Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
Quiénes Somos
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
#GuardiaUrbana
¿Custodia ciudadana o presencia simbólica?
Foto: A pesar de la fuerte inversión de la Provincia, la Guardia Urbana no termina de consolidarse en Río Cuarto.
La Guardia Urbana cuenta con una partida de 2.802 millones de pesos anuales, que equivalen al 1,6% del total del presupuesto municipal. Caballito de batalla contra la inseguridad, su función en Río Cuarto todavía genera interrogantes.
Publicada el en Crónicas

Madrugada de verano en Río Cuarto. Es fin de semana y todo está tranquilo. Casi no se escuchan ruidos. Como es usual, los únicos lugares que alteran la calma citadina son los ubicados en rededores de las discotecas. Nada indica que ésta será una noche diferente a otras, pero en calle Constitución al 346, pleno centro de la ciudad, un grupo de jóvenes comienza una discusión. Frente a ellos hay un vehículo estacionado de la Guardia Urbana Local de Prevención, con un hombre en su interior. La pelea sube de tono y dos mujeres se apartan del tumulto para golpearse. Una cae al piso y es pateada en el suelo por la otra. Pasan los minutos. La joven no se levanta del suelo, su oponente se retira del lugar. Del vehículo, ubicado a escasos metros del lugar, no baja nadie. Sus amigas levantan del suelo a la chica golpeada ante la inexplicable pasividad de la Guardia local.  

“Uno dice: es una boludez. Pero yo me pongo en el lugar de él. Yo hablé con él, ¿qué te pasó?, ¿cómo no te bajaste?, ¿tuviste miedo? ¿de qué?”, dice Rafael Filippa, subsecretario de Seguridad de la Municipalidad de Río Cuarto, para tratar de justificar lo injustificable.

La Guardia Urbana es una fuerza auxiliar de la Policía de Córdoba, creada por Ley Provincial   Nº 9.235, que otorga la potestad a cada municipio de adherir  al régimen. Río Cuarto fue el segundo en sumarse, el 10 de abril de 2024, bajo la intendencia de Guillermo de Rivas. El objetivo de la ley es preventivo y disuasivo, interviene en conflictos leves para evitar que escalen. En Río Cuarto “la fuerza” municipal cuenta con 137 efectivos, 22 vehículos y 408 cámaras.

El concejal Franco Miranda (El Imperio del Sur) no ahorra críticas al sistema: “No se traduce en la realidad el objetivo de la guardia urbana, sobre todo porque muchas veces intentó suplantar la tarea de la policía. Se tomaron demasiadas atribuciones que no pueden cumplir y la gente descree de la guardia urbana”, asegura. “Cuando una política pública genera descreimiento eso también impacta en los resultados y los resultados de la guardia urbana han sido bastante magros”, agrega.

Comunicar mejor 

No son pocos los que opinan como el concejal opositor. Y la deslegitimación de la Guardia Urbana parece impactar negativamente en su accionar. Y el ciclo parece no tener fin.

Para el área de Seguridad del municipio, en cambio, el problema es la comunicación. “No se puede mensurar lo que hacemos, es difícil medirlo. El 70% de nuestro trabajo es silencioso”, dice el subsecretario Filippa.

Uno de los problemas de la Guardia Urbana es su propia identidad: los trabajadores no son policías, ni usan armas, aunque su misión es garantizar la seguridad ciudadana. “Estamos en la delgada línea entre la seguridad y la prevención”, admite la coordinadora del Programa Ojos en Alerta y Alarmas Comunitarias, Romina Medina. ¿Cómo tendría que haber actuado el agente en el conflicto entre las dos jóvenes?, si intervenía, ¿se extralimitaba? ¿Y en una situación más grave, en la que alguien portara un arma?

Filippa es optimista: dice que el programa ha servido mucho más de lo que el propio municipio admite. “El intendente pensaba que a esta altura del año íbamos a tener 3 o 4 procesados y detenidos”, dice. Y agrega: “La policía tiene 160 años de vida y a veces se les escapa la tortuga, imagínense a nosotros, con un año y medio de capacitación”. Medina es todavía más categórica: “El rol de la Guardia Urbana es tan importante como el de los policías y los médicos”, sentencia.

Dos mil ochocientos dos millones de pesos es lo que cuesta por año la Guardia Urbana Local. Equivale al 1,6% del presupuesto municipal. Una cifra difícil de ignorar si los resultados no aparecen. Sus móviles circulan por la ciudad ante la mirada incrédula del ciudadano de a pie, que sentirse más seguro o preguntarse para qué sirven. Se habla de prevención, de presencia en las calles, de disuasión. Pero en la práctica hay escenas que contradicen el discurso, como la de aquella madrugada de verano donde la intervención nunca llegó.

¿Qué valor tiene la herramienta para combatir la inseguridad? ¿Cómo medir su influencia? ¿Cómo mejorar su accionar? ¿Cuánto debe costar?

La Guardia Urbana Local no es la Policía, pero tampoco debería ser una simple presencia simbólica. Su indefinición parece ser su condena: entre la prevención y la omisión, entre el deber y el límite que impone la ley, no termina de convencer a nadie.

Benjamín Cháves, Juan Colli y Mateo González
- Estudiantes de periodismos -