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Los dilemas del cordobesismo
Foto: Después del receso estival se espera un alto nivel de conflictividad en el sector público cordobés.
El nuevo año llega con dos datos clave: los vencimientos de deuda externa y el ajuste previsional a los estatales ¿Seguirá cayendo el consumo? ¿Qué pasará con el empleo registrado? ¿Qué prioridades muestra el presupuesto provincial?
Publicada el en Crónicas

Uno de los mayores desvelos desde el comienzo de la humanidad es la posibilidad de predecir el futuro. Adivinos, brujos, astrólogos, astrónomos, sociólogos, politólogos se amontonan en una variopinta lista de aciertos y fracasos. Pero predecir la economía argentina cada vez se parece más a una quimera, aunque se apliquen recurrentemente las mismas y fracasadas recetas.

Este fin de año, como todos, sugiere algunos balances. 24 meses de “libertarismo” y un cuarto de siglo de “cordobesismo” ameritan bucear en los últimos 365 días de la vapuleada economía mediterránea, donde asoman algunos puntos clave para pensar el 2026: deuda externa, baja de impuestos, consumo, desempleo y aportes previsionales prometen formar parte de la agenda económica del gobernador Martín Llaryora, que mira de reojo el calendario electoral del 2027, donde se jugará nada más y nada menos que su continuidad en El Panal.

La economía cordobesa tiene problemas coyunturales y estructurales. Entre los segundos destaca el déficit de la Caja de Jubilaciones de la Provincia, un problema irresuelto desde la década del ´90, cuando la mayoría de las provincias transfirieron su sistema a la Nación.

Fatigado por la infructuosa negociación con la Nación, el gobernador Llaryora decidió tomar medidas de fondo, que implican otro duro golpe a los estatales cordobeses.

El presupuesto de Córdoba para 2026 determina que el gasto total del sistema previsional provincial ascenderá a $2,63 billones, mientras que los aportes y contribuciones de los trabajadores activos sólo llegará a $ 1,81 billones. En otras palabras, hay plata para cubrir el 69% del gasto en jubilaciones y pensiones. ¿Cómo se financiará el 31 % restante?

El esquema de gastos sancionado por la Unicameral -con los gremios estatales de paro y movilizados- facultó al Poder Ejecutivo a incrementar hasta un ocho por ciento el aporte de algunos de los trabajadores activos. Es decir que parte de la diferencia saldrá de los sueldos de los propios trabajadores estatales, que financiarán sufriendo mayores descuentos parte del déficit de la Caja.

“Se seguirán escalas progresivas que afectarán principalmente a los sectores con mayores salarios y será sobre futuros aumentos”, explicaron desde el Gobierno provincial. En el ranking elaborado en el Panal pican en punta para incrementar sus aportes jubilatorios los empleados judiciales, bancarios, de EPEC y municipales.

La elección no fue casual: además de percibir los mejores salarios del sector público, pertenecen a gremios que en el imaginario cordobés tienen “mala prensa”. El discurso del gobernador es claro: “No es justo que todos los cordobeses financien a algunos sectores”. La pulseada promete ser dura y abrir un 2026 conflictivo en el escenario público mediterráneo.

El nuevo ajuste de Llaryora sobre los estatales no es original: su par y socio político del fallido experimento Provincias Unidas, Maximiliano Pullaro, aplicó idéntica receta hace más de un año para paliar el déficit de la Caja de Jubilaciones de Santa Fe.

Si bien es cierto que el déficit previsional de Córdoba ya era un problema cuando Javier Milei era un adolescente retraído que estudiaba en un colegio secundario de CABA, su llegada a la Presidencia profundizó la crisis, porque directamente dejó de enviar recursos a la provincia. En mayo, el Gobierno de Llaryora acordó con la Casa Rosada que la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) le transfiriera $ 60.000 millones en 12 cuotas mensuales de $5.000 millones. Pero los reiterados incumplimientos y la falta de voluntad del gobierno libertario hicieron que el mandatario cordobés decidiera cortar por lo sano y no depender de las remesas nacionales en 2026.

La disputa por la deuda acumulada seguirá en la Corte Suprema de Justicia, que tiene la última palabra, pero en 2026 el ministro Guillermo Acosta tendrá que conseguir $68.000 millones mensuales para financiar el rojo y piensa obtener buena parte de esos recursos metiendo la mano en el bolsillo de los estatales cordobeses.

El ajuste provincial se produce además en medio de una reforma impositiva que el oficialismo califica de “histórica” y que implica una importante baja de impuestos provinciales.   

Endeudados Aunque curiosamente no sea objeto de debate y la oposición apenas lo mencione, otro de los grandes temas de la agenda económica cordobesa para el año que despunta será la deuda externa, ítem en el que las administraciones de Llaryora y Milei coinciden en priorizar el pago a los acreedores extranjeros por encima de cualquier otra obligación.

Según un informe de la consultora OTES, en 2026 Córdoba debe pagar 635.560 millones de pesos de deuda, lo que representa un 5,6% del presupuesto total de la Provincia. Si bien es un monto que los economistas consideran “manejable”, en la letra chica aparecen algunos detalles inquietantes: el 73,5% de esa deuda está en dólares y el Gobierno hace el cálculo de lo que debe pagar con el dólar a 1.423 pesos, que es el monto que figura en el presupuesto nacional. Pero al cierre de esta edición ese valor ya había sido superado por el “mercado”. Y el propio Luis Caputo anunció que la cotización tendrá una actualización mensual por inflación. En otras palabras, la deuda externa de Córdoba se actualizará cada vez que se mueva el dólar.

