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#Turismo
Argentina tropical
Por | Fotografía: Cecilia Ezpeleta
Foto: Las playas de Brasil fueron el destino turístico más elegido por los argentinos este verano.
La Cidade Maravilhosa atrae por precios, identidad y playas. Todo es exuberante, como la invasión de argentinos, récord este verano. Playas, morros, amplias avenidas y circuitos urbanos para el alma de Brasil.
Publicada el en Crónicas

Cada verano se repite el debate ¿vamos a Brasil o no? La hermosura de las playas, la buena onda de la gente, la temperatura siempre a full son factores influyentes en la decisión. Aunque lo determinante es el valor del dólar en Argentina.

Por eso cada año las autoridades brasileras ruegan que el dólar barato continúe siendo política oficial argentina. La gestión de Javier Milei les dio el gusto una vez más. Si bien no inventó nada, el libertario lleva esa política al paroxismo. A nuestro presidente no le gustará el “comunista” Luis Ignacio Lula Da Silva, pero las posturas de la Casa Rosada terminan beneficiando al mandatario metalúrgico. Nunca en la historia de la relación entre ambos países tuvimos tanto déficit turístico con el gigante carioca. Los datos difundidos en enero son concluyentes: en 2025 la diferencia entre ingresos y egresos por gastos de turismo para Argentina tuvo un déficit de entre 7.000 y 8.500 millones de dólares, según estimó la Fundación Mediterránea. Todo como resultado de 11.9 millones de argentinos que viajaron.

A su vez, la Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo (Embratur) informó que en los últimos seis años el turismo argentino encabeza la categoría de visitantes con casi 14 millones de personas. Solo el año pasado, 3.386.823 compatriotas visitaron el país del tetracampeón (36.47% del total). Le siguieron los prósperos chilenos con 800 mil viajantes.

Florianópolis concentra la mayoría de turistas argentinos. El gobierno de Santa Catarina espera más de 3 millones de visitantes esta temporada, con buena proporción de cordobeses. Según datos de la plataforma Despegar, la demanda interanual para este destino creció un 173%.

Sin embargo, las olas blanquinegras en la “Calzada” de Copacabana, la costanera más emblemática del mundo, siguen imponiendo a Río de Janeiro como referencia de vacaciones, paseo y descanso refrescante, entre caipirinhas, fritangas y largas playas.

Os rostos de Río

Río es más que clichés y precios bajos. El gentilicio “carioca” proviene de ca (casa) rioca (hombre blanco) con que los pueblos originarios denominaron al primer asentamiento portugués en la región. El devenir histórico transformaría la ciudad al mixturar la herencia africana, producto de la corriente esclavista impuesta durante más de tres siglos, con los colonizadores y las posteriores inmigraciones europeas, en una comunidad donde la población negra y mestiza parece abrumadoramente mayoritaria.

En la ciudad convive la dualidad como las máscaras del teatro que simbolizan la comedia y la tragedia, conectando lo humano con lo divino, como lo entendió la cultura helenística. Talía (alegría) y Melpómene (dolor) son arquetipos universales, que se expresan en las multitudinarias fiestas públicas y populares. La Rebelión, fiesta de año nuevo, reunió 2.6 millones de personas el 31 de diciembre en Copacabana. Los masivos recitales realizados en septiembre en rechazo a la amnistía a Bolsonaro, encabezados por Gilberto Gil, Caetano Veloso, Chico Buarque y Djavan, contrastan con las matanzas en las favelas que perpetró la policía militar en octubre por orden del bolsonarista gobernador del Estado, aduciendo que combatía el narco, aunque todo el operativo tuvo olor a negociación de contrato entre el poder político, la policía y las mafias. El saldo fue de al menos 125 personas asesinadas.

