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#CórdobaLibertaria
No hay un mango
Foto: A pesar de la caída sostenida del consumo, los cordobeses volvieron a votar a Milei.
El consumo se desploma y los pequeños comercios son los que más lo sienten. ¿Cuáles son los rubros más afectados en Córdoba? ¿Cómo cambiaron sus hábitos los cordobeses? Los shoppings están mejor que los comercios de barrio. El dato expresa el crecimiento de la desigualdad social.
Publicada el en Crónicas

En tiempo post electoral, cuando la ciencia política da mil vueltas (por momentos en el vacío) para tratar de entender los nuevos valores o disvalores que rigen a la sociedad argentina, la economía -su prima hermana dentro de las ciencias sociales- cuenta con una clara ventaja al momento de analizar la realidad: se basa en datos concretos. Y los números de la economía cordobesa en relación al consumo marcan un proceso de disminución de ventas que lleva varios años, pero que se profundizo desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada.  

En Córdoba se consume cada vez menos. Con un agregado, que marca la época: la caída más pronunciada se da en los almacenes de barrio, mientras los shoppings, a su modo, resisten. Todavía parece haber una diferencia entre el que no tiene un mango y no puede sacar fiado y el que tampoco tiene efectivo, pero zafa comprando en cuotas con tarjeta de crédito.

Mientras las series distópicas quedan a mitad de camino cuando intentan describir la grieta entre las comunidades y sus dirigencias políticas, la economía cae por un tobogán que no encuentra fin. Lo cierto es que cada vez se compra menos. Y lo curioso es que esa realidad incontrastable no pareciera impactar en el voto. ¿Billetera mata relato? Las urnas parecieran desmentir la máxima que rigió en política hasta la llegada de los libertarios, cuyo brutal ajuste fue refrendado por cuatro de cada diez argentinos el 26 de octubre.

En caída libre

En Córdoba, los números muestran que el consumo viene cayendo sin pausa desde fines del fallido gobierno de Alberto Fernández. El informe mensual de ventas de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) dice que entre enero de 2023 y septiembre de 2025 cayeron todos los meses las ventas en los comercios cordobeses. El dato no es menor: son 33 periodos consecutivos de disminución de ventas en relación al mismo mes del año anterior.

La magnitud de la tragedia económica que reflejan estos datos se profundiza si se tiene en cuenta que desde la llegada de Milei al poder -diciembre de 2023-, la merma en las ventas se profundizó (con la sola excepción de febrero de este año).

 “Veníamos mal y estamos peor”, podría decir el León victorioso parafraseando a su ídolo de Anillaco. El informe de la Fedecom es elocuente: “Las ventas minoristas de los comercios PYMES de la provincia de Córdoba finalizaron el mes de septiembre del 2025 con una caída del 7,9% frente a igual mes del año anterior, de acuerdo con los datos relevados por la Federación Comercial de Córdoba y sus Cámaras y Centros Comerciales adheridos. En septiembre de 2024, respecto a septiembre de 2023, las ventas habían disminuido 12,7%”.

En otras palabras, septiembre de 2025 fue malo en relación al mismo mes del año pasado, que a su vez fue peor que septiembre de 2023. Con un agregado: el noveno mes de este año fue el peor del 2025. Un tobogán que parece ser infinito pero que no se tradujo en castigo en las urnas, sino más bien lo contrario: cuatro de cada diez cordobeses que fueron a votar avalaron una lista libertaria integrada por ignotos desconocidos.

De los once rubros que Fedecom midió un mes antes de las elecciones, en diez hubo caídas. La mayor se produjo en muebles y decoración con un 11,1%. El único sector que se recuperó fue neumáticos y repuestos, con un 3,5% positivo.

Lo más alarmante, por el impacto económico y social que tiene en la vida cotidiana de los cordobeses, es lo que está pasando con alimentos y bebidas, cuyas ventas en septiembre cayeron un 8,3%. El dato es por demás elocuente: mes a mes, desde hace tres años, los cordobeses cada vez compran menos comida.

Otro aspecto a considerar es el financiamiento de las operaciones. “En lo referido a formas de pago, el 51% de las transacciones se realizaron con tarjeta de crédito, y un 49% al contado”, precisó Fedecom.

La Cámara de Comercio de Córdoba tiene una mirada todavía más crítica de la actual crisis económica. El desplome del consumo en septiembre afectó dramáticamente la rentabilidad: “Las ventas en unidades cayeron un 10% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que la rentabilidad disminuyó un 5% y en la comparación intermensual con agosto de este año, se registró una baja del 1% en ventas y también del 1% en rentabilidad”.

Aquí surge otro elemento interesante: la crisis es policlasista. Compran menos los ciudadanos y bajan su rentabilidad los empresarios. Pero, aunque todos pierden, como en la perinola, algunos siempre pierden más que otros porque el propio modelo económico profundiza la desigualdad y castiga con mayor virulencia a los comercios de barrio. “En cuanto a las expectativas, el relevamiento muestra que solo el 22% de los comerciantes logró cumplir con sus expectativas de ventas. Nuevamente, los locales ubicados en shoppings tuvieron mejor desempeño que los de la zona céntrica y corredores barriales”.

