Del pibe de ‘Los Cebollitas’ que deslumbró en Embalse en los Juegos Evita de 1973, hasta el avezado DT de Gimnasia y Esgrima que tuvo su gran homenaje en el Estadio Kempes, cuando el equipo platense visitó a Talleres en 2019. En la línea de la vida de Diego Maradona hay muchos trazos que se dibujaron en Córdoba. Muchos más que los 17 partidos que el ‘10’ jugó con las camisetas de Argentinos Juniors, la Selección Argentina (la Juvenil y la Mayor), Boca, Belgrano, Sevilla y Newell´s, y los dos que protagonizó como entrenador, dirigiendo al ‘Lobo’ y al representativo de la AFA.
De las gambetas del Diego fueron testigos la cancha de Las Palmas, La Boutique de barrio Jardín, el Gigante de Alberdi, el viejo Chateau Carreras, la Plaza Ocampo de Villa María y el Antonio Candini de Río Cuarto. Pero también pueden dar fe de su presencia el gimnasio de General Paz Juniors, donde cruzó guantes con Santos ‘Falucho’ Laciar en una exhibición de boxeo; el hoy reconvertido Orfeo Superdomo, que lo vio ‘despuntar el vicio’ en el showbol; el escenario ‘Atahualpa Yupanqui’ del Festival de Cosquín, que lo albergó como imagen de la campaña ‘Sol sin Drogas’; o la posada de Icho Cruz donde preparó su último regreso a las canchas y llegó a brindar una conferencia de prensa musicalizada por ‘Los del Suquía’.
En coincidencia con su cumpleaños 53, en tiempos en los que el astro del fútbol argentino oficiaba como embajador deportivo de Dubai, Córdoba le dio el puntapié inicial al ‘Mes del Diego’, un evento que nació con la idea de evocar las efemérides maradonianas de octubre: el nacimiento (30/10/1960, en Villa Fiorito), el debut en primera (20/10/1976, en La Paternal) y el último partido oficial (25/10/1997, en el Estadio Monumental). “Esto arrancó hace un montonazo y se armó a partir de un programa de radio, donde surgió la idea de organizar una serie de eventos durante todo un mes. La idea era hacer algo que gire, y la verdad es que es enorme la cantidad de cosas que se hicieron con ese formato”, cuenta Sebastián ‘El Gringo’ Ramia, ideólogo y organizador de la movida.

“En aquellos tiempos no había tantas redes sociales o plataformas y tenía sentido pasar un documental en un bar o hacer un ciclo de charlas o de lecturas; pero después las cosas fueron cambiando y en los últimos años decidimos concentrar todas las actividades en un mismo día”, cuenta Ramia, que es periodista e integra el departamento Comunicación y Cultura del Club Atlético Belgrano. La Plaza de la Intendencia, el Mercado Alberdi, el Cabildo Histórico y el Museo de la Industria fueron las sucesivas sedes del evento, desde el cambio de formato dispuesto en 2022.
“En los últimos años se empezó a sumar mucha gente y actualmente somos alrededor de 30 personas las que participamos en la organización. Se trata de un evento muy popular, gratuito, donde tratamos de que salgan a luz cuestiones artísticas y culturales ligadas al Diego”, enfatiza Ramia, quien tiene como principales colaboradores a Gregorio Tatián, Bip Urbanski, Ceci Bilic, ‘Chueco’ Gorostiaga y Sole Olmedo.
Parte de la religión
El pasado 1 de noviembre, la iconografía maradoniana copó la escenografía en el Museo ‘Brigadier Mayor Juan Ignacio San Martín’, y dejó en segundo plano a la moto Puma, el tractor Pampa, el utilitario Rastrojero o el avión Guaraní, algunos de los íconos del otrora esplendor industrial de Córdoba que se exhiben en ese espacio. También a los autos de carrera que supieron manejar emblemáticos pilotos como Oscar Cabalén, Jorge Raúl Recalde o Gabriel Raies, y al mismísimo ‘Papamóvil’ que trasladó a Juan Pablo II por la capital mediterránea en su visita de 1987.

