A casi dos meses de que Israel y Estados Unidos iniciaran la guerra contra Irán, cuyo punto de partida simbólico fue el bombardeo de una escuela iraní de niñas -con un saldo de 168 personas muertas según verificó la BBC-, hay un consenso generalizado entre los analistas que el conflicto se está extendiendo en el tiempo más allá de los cálculos de Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
La resistencia iraní a aceptar la derrota que reclama el presidente norteamericano y los furiosos contrataques misilísticos contra el régimen israelí y el circuito de bases estadounidenses en la región abren interrogantes sobre el destino del conflicto, en momentos en que el presidente argentino asumió como propios los argumentos de Washington y Tel Aviv y resolvió comprometer a la Argentina en el conflicto, casi seguramente de forma retórica, dado el estado calamitoso que atraviesan las Fuerzas Armadas nacionales.
El escenario bélico abre una ventana de análisis respecto a la intervención que Argentina tuvo en 1990, durante la llamada Guerra del Golfo, a partir del alineamiento total con Estados Unidos, en comparación al entusiasmo guerrerista de Milei. ¿Qué tienen en común y en qué se diferencian ambos escenarios?
El especialista en temas de defensa y desarrollo tecnológico Carlos de la Vega recibe a Revista El Sur en su oficina de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FAMAF) de la UNC, donde es secretario Legal y Técnico. De la Vega pasó por el Ministerio de Defensa durante la gestión de Nilda Garré -en la Subsecretaría de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico-, fue director de Evaluación de la Gestión de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), jefe de Desarrollo de Negocios de FAdeA y docente de posgrado de la Universidad de la Defensa Nacional, entre otras actividades y antecedentes de un largo currículum.

“Todo parece indicar que el impacto de la guerra es mucho más serio para Israel de lo que se deja publicar. Es cierto que Irán está siendo golpeado de una manera extraordinaria y catastrófica, hay problemas enormes en su defensa, ha perdido el control de su espacio aéreo y lo más llamativo es el grado de infiltración de la inteligencia israelí, que hace posible el asesinato de altos cargos. Pero aun así el daño que sufren tanto EEUU como Israel en la región es de una magnitud llamativa y el retiro del portaviones Gerald Ford es un fuerte indicio. La guerra no va como ellos habían planeado”, afirma De la Vega.
Odiosa pero necesaria
- ¿Cómo se puede comparar la situación en que Argentina afronta su compromiso con la guerra y con EEUU entre las condiciones que tenía Menem en el ’91 con las que tiene Milei 36 años después? Son dos gobiernos neoliberales y absolutamente alineados con EE.UU. en momentos distintos, pero con cuadros de gobierno también de diferente nivel. Basta comparar a Cavallo con “Toto” Caputo o a Guido Di Tella con Pablo Quirno…
- El mundo actual es otro al de la Guerra del Golfo, Argentina es otra, y los equipos de gobierno, tanto en EEUU como en nuestro país, son muy distintos. En los ’90 no había riesgos, eran tiempos de la victoria arrolladora de los EEUU. Había caído el Muro de Berlín y Norteamérica se erigía como el gran ganador de la guerra fría. Entonces Fukuyama planteaba el “fin de la historia”, es decir, el fin de las contradicciones que daban dinamismo a la historia humana. Argentina se sumó al único poder que había quedado en pie. El intelectual argentino que mejor teorizó ese momento fue Carlos Escudé, que propuso el llamado “realismo periférico”, que era alinearse con EEUU porque no había capacidad de oponérsele. En contrapartida, Milei se alinea con un poder en declive, siempre teniendo cuidado con ese término porque le puede quedar mucho hilo en el carretel y tiene cartas que, bien jugadas, lo pueden devolver a una posición dominante. Si algo enseñan los 250 años de EEUU es su formidable capacidad de reinvención, que nunca debe ser subestimada. Con esa salvedad, actualmente, salvo en el plano militar, China supera a los EEUU en todos los rubros estratégicos determinantes: eficiencia económica, seriedad política, cohesión social y dinamismo científico tecnológico. El mismo Escudé, ya entrada la segunda década del siglo XXI, había cambiado de parecer y sostenía que Argentina debía alejarse de EEUU para acercarse a China, que ahora era la potencia ascendente. Quiero decir que Milei asume en la guerra un riesgo que Menem tenía a una distancia mucho mayor. Hoy la alianza con un EEUU declinante tiene menos garantías de algún beneficio.