Mama mía

A mediados de octubre se produjo uno de los momentos más esperados por los comerciantes: el Día de la Madre. Consultado para esta nota, un importante empresario cordobés destacó que históricamente “Navidad y el Día de la Madre son los dos días con mayor movimiento comercial del año”. Pero pasaron cosas. “Las ventas minoristas por el Día de la Madre disminuyeron en la provincia de Córdoba 6,1% respecto a la misma celebración del año anterior”, precisó un relevamiento de Fedecom y sus Cámaras y Centros Comerciales adheridos.

“Si bien el ticket promedio fue de aproximadamente $65.000 frente a los $55.000 del año pasado, el incremento no alcanzó a compensar la inflación”, precisa el informe. Y agrega: “Predominaron las compras de regalos más modestos y con tarjetas de crédito que ofrecían promociones en cuotas sin interés, mientras que los rubros de mayor valor —como electrónica y calzado— fueron los más golpeados”.

Si billetera no mata relato, tarjeta sí mata efectivo: ocho de cada diez compras se hicieron apelando al plástico para diferir el pago en cuotas.

Para Fausto Brandolin, presidente de la Federación de Comercios de Córdoba, la lectura de la baja del consumo no es tan lineal. “En un contexto de baja de la inflación tenemos un consumidor más racional medido y sin la urgencia que obligaba el anterior modelo a deshacerse rápidamente de los pesos y comprar mercaderías sin hacer una comparación de precios. Por el contrario, actualmente y con el avance del e-commerce, el consumidor tiene al alcance de la mano una idea de precios, calidad, marcas y financiamiento del producto que necesita”, explica a revista El Sur.

Como representante del sector empresario, Brandolín pone el foco en la carga impositiva antes que en la pérdida de poder adquisitivo de la gente. “La Argentina tiene la mitad de la economía y el trabajo en la informalidad. Eso es el resultado de leyes laborales de la década del ´70. Debemos ir hacia una modernización, que el costo laboral sea más bajo (no el salarial). Avanzar hacia una baja y simplificación de impuestos es imprescindible para que las inversiones se realicen. Y por supuesto se necesita también una reforma fiscal y previsional. Hay que ampliar la base de los que pagamos impuestos”, enumera.

En la nube

El referente de los empresarios pone el foco en un tema que está creciendo en todo el país: la venta on line y su competencia con las operaciones físicas. “El comercio tradicional tiene que ser competitivo, ya no frente a la competencia local, sino a la que enfrenta en la digitalidad. Debe ser eficiente en cerrar acuerdos comerciales con proveedores y sobre todo buscar volumen de ventas porque los márgenes se achicaron”, advierte.

Aunque los números sobre el fenómeno e-commerce son imprecisos, las tendencias de su crecimiento y su impacto en la economía son evidentes. La Cámara Argentina de Comercio Electrónico sostiene que hay un aumento en la participación del e-commerce: “Mientras que a mitad de 2023 el peso del canal online sobre el total de ventas fue de 15%, se elevó hacia 18% para el mismo período de 2024”.

En la misma línea, la Revista Forbes Argentina estima que antes de terminar la década el país tendrá entre 35 y 39 millones de usuarios on line, cifra que implica casi el 85% de la población.

Aun teniendo en cuenta que es un mercado con un alto nivel de informalidad y eso puede provocar distorsiones en la información estadística. Existen algunas referencias sobre lo que está pasando en Córdoba con este tema. Tienda Nube Argentina -una de las referentes del sector en el país- informó que en 2024 Córdoba fue la segunda provincia en compras on line, solamente detrás de Buenos Aires. Y que en ese periodo las ventas tuvieron un incremento del 426 por ciento en relación al año anterior. Tiempos modernos El concepto de sociedad líquida fue introducido por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman en su libro "Modernidad líquida", que se tornó necesario para entender qué nos estaba pasando como comunidad hace algunas décadas. La idea del autor es que vivimos en una sociedad caracterizada “por la falta de estructuras sólidas y la rapidez con la que cambian las relaciones sociales”.

“En una sociedad líquida, las normas, valores y estructuras sociales tienden a ser volátiles y cambiantes, lo que dificulta la construcción de relaciones duraderas y estables”, advierte Bauman.

Más acá en el tiempo, ríos de tinta y horas de streaming se gastaron en discutir si heladera mata ideología o viceversa. Está claro que ninguno pudo explicar cómo con semejante crisis económica y caída del consumo los libertarios se impusieron en todo el país y le dieron una paliza en Córdoba al mismo dirigente que supieron elegir tres veces para que los gobernara.

Para decirlo en cordobés: No hay un mango, pero… ¡Viva la Libertad carajo!

Mattias Meragelman
- Periodista -