Hace algunos años, el periodista Sergio Carreras implosionó el mercado editorial cordobés con su primer libro de investigación periodística, que tituló "La sagrada familia". Describía, con el rigor y el estilo que hicieron que Sergio ganara tiempo después el permio internacional de periodismo Moors Cabot, la trama no tan oculta del nepotismo reinante en la Torre Federal de Córdoba y las disputas palaciegas por los espacios de poder. A décadas de aquel bombazo editorial, poco parece haber cambiado entre los miembros de lo que ahora se conoce como "la casta" judicial.
Amparados por la que seguramente es la peor Corte Suprema de Justicia de la historia -y la vara de comparación no es precisamente alta-, los conyugues Abel Sánchez Torres y Graciela Montesi acumulan poder ante la mirada apacible de propios y extraños.
Desde septiembre que esta revista viene publicando las barbaridades cometidas por la pareja federal en torno a causas millonarias por defraudación y lavado de dinero. El Sur se hizo eco de la puntillosa denuncia presentada por una secretaria que motivó la apertura de una causa en el juzgado a cargo de Alejandro Sánchez Freytes, que parece haberla cajoneado a la espera de que caiga en el olvido ante el llamativo silencio de los medios hegemónicos de Córdoba. ¿Será que entre bueyes no hay cornadas o el juez que debería investigar a sus pares entró en la negociación de cargos y/o espacios de poder en la Torre Federal?
El concurso llevado adelante por el Consejo de la Magistratura para cubrir las dos vacantes que dejaron Luis Rueda e Ignacio Vélez Funes ya es un escándalo: el candidato aparentemente apuntalado por la pareja federal omitió mencionar que, al momento de postularse, ¡estaba imputado por el delito de contrabando! ¿Seguirá en carrera? Al cierre de esta edición, estaba cada vez más cerca de integrar la terna que será remitida al Senado.
Avalado por un sindicalista condenado a tres años de prisión en suspenso por conducir ebrio y provocar la muerte de un joven en un siniestro vial, el presidente de la Cámara Federal de Córdoba sigue manejando la Torre como un patrón de estancia: antes de las fiestas de fin de año, firmó junto a su pareja el nombramiento de su hija Lucía Sánchez Torres, que asegura su carrera en la Justicia federal antes incluso de obtener su diploma de abogada. Como ya lo hicieron antes sus hermanos María Agustina y Joaquín. A quienes hay que sumar también a los hijos de Montesi.
Los años pasan, la casta queda. Sobre todo, si es parte de la Sagrada Familia Judicial de Córdoba.