Hay imágenes que funcionan como puertas. Las ves una vez y algo se abre: un recuerdo, una herida, una pregunta. O peor: un silencio que no sabías que cargabas. Las dos fotografías que vertebran “La imagen real”, el documental de Pablo Montllau, son de esas que no piden permiso para instalarse en la memoria colectiva. Una es del 2 de abril de 1982: un grupo de Royal Marines, con las manos en alto, se rinde ante las fuerzas argentinas que acaban de desembarcar en las Islas Malvinas. La otra es del 14 de junio: un soldado británico, fusil en mano y la bandera del Reino Unido flameando a sus espaldas, marcha por Puerto Argentino mientras las tropas argentinas se retiran.
La primera, tomada por el fotógrafo argentino Rafael Wollmann, dio la vuelta al mundo y fue celebrada por la dictadura militar como la prueba de una gesta heroica. La segunda, capturada por el fotógrafo británico Peter Holdgate, se convirtió en un símbolo del "espíritu de cuerpo" inglés y en un ícono de la propaganda de Margareth Thatcher. Pero, ¿qué pasó después con los hombres que estaban detrás de esas imágenes? ¿Cómo se convive con una foto que te inmortaliza en el momento más humillante de tu vida o, paradójicamente, en tu momento de mayor gloria?

La imagen real (2024, 73 minutos) no es un documental de guerra. Mejor dicho: es un documental sobre lo que la guerra hace cuando se callan las bombas. Montllau, con una mirada lúcida y profundamente humana, reconstruye la historia de esas dos postales bélicas a través de sus protagonistas: los fotógrafos que las tomaron y, sobre todo, los soldados que las protagonizaron sin desearlo. Porque, como dice el tango, la suerte está echada, pero lo que viene después es un territorio mucho más complejo que cualquier campo de batalla.
El hombre que quiso esconderse
Lou Armour tenía 19 años cuando lo destinaron a las Islas Malvinas. Era marine, como su padre y su abuelo. El 2 de abril de 1982, cuando las tropas argentinas desembarcaron en Puerto Argentino, Armour fue uno de los 70 soldados británicos que ofrecieron resistencia. La lucha fue breve. Pronto llegó la orden de rendirse. Y ahí estaba Rafael Wollmann, un fotógrafo argentino que había viajado a las islas por pura casualidad —era corresponsal de guerra, pero también un aventurero—, para capturar el instante exacto en que Armour y sus compañeros levantaban los brazos.

Esa foto, que Wollmann logró burlando la censura militar, se publicó en decenas de diarios de todo el mundo. En Argentina fue un bálsamo para la dictadura, que necesitaba mostrar una victoria. En Inglaterra fue un golpe al orgullo imperial. Pero para Lou Armour, fue una condena.
Durante años, la imagen lo persiguió. En los bares, en los hospitales de veteranos, en sus pesadillas. "Esa foto no me representa", repite en el documental, con la voz quebrada por el paso del tiempo y la persistencia del dolor. Armour no es un héroe ni un villano. Es un tipo al que la historia congeló con las manos arriba y tuvo que aprender a vivir con eso. Hoy, jubilado, trabaja como maestro de jóvenes con problemas de conducta y, de a poco, ha empezado a aceptar que esa imagen no es toda su historia, aunque durante años lo haya sido.
El héroe que no quería serlo
Del otro lado del espejo está Peter Robinson, el soldado británico retratado por Peter Holdgate el 14 de junio de 1982. La fotografía, conocida mundialmente como "The Yomper" (el caminador, en la jerga militar), muestra a un marine avanzando con paso firme, la bandera británica al viento y el fusil en la mano, en una imagen que parece diseñada para el bronce. Tanto es así que, diez años después del conflicto, se erigió una estatua en su honor en el Museo de los Royal Marines.
Pero Robinson, a diferencia de Armour, eligió el silencio. Durante décadas se negó a hablar de la guerra, de la foto, de todo. La estatua lo incomodaba. El reconocimiento también. Recién con motivo del 40 aniversario del conflicto y, para ayudar a recaudar fondos para organizaciones de veteranos con estrés postraumático, aceptó salir del anonimato. En “La imagen real” su testimonio es de una fragilidad conmovedora. Robinson no se siente un héroe. Solo hizo lo que tenía que hacer. Y la foto, esa imagen que millones reconocen, le recuerda a los amigos que perdió, a los que no pudieron caminar de regreso.
El fotógrafo que desafió a la dictadura
La historia de Rafael Wollmann es, en sí misma, una película aparte. Fotógrafo freelance, llegó a Malvinas casi por azar y logró sortear los controles de la dictadura para enviar sus imágenes al continente. La foto de la rendición británica fue un golpe de efecto. Pero Wollmann no es un militar ni un propagandista. Es un reportero, un tipo que ama su oficio y que sabe que las imágenes, una vez que salen al mundo, ya no le pertenecen. Su testimonio en el documental aporta una mirada casi poética sobre el acto de fotografiar: "Uno dispara la cámara, pero después la imagen dispara sola".

