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#Elecciones2025
Elección bisagra para el cordobesismo
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Por primera vez el oficialismo provincial tiene expectativas de triunfo en una elección de medio término. Pero corre el riesgo de perder con una lista de ignotos desconocidos. El enojo con Milei podría convertir a Natalia De la Sota en la principal figura de recambio del sistema político cordobés.
Publicada el en Reflexiones

En lo que podría ser el principio del fin de la aventura libertaria de Javier Milei en el poder -con las trágicas consecuencias económicas, culturales y sociales que se vienen denunciando en esta revista-, Córdoba juega su propia elección. Y es que el vértigo de su irrupción y su anunciada caída trastocaron el sistema político argentino. Y, se sabe, Córdoba no es una isla.

Los datos políticos se cruzan y es difícil proyectar resultados (las pifias de los encuestadores son un clásico que difícilmente no vuelva a repetirse). Pero más complejo aún es imaginar el nuevo mapa político que emergerá cuando caigan las últimas luces del domingo 26 de octubre y hablen las urnas.

El primer dato será si, como parece anticipar la paliza sufrida en las elecciones bonaerenses, la sociedad le cerró el crédito al experimento libertario de los Hermanos Milei. Al escándalo Libra y el hit "Alta Coimera" que inmortalizó el presunto pedido de coimas de Karina Milei a los laboratorios se sumó el show continuado de José Luis Espert, asociado con un empresario procesado en Estados Unidos por sus presuntos vínculos con el narcotráfico. La renuncia a su candidatura igual dejó su nombre y rostro en la Boleta Única de Papel. Su sacrificio político fue una ofrenda más de Milei al único presidente occidental que le arrojó un salvavidas antes del naufragio final.

¿Quién capitaliza el descontento?

El veterano Juan Schiaretti enfrenta un escenario inimaginable algún tiempo atrás: con los libertarios en caída libre y una lista de ignotos desconocidos cuyo único mérito es su cercanía personal y profesional con el ignoto Gabriel Bornoroni, la única expectativa posible para el tres veces gobernador es consolidar una abultada diferencia a su favor en Córdoba. Una victoria pírrica o una derrota ajustada terminaría de raíz con su demorada proyección nacional y esfumaría la esperanza de que Provincias Unidas -la alianza con gobernadores más afines al desaparecido Juntos por el Cambio que al PJ- se convierta en el árbitro del Congreso Nacional y en alternativa de poder en 2027.

La contracara de Schiaretti es la hija de su desaparecido socio político José Manuel De la Sota. Ninguneada por el oficialismo provincial, Natalia De la Sota pegó el portazo y se lanzó por la propia a retener una banca que desentonó con la rígida disciplina del cordobesismo. Su rebeldía y el castigo que pretendieron hacerle pagar la convirtieron de la noche a la mañana en la opción opositora más firme en estas elecciones, desplazando al desgastado kirchnerismo mediterráneo - Gabriela Estévez cumplirá una década en el Congreso y Pablo Carro busca emularla- y captando votos de peronistas desencantados con el giro a la derecha del Partido Cordobés. Si retiene su banca se convierte en dirigente nacional y referente obligada de la renovación del peronismo cordobés. Ironías del destino, podría encabezar un proceso similar al de su padre en la década del ochenta, pero con giro ideológico contrario: rescatar al peronismo no de la ortodoxia, sino de los aires liberales que lo acercaron a sus históricos adversarios.

Las urnas dirán el domingo si haber firmado el Pacto de Mayo y aprobado la Ley Bases con el argumento de la gobernabilidad es un lastre demasiado pesado para un espacio que tomó distancia tardía del gobierno libertario, al que aportó funcionarios claves en el desguace del Estado como Osvaldo Giordano, Franco Mogetta y Daniel Tillard.

En Córdoba, los grandes perdedores de esta elección son el senador Luis Juez y el diputado Rodrigo De Loredo, que se probaron los trajes de gobernador e intendente antes de tiempo. Oportunistas, pragmáticos, camaleónicos, se abrazaron a un presidente exitoso que amenazaba llevarse puesto al sistema y terminó entregando la escupidera al presidente Donald Trump para llegar con vida al próximo domingo. ¿Salvavidas de plomo? Las urnas tienen la última palabra.

Hernán Vaca Narvaja
- Periodista y escritor -