En enero la presencia policial en las calles es constante, pero no enturbia el paseo de los turistas. Las playas están tranquilas -a diferencia de hace una década-, los vendedores ambulantes no gritan demasiado y cobran con tarjeta, transferencias o billeteras virtuales, la gente puede estar tomando sol sin extrañar un parlante de música que bien puede escuchar en su casa.

De fondo, el Cristo Redentor abraza la ciudad desde un morro y los teleféricos trepan el Pan de Azúcar con visitantes como hormigas hambrientas de paisajes. En cada fila para acceder a un lugar o atractivo se escuchan las voces argentas, tanto porteñas como cordobesas o tucumanas. El abordaje nacional de la ciudad es transversal a todas las provincias. Córdoba en particular mejoró el acceso cuando se incorporaron este verano tres vuelos directos a Río; Mendoza y Rosario sumaron dos cada una.

Paisaje y corazón

La Bahía de Guanabara fue el histórico ingreso de galeones portugueses a la ciudad. Barcos que llegaban con sus bodegas cargadas de las piedras que terminaron en las veredas cariocas y servían para compensar el peso de los navíos, los mismos que volvían a Europa cargados del oro que los esclavos extraían de las “Minas Gerais”, región que terminaría impulsando a Río como ciudad más importante del Brasil colonial y posterior capital del país, favorecida por la proximidad de ese puerto para extraer la riqueza aurífera y mineral que dará luz al imperio lusitano.

En uno de los extremos de la bahía, conformada por las playas de Flamengo y Botafogo, está la ciudad de Niterói, impregnada por un aura modernista a partir de la presencia de la arquitectura del gran Oscar Niemeyer, que se corona con el Museo de Arte Contemporáneo, una estructura fenomenal con forma de tulipa futurista que rinde homenaje a la fusión entre la ciudad y la naturaleza. El ferry para cruzar a Niterói, que tarda unos 20 minutos, apenas cuesta 5 reales (1.300 pesos argentinos), más barato que un viaje en colectivo en Córdoba.

Los días de sol calcinante invitan a la playa, como bien recomendaba la samba Bossa Nostra de Les Luthiers pero, de ser posible, sin su funesto final. Hacia el sur, desde Copacabana, siguen Ipanema, Leblon, Sao Conrao y Barra da Tijuca. Grupos de argentinos, familias, jóvenes o adultos, perfil clase media abundan y conviven con las y los cariocas. La noticia de la primera quincena de enero fue la protagonizada en Río por la abogada santiagueña e influencer libertaria Agostina Páez, acusada de prácticas racistas contra el personal de un bar, con detención domiciliaria y tobillera electrónica. Su caso fue utilizado por la policía para hacer una campaña antirracista en la ciudad.

Cada calle y avenida de Río de Janeiro devela un imponente techo de árboles, porque a pesar de tratarse de una urbe de 6.5 millones de habitantes, el impulso de la naturaleza está muy presente en la ciudad y la exuberancia quizás sea su rasgo distintivo. De la misma forma se exhiben los cuerpos de hombres y mujeres desprejuiciados que, acostumbrados a playas y calores sofocantes, lucen en buena medida torneados a fuerza de ejercicios en el marco de una cultura de la musculação (gimnasios).

Si los días son nublados, que sean en Río: el Jardín Botánico, el Acuario, el Museo del Futuro, los barrios tradicionales como Santa Teresa, el centro histórico poblado de enormes edificios coloniales y art decó, las ferias para comprar ropa y la alegría de hacer rendir los pesos disponibles, las noches de fiesta en Lapa y Pedra do Sal, sector de importancia para la cultura afro-carioca, kilómetro cero donde nació la samba, todo y más lo ofrece la ‘Cidade Maravilhosa’.

En un Brasil con el 5.9% de inflación anual que ostentó el metalúrgico comunista, transitando su tercera presidencia y con toda la intención de presentarse para un cuarto mandato, la buena onda se contagia. Y, a veces, la alegría no solo es brasilera, no mí amor.

Guillermo Posada
- Periodista -