Una está en una sala. El otro en la otra. Ambos son camaristas. Y presidentes. Ocupan las butacas más codiciadas del edificio del Parque Sarmiento conocido como “la Torre”, donde funciona buena parte de la Justicia Federal de Córdoba. Semana tras semana deciden sobre causas que ponen en juego millones de dólares, pero también derechos, obligaciones, vidas, condenas y libertades.
Él es Abel Sánchez Torres, vocal de la Sala B y presidente de la Cámara Federal. Ella es Graciela Montesi, presidenta de la sala A.
Él ingresó en abril de 2006, designado por el entonces presidente Néstor Kirchner. Ella lo hizo algunos años más tarde, por concurso. Prestó juramento en diciembre de 2014 bajo la presidencia de Cristina Fernández. Ella ha presidido de manera rotativa su sala; él es la máxima autoridad del cuerpo.
Ambos participan de una anomalía insólita, que incomoda al sistema judicial: las dos salas que integran la Cámara Federal deberían estar conformadas por tres integrantes, pero tienen sólo dos. En un caso, por el fallecimiento de Luis Rueda (2021); en el otro, por la salida forzada del verborrágico Ignacio Vélez Funes (2023), que prefirió renunciar antes de enfrentar un jury de enjuiciamiento.

La ausencia de dos vocales hace que ambas salas (que completan Liliana Navarro y Eduardo Ávalos) recurran alternativamente a un miembro de la otra para completar su conformación, lo que sólo ocurre en caso de disidencias. Vota uno, vota el otro, y si no hay acuerdo, se invita a un tercero. Ese tercer voto que irremediablemente se debe salir a buscar cuando no hay consenso, hace que cada tanto coincidan Sánchez Torres y Montesi. Una situación que en la práctica no debería tener ninguna consecuencia... si no fuera porque son pareja hace años.
Lo que probablemente haya sido el secreto peor guardado de la torre de Paunero y Concepción Arenal llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fueron otros miembros de la Cámara quienes alertaron a los supremos sobre la escandalosa situación que se vivía en Córdoba, donde los novios resolvían en la alcoba controversias de trascendencia institucional.
Pero los supremos se hicieron olímpicamente los distraídos (no sería el término más preciso, el lector sabrá elegir sinónimos) y se entregaron a la particular doctrina del "resuelvan ustedes" para que el culebrón no trascendiera los límites provinciales. Se equivocaron.
Con carta de libre circulación, la pareja sentimental comenzó a moverse en tándem. Disentían en causas irrelevantes; se alineaban ante los peces gordos. ¿Un ejemplo? En la causa Porta Hermanos le perdonaron a la empresa una millonaria multa de AFIP -que a valores de hoy trepa a los 48 millones de pesos- por adquirir facturas truchas para descargar IVA. Y deben decidir si la destiladora de alcohol incrustada en medio de la mancha urbana seguirá contaminando a los vecinos o deberá marcharse con sus torres, silos y chimeneas al parque industrial. ¿Otro ejemplo? La causa Bunge, explicada con lujo de detalles en la edición de octubre de esta revista, que le valió una denuncia penal a Sánchez Torres por forzar acordadas y reglamentos para reclutar a su pareja en la estratégica votación para absolver al ex CEO de la principal cerealera del país en la millonaria causa por defraudación llevada adelante por la Fiscalía de Villa María.

Los vuelos del amor
Lo que hasta hoy el radio pasillo de Tribunales había dado por inequívocamente cierto, jamás había sido certificado con pruebas. Las pruebas están ahora a la vista y provienen de sendos informes de Migraciones. Para sorpresa de nadie, las planillas de entradas y salidas del país son calcadas. Salieron juntos. Volvieron juntos. Mismo destino. Mismas instalaciones. Y esta feliz coincidencia permite también algunas lecturas adicionales.
Entre el 14 de enero de 2024 y el 13 de julio de 2025, la pareja de camaristas registra 16 salidas y entradas al país, todas coincidentes en fechas, destinos y aduanas. Las "escapadas" de la pareja de camaristas que actúa como si no lo fueran son las siguientes:
VERÃO Y CAIPIRINHA. Sánchez Torres y Montesi registran salidas del país el 14 de enero de 2024 desde el Aeropuerto Córdoba, rumbo a Brasil. ¿Destino? No lo sabemos. Lo que sí se sabe es que regresaron por la misma vía el 30 de enero, al filo de la feria judicial.
SEMANA SANTA EN PUNTA. No habían pasado dos meses de la anterior salida que ya volvieron a cruzar la frontera, esta vez en un imponente Buquebus rumbo a Uruguay (¿Punta del Este?). Volvieron por ese mismo medio cuatro días más tarde. Así "pegaron" Viernes Santo más el Día de Malvinas, con un oportuno feriado puente de por medio. Será justicia.