- A pesar de esas mejores condiciones de Menem, terminada la Guerra del Golfo Argentina sufrió dos atentados devastadores. ¿Cómo quedamos insertos en la política internacional a partir de las decisiones que toma el libertario?
- Si en condiciones más ventajosas hicimos una apuesta que terminó muy mal, no solo por el atentado a la AMIA en sí, sino por el grado de infiltración que sufrió el Poder Judicial a partir de entonces por parte de servicios de inteligencia extranjeros, ahora que tenemos peores cartas podemos especular que podría irnos peor. En los ’90 el amo EEUU, al menos en su discurso, protegía a sus súbditos. Hoy es diferente: Trump se deleita en humillar y hacer padecer a sus vasallos. Nos podemos ver en el espejo de la Ucrania de Zelensky, que fue usado de manera atroz por los intereses norteamericanos, al punto que hoy nos enteramos que Rusia le hizo una oferta de paz con devolución de territorios invadidos y Ucrania la rechazó a instancias de Inglaterra, por gestión del ex premier Boris Johnson, un franquiciante de EEUU, cuya misión era que esa guerra no se detuviera porque el plan era sacrificar a todo el pueblo ucraniano con tal de infligir un daño a Rusia. Curiosamente hoy Trump dice que el problema para la paz es Zelensky y le escamotea los recursos, a pesar que todavía lo necesita. También sufrieron maltratos los líderes europeos y de otras regiones, tradicionalmente asociados a EEUU. El último caso de estos días fue el del príncipe heredero de Arabia, Mohamed Bin Salman. “Él no pensó que me besaría el culo, es mejor que sea amable conmigo”, dijo Trump antes de que el heredero lo visitara en la Casa Blanca. El destrato a los aliados es constante. En ese marco, Milei se jugó a todo o nada apostando por una facción que no lleva las de ganar.

Economía de salvataje vs Convertibilidad
- Respecto a la situación económica en ambos momentos, tanto a nivel interno como externo, ¿las diferencias son sustanciales?
- Si, y la diferencia está influida tanto por la calidad de la gestión del menemismo -en relación al gobierno de Milei-, como por factores externos. La convertibilidad fue un plan más pensado y analizado, posible de aplicar en aquel mundo del consenso de Washington que se encontró con un contexto de muchos flujos monetarios disponibles para inversiones productivas, no solo 100% especulativos. Hoy vemos a “Toto” Caputo suplicar a los tenedores de dólares que saquen la plata, y las únicas inversiones que llegan son especulativas o extractivas, que primarizan el modelo productivo.
- ¿Cómo ves los movimientos de EEUU y China con relación a la necesidad de inversiones argentinas y el sostenimiento del modelo de producción?
- Trump intenta reindustrializar a EE.UU. y por eso les ordena a los capitales yankis volver al país. Ya hizo que la Ford llevara una planta de producción que iba a instalar en México, Apple invertirá allá 100 mil millones de dólares para potenciar su producción y evitar aranceles, empresas extranjeras con muchos intereses en el mercado norteamericano, como la taiwanesa TMC, están construyendo en Arizona una planta de producción de semiconductores ante la amenaza, también, de más aranceles. Todos estos movimientos restan flujos de inversión a las economías periféricas como la argentina y exponen, paradójicamente, cómo Trump -referente supremo del hiperliberal y anti industrialista Milei- es un devoto del dirigismo estatal y de la reindustrialización. Además, hay una terrible presión internacional en el comercio con bienes en cantidad, muy baratos y de calidad, principalmente de China, que hacen que una apertura indiscriminada como la de Milei tenga efectos devastadores en la producción nacional, situación que no se dio a tal extremo en los ‘90. Recordemos que la convertibilidad duró una década, mientras que el plan libertario cruje sin los constantes salvatajes de Trump. La situación es muy distinta. Hoy la Argentina está sumida en un microclima ideológico patológico que no se ve en ninguna otra parte del mundo, ni por derecha ni por izquierda, y todas las variantes intermedias que se nos puedan ocurrir.