El reciente homenaje a Diego, nuestro propio Dios en la Tierra, fue un desfile incesante de fieles, que acudieron a la cita ávidos de profesar su credo. Hubo distintas procesiones: para estampar la imagen del ‘10’ en las remeras, tatuarse en la piel la figura del ídolo, dejar algún tributo en un altar armado para la ocasión o participar de ‘El Gol del Diego a Ciegas’, una experiencia sensorial alusiva al célebre tanto a los ingleses del Mundial ’86, coordinada por docentes especializados en discapacidad visual. La serigrafia también dio un toque futbolero a los emblemáticos pañuelos blancos, el símbolo de la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Banderas, remeras, postales, stickers, imanes y libros formaron parte del merchandising alusivo; y hubo música en vivo, recitado de textos, muestra fotográfica y proyección de documentales. Mientras tanto, en el ‘Espacio Pelusa’, los más pequeños jugaron con pelotas y arcos, armaron rompecabezas con la figura del Diego y colorearon imágenes de ‘D10S’.
En el patio, donde se armaron los picados y las mateadas, las réplicas de las distintas camisetas que utilizó Maradona oficiaron como improvisado cotillón. Tampoco faltaron los ‘trapos’ que recordaron el primer partido del capitán del seleccionado nacional del ’86 después de la consagración en el Estadio Azteca, defendiendo los colores de Belgrano; o el recuerdo de Talleres por haber sido testigo directo de su debut en Argentinos Juniors. Y otro con la leyenda ‘En las tribunas nos faltan 30.000’, la que exhibió la Comisión de Deportes de la Mesa de Trabajo de Derechos Humanos en las dos últimas marchas alusivas al último golpe cívico-militar en Argentina.
Un golazo de ‘10’
“Me sorprende un montón que cada año haya más gente”, admite ‘El Gringo’ Ramia. “Este es un evento under, que en los últimos años dio un salto muy grande. Puede ser que se haya potenciado desde el fallecimiento de Diego, pero también fuimos mejorando y apostando más”, enfatiza.

“Lo más importante es que pudimos crear algo en Córdoba y hacerlo crecer desde acá. No es un paquete armado desde Buenos Aires, aunque tal vez tendríamos más luminarias si fuera así. Esta hecho con gente con tonada y principalmente con mucho amor, y sin fines de lucro, ya que acá pueden venir el que no tiene un mango y el que es millonario. Lo más parecido al espíritu y la esencia del fútbol, más allá de los grandes intereses que se mueven por detrás”, añade el organizador de ‘El Mes del Diego’.
“Lo nuestro es una reivindicación a la figura de Maradona, que como jugador fue tremendo, pero como persona fue mucho más grande. A medida que pasa el tiempo se van conociendo gestos solidarios que el tipo tuvo con gente común, y eso habla de lo grande que fue”, sostiene Ramia.

“Este año en particular también quisimos rendirle homenaje al ‘Diego Justiciero’, ya que él siempre fue un luchador dentro de un sistema que cada vez reprime más la rebeldía. No es algo sin sentido o fuera de contexto: en este contexto político actual horrible, no sólo en Argentina sino también en el mundo, Maradona nos hace mucha falta”, enfatiza.
En la última edición de ‘El Mes de Diego’ la mayoría de los asistentes fueron al evento lookeados con las camisetas más emblemáticas que vistió Diego: la de Boca del Metropolitano 1981, la de Argentina del Mundial ’86, la del Napoli del Scudetto 1986/87, y la del Xeneize de 1997. El uniforme predilecto, por lejos, fue la casaca azul alternativa que Argentina vistió en su debut en el Mundial de Estados Unidos, el 24 de junio de 1994, cuando Diego convirtió su último gol mundialista, en el 4-0 frente a Grecia.