Talleres lució bastones de color púrpura en sus tiempos fundacionales y supo vestirse de amarillo en los inicios de la década del ’90. Aunque no formaron parte del outfit del equipo durante la gestión de Andrés Miguel Fassi, ambas tonalidades marcaron las variaciones cromáticas del vínculo que el club de barrio Jardín mantuvo con la política en los últimos 11 años.
Con Javier Milei, el hombre que llama a “pintar a Córdoba de violeta” en las elecciones legislativas del próximo 26 de octubre, la luna de miel duró lo que un suspiro. O un click. La foto en Casa Rosada, la única de retrató a un dirigente de una institución de la Liga Profesional de Fútbol con el actual mandatario nacional, hoy es casi una imagen en sepia.
La postal del sonriente mandamás de la AFA Claudio ‘Chiqui’ Tapia junto al gobernador bonaerense Axel Kiciloff, días después de los comicios que el 7 de setiembre pasado le marcaron el terreno al gobierno libertario, es la que más reluce por estos días. En la cancha grande, y en la cancha chica.
El reciente pedido de disculpas de Fassi a la cúpula del fútbol argentino, un cambio de táctica forzado por los malos resultados deportivos, impuso una distancia de arco a arco entre el ex cuidapalos del All Boys cordobés al que apodan ‘El Zorro’ y el otrora golero del Chacarita porteño al que llaman ‘El Loco’. Al resto lo hizo Foster Gillett, el empresario fetiche que apuntalaba el desmesurado interés gubernamental por el Fútbol SA, y cuyos movimientos también son seguidos de cerca por Fassi. Este Tío Rico estadounidense -otro yanqui que ofrecía salvataje para Milei y los suyos- se repitió en amagues en Estudiantes de La Plata y en pifias en Rampla Juniors de Uruguay, el conejillo de indias de su experimento privatizador.

Al igual que el hombrecito de la motosierra, Fassi -quien pregona la ‘sustentabilidad’ como su propio ‘déficit cero’- deberá plebiscitar su mandato en los próximos días. El proximo domingo 19, una semana antes de los comicios donde Mauricio Macri soñaba con tenerlo como número ‘1’ de la lista de candidatos a diputados nacionales del PRO, el presidente de Talleres irá por su re-re-reelección. En la asamblea del pasado 27 de julio, la gran mayoría de los representantes de los socios albiazules aprobó la ‘modernización’ del estatuto del club, que habilita hasta cinco cuatrienios seguidos para el máximo cargo. Igualito al retoque que la AFA hizo en su carta orgánica para activar el ‘siga, siga’ de ‘El Comandante’ Tapia, movimiento duramente criticado en su momento por la cúpula de la ‘T’.
Todos juegan
“Me da mucha tristeza, con el amor que le tengo al fútbol argentino y a Boca, que Fassi tenga tanta razón”, había posteado Macri tras la ‘cadena nacional’ de un año atrás, en la que el mandamás tallerista, envalentonado desde Balcarce 50, había salido con los tapones de punta en contra de los habitantes de Viamonte 1.366. Ambas direcciones corresponden a Buenos Aires, donde -además de Dios- atienden los Milei y ‘Chiqui’ Tapia.
Por aquellos tiempos, el líder del PRO todavía se esmeraba en replicar el sistema de juego del equipo que le sopló a Luis ‘Toto’ Caputo, figurita repetida de la derecha, y a otros baluartes de ‘la revolución de la alegría’.
De la cercanía y predilección de Fassi por el entramado amarillo da cuenta la inclusión de Gustavo Santos como número ‘1’ de su lista de asambleístas desde el primer día de su gestión. Omnipresente funcionario (radical, delasotista, schiarettista y macrista, en ese orden), Santos no pudo ocupar el puesto donde acredita más continuidad y fidelidad en aquella fría mañana dominguera, en la que una docena de sus pares plantó bandera contra Fassi.

Román Huespe, ex director de Deportes de la ‘Muni’ durante la intendencia de Martín Llaryora y actual asesor legislativo, sobresalió entre quienes llevaron la voz cantante y le bajaron el pulgar a la propuesta de continuidad del presidente de la ‘T’. Dos meses después, Huespe fue ungido candidato de una alianza entre asambleístas desencantados y agrupaciones disidentes, a los que se sumó como refuerzo el ex legislador provincial José Tanus Rufeil, quien arrancó con Fassi como vicepresidente 2° y, tras sucesivos descensos, actualmente decoraba la lista de autoridades como vocal titular.
Miguel Siciliano, una de las espadas del cordobesismo en la Unicameral y tercero en la lista de aspirantes a la Cámara Baja de ‘Provincias Unidas’, fue uno de los muchachos talleristas que bendijo la candidatura de Huespe, quien define como ‘un hermano’ al influyente yerno de Olfa Riutort.
Tácticas y estrategias
Aunque enfocado en diferenciar su discurso de las acciones del gobierno nacional y tratar de retener sus bancas en el Congreso, El Panal sigue con atención los movimientos que se producen en barrio Jardín. Si bien admite tener el corazón partido, entre Sportivo Belgrano de San Francisco y Talleres, Martín Llaryora no se metió en la disputa entre Fassi y Tapia a fines del año pasado, y mandó a la cancha a Siciliano con un proyecto de declaración ‘en favor de la defensa de nuestros clubes cordobeses’, que generó un rápido (y furioso) contragolpe de la Liga Cordobesa de Fútbol.
Con ambos presidentes, el tallerista y el afista, el gobernador mediterráneo compartió el 11 de junio la inauguración de las nuevas instalaciones de Instituto Atlético Central Córdoba y la cena posterior en la que, a los postres, Fassi intentó una reconciliación con Tapia. “Denuncias públicas, disculpas públicas”, recibió como respuesta. Recién tres meses más tarde, el dirigente albiazul se retractó ante la prensa y acto seguido vivió en carne propia su propio 11S: el ataque mediático que le propinó Pablo Toviggino, el incontinente tesorero de la AFA, y la réplica posterior del propio Tapia.