“Hoy las FF.AA. son un montaje”
Un plano de enorme importancia en el marco del compromiso que asumió Milei en la guerra actual es el estado de las Fuerzas Armadas Argentinas. De la Vega es lapidario, a partir de su experiencia en el Ministerio de Defensa y sus intercambios internacionales en la materia: “La involución que impone Milei a la FFAA es mayor a la de Menem. El hecho de que haya designado un militar en el Ministerio de Defensa es un retroceso descomunal en relación a Menem, que destruyó el partido militar como factor de poder de manera definitiva”, señala.
- Respecto a insumos y capacidad armamentística, ¿cómo es la relación entre ambos periodos?
- Ambos procesos conllevaron un plan de desfinanciación a las FFAA. Pero hoy no hay un buque operativo en la Armada, al menos Menem pudo enviar un destructor y una corbeta a la Guerra del Golfo. Actualmente se ve una descomposición sin control, la Fuerza Aérea tiene operativos solo dos de los siete aviones Hércules con que cuenta nuestro país, naves que son fundamentales para las campañas antárticas y que, por los años que tienen, exigen mucho mantenimiento. En ese contexto, en poco tiempo puede que nos enteremos que Argentina perdió toda capacidad de transporte militar. De hecho, uno de los Hércules operativos viajaba en febrero a Dinamarca para recoger material e insumos de los F16 y tuvo que retornar cuando sobrevolaba Brasil por fallas técnicas. Todo el presupuesto de la Fuerza Aérea está destinado a poner operativos los F16 comprados de rezago, para que cuando estén disponibles quizás sirvan para hacer algún sobrevuelo en la ciudad de Buenos Aires para un acto oficial, ya que con el presupuesto actual de la Fuerza Aérea Argentina es imposible sostener los cerca de 15.000 dólares de costo de la hora de vuelo de esos aparatos. Todo es marketing, solamente. Por otro lado, la planta de FAdeA está paralizada por falta de contratos y es donde se hacía el mantenimiento de los Hércules. También el programa de aviones Pampa está congelado, cuando es el avión natural para entrenar a los pilotos de los F16. Hoy las FFAA son un montaje.

Petróleo, la ventaja libertaria
- El petróleo es un factor fundamental en las acciones bélicas que emprenden los EEUU de Trump. ¿Cómo influye este factor en la Argentina del contexto de guerra?
- Si las cartas de Menem eran mejores, en el tema petrolero es al revés: Milei tiene ventaja. En los ’90 Argentina era importadora neta y actualmente es exportadora, merced a las intervenciones del Estado, del Estado Kirchnerista más específicamente. Ahí están la nacionalización de YPF, el gasoducto Néstor Kirchner. Un aumento del precio impulsado por la guerra favorece las finanzas y el balance del comercio exterior. Pero en este esquema que plantea el gobierno libertario eso no significa que se vaya a traducir como un alivio del país en general. ¿Qué quieren hacer los empresarios? Exprimir al máximo las ganancias, por eso están subiendo el precio de las naftas a nivel internacional. No existe más el barril criollo… (NdR: Milei lo eliminó con el decreto 70/23. El barril criollo cotizaba a 45 dólares, en una fórmula que contemplaba costos y utilidades de las empresas, pero al mismo tiempo evitaba trasladar a precios internos las subas u oscilaciones del mercado internación, como sucede ahora). La gracia de disponer y explotar petróleo es que, si sube el precio, vendo caro afuera y garantizo el provisionamiento de energía adentro del país a precios mucho más competitivos. Eso motoriza toda la economía, como bien explicó el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof. Si bien el aumento del precio significa un aumento de divisas, el gobierno argentino hiperliberal lleva con sus políticas a que sean las empresas las únicas beneficiadas del boom exportador. Va a ser un grupo muy pequeño de firmas el que se lleve el excedente y la condición de la población va a empeorar todavía más.