logró representación tanto en el Concejo Deliberante como en el Tribunal de Cuentas de la ciudad. Según las primeras encuestas, si la candidatura de Bruno repite aquella performance sería una verdadera hazaña política.
Del lado de los libertarios expulsados por el tándem Karina-Bornoroni, son varios los candidatos que irán con lista propia: Agustín Spaccesi (Partido Libertario), Pablo Martelli (Partido Demócrata), Stefano "Alfajor Tatín" López Chiodi (Frente Federal de Acción Solidaria) y Juan Carlos Saillén (Fe: con trabajo y fe, avanzamos).
La derecha más moderada procurará morder alguna porción del conservador electorado cordobés con las candidaturas de Aurelio García Elorrio (Encuentro por la República), el ex PRO Héctor Baldassi (Alianza Ciudadanos), Alfredo Keegan (Acción para el Cambio), Oscar Agost Carreño (PRO), Julio Lucero (Córdoba te quiero) y Mario Peral (Unión Popular Federal)
Un sector de la izquierda insistirá por enésima vez con la histórica candidatura de Liliana Olivero (Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad) y otro llevará a Julia Di Santi (Movimiento Avanzada Socialista).
Córdoba, que no fue ni será nunca una isla, decide a quiénes enviará al Congreso para que a partir de diciembre apoyen o rechacen las iniciativas del presidente Milei. Pero también, y sobre todo, empezará a reconfigurar su propio escenario político de cara al 2027.