En el acto de ‘La Agustina’, Llaryora también se mantuvo imparcial, aunque tuvo más interacción con Tapia que con Fassi. Al mes siguiente, con motivo del partido que Instituto-River jugaron en el Estadio Kempes con hinchas visitantes, hubo elogios de Tapia al gobierno cordobés y devolución de gentilezas de Llaryora al gobierno de la AFA: “Gracias por reconocer el esfuerzo que venimos haciendo desde nuestra provincia. Entendemos al deporte como una verdadera industria, que no solo despierta pasión y orgullo, sino también atrae turistas, llena hoteles y restaurantes, dinamiza el comercio y crea fuentes de trabajo para nuestra gente”.
“Tengo diálogo con Fassi y tengo afecto por Román (Huespe), pero me parece bárbaro que un grupo de socios haya planteado que no les gusta el modelo de gestión vigente y haya decidido participar en elecciones”, sostuvo Siciliano, puesto a hablar de los comicios de la ‘T’, que tendrán como tercero en discordia a ‘Talleres es de su gente’, el movimiento que compitió con Fassi en las urnas en el retorno democrático de 2014.
“Mientras unos se definen como alternativa, otros se reconocen como oposición. La diferencia puede parecer sutil, pero tal vez no lo sea tanto”, advierten observadores desde terreno neutral. Casi en tiempo de descuento, agregan: “No sea cosa que el cordobesismo termine haciendo en el fútbol lo mismo que hizo en la política en los últimos tiempos: jugar para que se mantenga el statu quo y facilitar el triunfo del oficialismo de turno”.
Román Huespe, ¿de asesor legislativo a presidente albiazul?

“No hay que tenerle miedo a la política”, afirma Román Huespe, ex funcionario municipal y actual asesor legislativo del cordobesismo y postulante presidencial de la lista ‘Talleres somos todos’ en los comicios albiazules. “Estamos en condiciones de darle un salto de calidad a la gestión de nuestro club a partir del 19 de octubre”, afirma uno de los asambleístas díscolos del último cónclave de la entidad albiazul, hombre cercano al ‘Círculo Rojo’ de la ‘T’, más conocido como ‘Los Notables’.
“Nosotros nos plantamos y marcamos disidencia más allá de la situación deportiva, que es una preocupación. La situación que motivó todo ha sido el desmanejo del estatuto, la relación con los socios, el personalismo de la gestión, y que los asambleístas no seamos parte del día a día”, dice Huespe.
“Necesitamos que el club vuelva a tener los pies sobre la tierra. Hoy la dirigencia que mostrar humildad, manejando un superávit y generando obras, pero sin grandilocuencias ni puestas en escena. Los que estamos acá hemos asistido tres veces al anuncio de la Ciudad Deportiva, dos veces a la presentación del hotel para el plantel profesional y me imagino que Fassi ya debe estar haciendo el nuevo render del estadio... Bajemos a tierra, contactemos con el socio, hagamos el Talleres grande que Talleres se merece, pero lo hagamos con el socio adentro”, añade el funcionario.
-Que alguien se vincule a la vida política de un club desde la política partidaria no es algo habitual y no deja de llamar la atención.
-Indudablemente, pero no debiera ser así. Acá no hay secretos: la gestión deportiva tiene que ser una gestión profesionalizada y también tiene que haber una visión política, que represente un faro respecto a dónde el club tiene que ir respecto a las relaciones con sus pares. Por ahí la gente le tiene un poco de miedo a la política, pero la política es la herramienta con la que cambiamos las cosas y las hacemos mejores.
-¿Cómo fue la recepción que su candidatura recibió desde la política?
-Esta es una decisión autónoma de un grupo de socios, no tenemos a nadie por detrás. Sí tenemos muchos amigos, dentro de la política y fuera de la política, que avalan esto y nos dicen ‘vayan para adelante’. Los socios e hinchas de Talleres necesitamos una alternativa, y por eso estamos acá.
-¿Le está faltando sentido de pertenencia al proyecto futbolístico?
-Tal cual. Por eso queremos hacer un proyecto fuerte de divisiones inferiores, que aguante a nuestros pibes y les permita crecer y desarrollarse en el club. También hay que armar una visoría muy fuerte, para que el club pueda conseguir jugadores baratos, que generen logros deportivos y que después se vendan bien. Talleres venía por ese camino, más allá del error de que el presidente era al mismo tiempo el director deportivo, pero todo eso se empezó a caer desde dos años a esta parte, cuando Fassi empezó a ver la posibilidad de invertir en un club en España. Lo que se está viendo adentro de la cancha no es casualidad, y a eso hay que sumarle las malas relaciones con otras instituciones, con la AFA y con la Liga Cordobesa de Fútbol. Todo eso termina desencadenando lo que hoy estamos viviendo.