Después de salir tercera en las elecciones de octubre, donde revalidó su banca de diputada nacional, Natalia De la Sota se las arregla para mantenerse en el centro del debate público cuestionando al gobierno del presidente Javier Milei, en una provincia donde los libertarios coparon la parada hace dos años y hoy siguen siendo mayoría en las encuestas.
Con un hablar acompasado, que acompaña definiciones categóricas sobre algunos de los temas relevantes de la política actual, conserva – o emula, según la mirada- el tono de proximidad que supo cultivar su papá, el ex gobernador y líder del peronismo cordobés José Manuel De la Sota.
“¿Qué tal las fiestas? ¿Con la familia?”, comienza la conversación telefónica que se desarrolla entre Navidad y año nuevo. De fondo, está el Congreso Nacional, convertido en un hervidero por el áspero tratamiento de la Ley de Presupuesto que Milei logró aprobar en la que fue su primera victoria legislativa del año, aunque menguada por la supresión del capítulo ajustador que pretendía derogar las leyes de Financiamiento Educativo y Discapacidad.
La conversación gira en torno al clima de fin de año, la política y sus propios posicionamientos: se define sobre la realidad del peronismo, su rol opositor y lo que entiende como indispensable: una renovación dirigencial y política. Como la que encabezó su padre en los ´80, que implicó la reformulación del peronismo como partido de gobierno que, aún con sus bandazos ideológicos, logró consolidarse durante 20 años, desde de la restauración democrática.

“Estamos ante un Congreso muy particular, donde La Libertad Avanza sumó muchos diputados sin experiencia. Lo que se ve son legisladores que levantan la mano y nada más. El nivel de discusión y estudio que muestran es nulo”, cuestiona De la Sota, que apuesta a construir consensos alrededor de temas que escapen a la agenda libertaria: “Habrá que ver qué margen tenemos, pudimos lograr mayorías el año pasado”, apunta, optimista.
Luche y renueve
La diputada nacional obtuvo de las últimas elecciones el 8.8% de los votos encabezando el espacio Defendamos Córdoba. Fue algo menos de lo que esperaban sus propios seguidores y vaticinaban las encuestas, que la ubicaban por encima de los dos dígitos. Pero la floja performance del cordobesismo provincial, que puso en juego a su mejor candidato, la dejó bien posicionada para disputar el poder en la provincia.
Con el ex gobernador Juan Schiaretti a la cabeza, Provincias Unidas (PU) sacó el 28.3%, contra el 42.3% de Milei. Fue una paliza. Pero si se suman las distintas listas en las que el peronismo expresó sus diferentes vertientes en Córdoba, se llega al 42% de los votos (casi 9% de De la Sota, el 28.3% de PU y el 5% del kirchnerismo). El resultado de la última elección lleva a muchos dirigentes a plantear un esquema de unidad y renovación para superar controversias internas y mantener competitivo al espacio de cara al 2027. Natalia -a secas, como ya todos la nombran- cree que “en Córdoba el peronismo necesita volver a encontrar el rumbo”.

“No estamos viendo la columna vertebral del justicialismo. Hay que dejar de mirar a Milei, de quien estoy en las antípodas, para ver qué le ofrecemos a la sociedad”, insiste. Y aprovecha la oportunidad para recordar que se cumplió su vaticinio de campaña: tanto el gobernador Llaryora como el diputado Schiaretti “fueron para atrás después de la elección y demostraron que Provincias Unidas fue una oposición de corto plazo, sólo para la campaña electoral”.
La diputada nacional asegura que hoy su prioridad es consolidar Defendamos Córdoba como espacio de contención del peronismo y otros sectores que no se oponen al gobierno libertario. “Que Milei haya tenido más respaldo en las elecciones no nos tiene que hacer volcarnos por él. El porcentaje que sacó en Córdoba no fue el mismo de hace dos años. Además, hay que tener en cuenta que la injerencia de Trump en la elección fue importante; hubo mucho miedo en la población a que estallara todo”, argumenta.
Nuevo peronismo
Natalia De la Sota está convencida de que el peronismo de Córdoba asiste a un fin de ciclo. Que para retener el poder en 2027 “el peronismo debe definir nuevamente cuál es su sujeto de representación”. “Debemos seguir defendiendo y sosteniendo el concepto de justicia social, pero sabiendo que no es la misma de hace 50 o 60 años, porque cambió la dinámica social”, asegura. Y no duda en vaticinar que el gobierno de Milei tiene fecha de vencimiento: “Lo que propone Milei, al profundizar el modelo, no va a salir nada bien”, augura.
Si bien no incluye en términos ideológicos al cordobesismo en la ola libertaria, advierte que “en los hechos Llaryora intenta tapar los huecos que deja Milei, pero le falta firmeza. El mejor ejemplo es la reforma de la Caja de Jubilaciones: en vez de ajustar y ceder ese ajuste a los jubilados, debiera darse vuelta y exigir al Gobierno Nacional lo que les corresponde a las provincias”.
“Son maneras de gestionar -se diferencia-, yo no entiendo la política guiada por focus group. Hoy el 90% de la población de la provincia financia la compra de alimentos y el 80% sufre una realidad dura, difícil y terrible. Hay que pensar en eso”, insiste.