Del lado británico, Peter Holdgate, el autor de "The Yomper", ofrece una perspectiva menos épica y más técnica. Él era fotógrafo de los Royal Marines y sus imágenes estaban sujetas al control del Ministerio de Defensa. La famosa foto de Robinson, por ejemplo, fue ampliamente distribuida y utilizada por el gobierno de Thatcher para construir un relato de victoria. Pero Holdgate, a diferencia de los políticos, no tiene dudas: lo que él retrató fue el cansancio, la tensión y el alivio de soldados que volvían a casa. No hubo épica en el momento. La épica vino después.
Dos miradas que ayudan a pensar
Montllau no se conforma con los testimonios de los protagonistas directos. Para darle contexto y profundidad al relato, convoca a dos especialistas fundamentales: la argentina Cora Gamarnik, doctora en Ciencias Sociales de la UBA, y la británica Sarah Maltby, profesora de la Universidad de Sussex. Ambas han dedicado años a investigar el papel de las imágenes en la construcción de la memoria colectiva sobre Malvinas.
Gamarnik explica cómo la dictadura utilizó la fotografía de Wollmann para envalentonar a la opinión pública, mientras ocultaba las imágenes menos favorables. Maltby, por su parte, analiza cómo "The Yomper" fue resignificada en Gran Bretaña como un símbolo de resiliencia nacional, en un momento de profunda crisis económica y social. Ambas coinciden en algo inquietante: las fotos no mienten, pero tampoco dicen toda la verdad. Son fragmentos, instantes robados, que adquieren significados distintos según quién las mire y con qué intención.
Herida y la reparación
Lo más valioso de “La imagen real” es que no toma partido. No es una película patriótica ni revisionista. Es, simplemente, una película sobre personas. Sobre cómo la historia, esa gran narrativa, se encarna en cuerpos y rostros que después tienen que seguir viviendo. Armour y Robinson nunca se cruzaron en la guerra. Pero el documental los reúne, simbólicamente, en una escena final que es puro cine: un encuentro en un café, donde los dos veteranos —los dos ingleses, pero con miradas opuestas— comparten una charla amistosa. No hay banderas ni himnos. Hay dos hombres que, cuarenta años después, pueden mirarse a los ojos sin rencor.

El director Pablo Montllau, que ya había demostrado su oficio en documentales como Relámpago en la oscuridad (2015), logra aquí un equilibrio difícil: narrar la guerra sin caer en el morbo ni en la épica fácil. Su cámara respeta los silencios, los titubeos, las lágrimas que no llegan a caer. Y la música de Agostina Yacosa acompaña con sutileza, sin subrayar lo que las imágenes ya dicen por sí mismas.
La guerra que sigue viva
A casi 44 años del conflicto, Malvinas sigue siendo una herida abierta para muchos argentinos. Pero La imagen real nos recuerda que también lo es para los ingleses. Los veteranos de ambos bandos comparten un mismo infortunio: el de haber sido instrumentos de decisiones políticas que los excedían. La diferencia es que mientras en Argentina el regreso de los soldados fue un acto de ocultamiento y vergüenza, en Inglaterra fueron recibidos como héroes. Pero, ¿de qué sirve el héroe cuando no puede dormir?
La imagen real es, en definitiva, una invitación a mirar con otros ojos. A entender que la historia no está hecha solo de grandes relatos, sino de pequeñas marcas que persisten en la piel de quienes la vivieron. Y que, a veces, una foto es mucho más que una foto: es una pregunta que no deja de hacerse.
Ficha técnica:
- Título original: La Imagen Real, la guerra en dos disparos
- Dirección: Pablo Montllau
- Producción: Mariano Fernández (Animal Films)
- Fotografía: Matías Lago
- Montaje: Carlos M. Cambariere (EDA)
- Música: Agostina Yacosa
- Duración: 73 minutos
- Año: 2024
- Protagonistas: Rafael Wollmann, Lou Armour, Peter Robinson, Peter Holdgate, Cora Gamarnik, Sarah Maltby