¿Más deuda?

La situación no parece generar preocupación en El Panal. La Unicameral autorizó a la Provincia a tomar nueva deuda hasta 2.500 millones de dólares, equivalente al 22% del presupuesto anual de la Provincia. ¿Tomará Llaryora esa deuda en 2026? Si bien el gobernador profundizará la obra pública pensando en su reelección, buena parte del nuevo endeudamiento en dólares sería para pagar vencimientos. “Van a tomar menos de ese monto y lo van a usar para pagar la deuda actual. En idioma financiero se llama rolear la deuda, en la calle le decimos calesita financiera: tomar deuda para pagar deuda”, explica un legislador opositor que sigue de cerca las cuentas provinciales.

El presupuesto aprobado en la Legislatura parece darle la razón: prevé más gasto en compromisos con los acreedores que en políticas sociales: “La magnitud, si se compara con otros gastos sociales, es elevada, el monto que se va a pagar de deuda es más que todo lo que se invertirá en la Provincia en 2026 en viviendas, agua potable, cloacas, ciencia, asistencia social y trabajo”, advierte el informe de OTES. “Todas esas áreas sumadas no llegan al monto que implica la deuda pública para el año que viene”, concluye.

El dato explica por sí mismo las prioridades de El Panal para el 2026.

¿No hay plata? El 2025 cerró en Córdoba con una caída del consumo, confirmando la tendencia de un 2024, que ya había sido mala. El Centro de almaceneros de Córdoba explicó en su último informe que entre enero y noviembre de este año la caída de ventas llegó en los comercios de cercanía al 22,1%. Una escena familiar mencionada en el informe impacta por su crudeza: “El 51,7% de las familias tuvo que suprimir una ingesta diaria”. En otras palabras, la mitad de los cordobeses tuvo que prescindir de una de sus comidas.

Y no es un dato aislado: la Cámara de Comercio de Córdoba informó que en noviembre último las ventas medidas en unidades fueron el 12% menores que el mismo mes del año anterior. Con un agregado: la rentabilidad de los empresarios disminuyó un 16%. La ecuación supone una tormenta perfecta: la pérdida de poder adquisitivo de los compradores va de la mano de la pérdida de rentabilidad de los comerciantes. La política económica de la “escuela austriaca” está logrando lo imposible: que empresarios y obreros pierdan dinero al mismo tiempo. Los Liberales de Milei ponen en riesgo hasta el concepto marxista de plusvalía.

¿Se podrá salir de esta inercia negativa en 2026? La respuesta es sencilla: dependerá de la plata que tengan los cordobeses en el bolsillo. En otras palabras, el consumo no se recuperará hasta que los ingresos superen el proceso inflacionario acumulado en estos dos años.

“No hay plata”, anunció Javier Milei al asumir la Presidencia. “No hay plata”, repiten los cordobeses dos años después. Y lo siguen votando.    

Explotados En diciembre de 2025 se conoció el último dato oficial de la desocupación en Córdoba. El INDEC precisó que en el tercer trimestre del año el desempleo en Córdoba capital fue del 7,4% y en Río Cuarto en un 6,9%.

Cuando se desglosan las frías estadísticas aparece un problema que se agrava y puede ser una de las claves del 2026 en Córdoba: el 25% de los cordobeses que tiene un empleo busca otro. No es una repentina contracción al trabajo sino la confirmación estadística de que el sueldo no alcanza para llegar a fin de mes.  

En cuanto a las condiciones de trabajo, los libertarios lograron otro milagro: que coincidan en el diagnóstico polos opuestos de pensamiento como la Fundación Mediterránea y la Central de Trabajadores Argentinos: tanto el IERAL como la CTA ubican la informalidad laboral en el 50%. La proliferación de trabajadores de plataformas en las calles de la mayoría de las ciudades de la provincia son la viva imagen que confirma lo que dicen las estadísticas.

El modelo nacional y su réplica en Córdoba responden a un plan que apunta al crecimiento de la economía sin empleo registrado, el paraíso del “libre mercado” sin regulaciones ni consecuencias para los empresarios que tengan a sus empleados en negro.

¿Se revertirá este cuadro en 2026? La reforma laboral que se debatirá en febrero no da motivos para ilusionarse: elimina regulaciones sobre la falsa premisa de que empleador y empleado negocian cara a cara las condiciones laborales en igualdad de condiciones, como si la relación fuera simétrica.   

La gran contradicción Repasar los datos económicos negativos que dejó el 2025 -una clara continuidad de la pendiente iniciada en 2024- expresan la contradicción que sociólogos y encuestadores no logran develar: la mayoría de los cordobeses viven peor que en noviembre de 2023, pero siguen confiando en Milei.

Muchos de los votantes libertarios de octubre último perdieron su empleo, trabajan más horas, compran menos bienes, estudian en la universidad pública y muchos -la mitad- tuvo que eliminar una de las cuatro comidas diarias. Pero votan a los candidatos libertarios y muestran sin pudor su apoyo a los libertarios en las redes sociales. Parecen no entender que la (relativa y cuestionada) baja de la inflación se sostiene en la destrucción del consumo, la eliminación de la industria nacional y el endeudamiento externo.

La economía es una ciencia social, prima hermana de la política. ¿Cómo será económicamente el 2026? Parte de la respuesta está en los números, que no son auspiciosos. Y otra parte en el humor político, que por ahora favorece a los libertarios. Habrá que ver hasta cuándo.

Mattias Meragelman
- Periodista -