Frente al oscuro panorama nacional, De la Sota le asigna un papel importante el peronismo del interior del país. “Necesitamos una síntesis real para un proyecto integrador, donde algunos gobernadores también deben renovarse, atendiendo siempre a las realidades provinciales, que son diferentes”, explica. “Pero sin ponernos en justicieros”, aclara.
Respecto a la situación de la Provincia de Buenos Aires, que nuclea al peronismo más grande del país, insiste en que “sean esos compañeros y compañeras quienes resuelvan su interna”. Pero no duda que se sumará a un proyecto nacional que exprese “nuevas ideas, métodos, formas y discursos”.
Schiaretti
Al ser consultada por el socio político de su padre, lo primero que hace es solidarizarse por el delicado estado de salud de Schiaretti y desearle una pronta recuperación. Pero no deja pasar la oportunidad para pasar factura: “Las ganas de no renovar la dirigencia del peronismo hicieron que se lo expusiera a una campaña larga y difícil. Hoy habrá que ver si asume o no” su banca de diputado nacional. El mensaje entre líneas es claro: la necesaria renovación de la dirigencia del peronismo de Córdoba incluye al propio Schiaretti.
Y aunque la entrevista se realizó antes de la votación del Presupuesto 2026 en el Senado, puso en duda cómo actuaría su ex compañera de lista Alejandra Vigo, que finalmente se abstuvo. “Habría que ver cómo vota, si su crítica es real o sólo mediática”, desconfió De la Sota y mencionó especialmente con preocupación el artículo 30º de la ley, que elimina pisos de financiamiento para Educación, Ciencia y Técnica, Defensa y Educación Técnico Profesional, y terminó incluida en la norma, destruyendo la financiación de todas esas áreas.
Para concluir, dejó en claro desde qué vereda seguirá haciendo política, tanto en Córdoba como en el Congreso: “Más allá de los cuestionamientos y la necesidad de una reformulación del Estado, los subsidios deben estar presentes. Esta batalla ideológica de los libertarios es tremenda y no nos lleva a ningún lado”.

Empresaurios Durante la campaña electoral nucleamientos empresariales cordobeses como la Fundación Mediterránea y la Bolsa de Comercio se mostraron muy cercanos al gobierno de Javier Milei, apoyando sus políticas de ajuste de manera explícita, ya sea a través de comunicados que celebraron las iniciativas libertarias o cediendo sus espacios institucionales a referentes y funcionarios libertarios para promover medidas oficiales.
El cordobesismo siempre mantuvo relaciones amistosas con ambas entidades y puso en práctica muchas de sus ideas económicas, al punto que el actual jefe de los equipos técnicos de la Mediterránea, Osvaldo Giordano, fue largos años figura repetida del elenco ministerial en la Provincia.
Para Natalia De la Sota, tanto la Fundación Mediterránea como La Bolsa de Comercio “son sectores siempre más cercanos al liberalismo y la ultra derecha”. Cuando Revista El Sur le recordó que el presidente de la Bolsa, Manuel Tagle, repite como un mantra que “el socialismo gobernó Argentina desde el año ‘45”, la diputada deja escapar una risita. “Son los beneficiados por este modelo con transferencias a los sectores más poderosos”, sentencia.
“Las relaciones con los grupos empresarios deben ser buenas, pero claramente es el gobierno quien marca el rumbo. No me sorprenden estos posicionamientos, pero soy de las que cree que es el Estado quien debe estar regulando”, concluye.