BRASIL NO TIENE INVIERNO. La feliz pareja aprovechó el Día de la Independencia para volver a volar rumbo a la tierra del Samba y el Carnaval, que poco conoce de inviernos. Partieron a bordo de un Boeing 737 de la brasileña Gol y aterrizaron en el aeropuerto Galeão de Río de Janeiro, a las 7.05 am. Allí combinaron otro vuelo rumbo a Salvador da Bahía, donde hicieron tierra a las 13.45. Ocho días de playa y regreso por la misma vía: Salvador-Río, Río-Córdoba. Aterrizaron en el Ambrosio Taravella a las 2:20 del 17 de julio, sacándole jugo a la feria de invierno.
MEJOR, EL CARIBE. En 2025 la pareja de camaristas no alcanzó a desarmar el arbolito y el 3 de enero se embarcó en un vuelo de Copa Airlines para aterrizar en el aeropuerto Tocumén de Panamá, puerta de acceso casi inevitable a los paraísos del Caribe. Volvieron al Aeropuerto Córdoba el 14 de enero.
A PUNTA SIEMPRE SE VUELVE. Aquí, una excentricidad que sólo unos pocos se pueden permitir: a sólo un día de aterrizar, la pareja de camaristas no alcanzó a lavar la ropa con arena del Caribe cuando tomó otro avión, esta vez a Uruguay, donde ingresaron el 15 de enero. Otra vez estiraron al máximo la feria judicial: regresaron vía Buquebus el 31 de enero. Doblete pleno.
PEGÓ EL CARIBE. Debe haber pegado lindo el solcito de Punta Cana, porque el 23 de mayo los magistrados volvieron a abordar un Boeing 737 de Copa para repetir la experiencia de enero: Tocumén, unas horas de salvaje freeshop y algún destino paradisíaco. Volvieron a Córdoba el primero de junio.
VOLVER A LAS ANTILLAS. Apenas 31 días después de haberse bajado del último avión, la pareja inició un nuevo viaje al Caribe. Salieron el 2 de julio y volvieron el 13, estrujando la feria de invierno.
En sólo 19 meses, en el contexto de la peor crisis económica que vive el país en décadas, la feliz pareja de camaristas acumuló dos viajes a Brasil, dos a Uruguay y tres al Caribe
La vida es bella.
¿Bagayeros VIP?
Pero en el profuso itinerario de los camaristas falta una llamativa salida del país, en abril de 2024. En los registros de Migraciones quedó asentado que salieron el 11 de abril rumbo a Paraguay por vía terrestre, a través del Puente San Ignacio de Loyola. Y que regresaron sólo tres días más tarde, el 14 de abril, por el mismo paso. Salieron un viernes. Regresaron un lunes. Ambos días hábiles. No había de por medio ningún feriado. Tampoco era Semana Santa. El paso que une Clorinda -del lado argentino- con Puerto Falcón -del paraguayo- no está definido precisamente como un "paso turístico", sino que forma parte de una ruta de transportistas que llevan y traen mercaderías (y otras cosas) entre un país y el otro, con el agregado de que se ubica a sólo 28 kilómetros de Asunción.
¿Qué hacía la pareja de camaristas federales cordobeses cruzando el Río Pilcomayo por un desvencijado puente modular de acero, entremezclados entre bagayeros, transportistas, y tal vez algún que otro traficante o contrabandista?
Represor libre con el voto de un cordobés
El 27 de octubre la Corte Suprema resolvió por mayoría revocar la prórroga de la prisión preventiva de Carlos Ernesto “Indio” Castillo, uno de los cabecillas de la banda de ultraderecha conocida como Concentración Nacional Universitaria. La CNU era una organización que actuaba en La Plata antes del golpe de Estado, en coordinación con autoridades provinciales y con el sello característico de acribillar a sus víctimas con una cantidad de impactos exorbitante con el objetivo de instalar el terror.
El Indio Castillo recibió condena de prisión perpetua en 2021, fallo que fue confirmado por Casación. Un homicidio calificado y cinco desapariciones forzadas, nada menos.
Pero los supremos no se dieron tiempo para revisar y confirmar esa condena, por lo cual tuvieron que dárselo para analizar si es o no legal la prórroga de la prisión preventiva dispuesta por el TOF 1 de La Plata, vencida justamente por su propia mora. Parece un juego de palabras, pero en realidad es un juego de perversión. Uno de los votos que sirvió para darle a Castillo su libertad fue el del cordobés Abel Sánchez Torres, que actuó como conjuez del máximo tribunal.
“Olvidan un pequeño detalle”, deslizó Claudio Orosz, abogado querellante del fuero local. “El delito de desaparición forzada, según el Código Penal y el Estatuto de Roma, se sigue cometiendo cada día que no aparece el cuerpo”, precisó como argumento irrefutable para que ningún condenado por ese delito pueda juzgar excesiva una prisión preventiva mientras el fallo no esté firme. Lo llamativo es que “ése era el criterio del que presumía el propio Sánchez Torres en tiempos en que gobernaba el presidente que lo designó”. Algo cambió.