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De las sierras de Córdoba las trincheras de Rojava
Legerin, la “Che” cordobesa
Foto: Alina Sánchez, un espíritu aventurero que abrazó la revolución kurda.
Alina Sánchez adoptó el nombre de Legerin y se transformó en un ícono de la lucha por la libertad de las mujeres kurdas. El documental “Legerin, en busca de Alina”, se proyectó en el Calamuchita FotoDoc, que se realizó en marzo de este año.
Publicada el en Cine

Alina Sánchez creció en Villa Giardino, el “jardín de Punilla”, un pueblo tan bello que cautiva con su vista a las sierras y sus calles adornadas con flores. Nadie podía imaginar que de ese ambiente tranquilo que invita al silencio, hogar de artesanos, imán para el turismo por su belleza natural, su histórico Molino de Thea y el icónico Reloj Floral, saldría la protagonista de una historia increíble: la de una joven cordobesa que se convertiría en una de las figuras más veneradas por un pueblo sin Estado, a miles de kilómetros, en Rojava, al norte de Siria.  

La historia de Alina parece inspirada en la de otro argentino célebre, Ernesto Guevara Lynch, inmortalizado como el Che. Ella estudió antropología en el Instituto de Culturas Aborígenes, en Alberdi, Córdoba y luego se fue a Cuba a estudiar medicina social. Tuvo un paso fugaz por el movimiento zapatista en México y viajó a las polvorientas calles de Rojava, donde encontró en la lucha kurda la materialización de sus búsquedas. Allí se convirtió en “Legerin”, la líder y referente de una revolución llevada adelante por mujeres.

Hoy, en las montañas de Qandil, cerca de la frontera entre Irak e Irán, los hospitales llevan su nombre. Las niñas kurdas se llaman como ella. Su foto, junto a la del Che, adorna las paredes de los centros comunitarios. Es, como la describe la cineasta María Laura Vásquez, “la Che argentina del Kurdistán”.

Tras su paso por Cuba y México, Alina se enteró que en Rojava se llevaba adelante un proyecto que, en medio de la guerra civil y el avance del Estado Islámico, construía un modelo de democracia radical basado en el confederalismo democrático y era liderado por mujeres. Al cruzar la frontera Siria, dejó atrás su nombre y adoptó el de guerra Legerin, o Lêgerîn, una palabra kurda que significa “lucha”, “combate”. No era un nombre elegido al azar: era una declaración de principios.

En Rojava Legerin organizó hospitales de campaña, formó personal sanitario y aplicó su conocimiento de medicina social para proyectar la salud como reflejo de las condiciones de vida y opresión. Como antropóloga documentó la relación entre la medicina tradicional kurda y los saberes ancestrales, buscando integrarlos con los conocimientos modernos. Veía en esa integración una forma de resistencia cultural.

Legerin, el documental

La documentalista María Laura Vázquez pasó cuatro años intentando capturar a Legerin en imágenes. En otro valle de Córdoba, mientras se aprestaba a presentar su película “Legerin, en busca de Alina” en el Festival Calamuchita FotoDoc, dialogó con revista El Sur: “La historia me llega por Valeria Rojas, una productora con la que habíamos trabajado antes en “La Rebelión de las Flores” (su anterior película). Yo venía trabajando sobre género, revoluciones, internacionalismo, había hecho “Los 120, la Brigada del Café” (documental filmado en Nicaragua). Lo primero que sentí fue sorpresa; no conocía su figura. Y por supuesto me convocó por todos lados: ella como un personaje profundamente hacedor y también porque tocaba fibras y preguntas que tenían mucho que ver conmigo, con lo que había sido y sigue siendo mi vida de alguna manera”.

Vázquez descubrió que Alina, al igual que ella, había estudiado en Cuba y había estado en Chiapas y Kurdistán. ¿Quién mejor que ella para documentar su vida? Pero hacer un documental sobre alguien que ya no está, en un país en guerra y con escaso material de archivo se parecía mucho a una misión imposible. La cineasta asumió el desafío junto a Dersim Zêrevan, una cineasta kurda del norte de Siriaque. “Fue complicado conseguir archivo. La familia nos dio algunas fotos, teníamos el diario íntimo de ella, pero casi ningún video. Allá, en una zona de guerra, parte de la guerrilla nos fue flotando el material todo el tiempo. El trabajo de archivo fue político y emocional”, recuerda.

Laura y Dersim sortearon la logística de una guerra —internet intermitente, peligros constantes— y la barrera idiomática (español, inglés, kurdo) para congeniar en una idea común, “una gran unificación en la mirada de lo que queríamos contar sobre Alina”.

La película, estrenada el 18 de octubre de 2024, combina los pocos videos existentes, fotografías, animaciones, la voz de Alina y entrevistas a quienes la conocieron. El resultado es una obra de 82 minutos que equilibra el documento histórico con una experiencia profundamente emotiva.

El rodaje pareció confirmar aquello de que nadie es profeta en su tierra: “En Argentina no ha entrado a festivales importantes, pero el recorrido internacional ha sido muy bueno: debe tener alrededor de 15 premios a mejor película, mejor dirección, mejor producción”, cuenta Vásquez. Su estreno en Buenos Aires durante la semana de la mujer parecía revertir la tendencia: “Se colmó la sala, la gente se fue a los pasillos, vino gente de Córdoba, Rosario, Uruguay, fue muy impactante”. Pero Vásquez levata la guardia: “Las organizaciones feministas de acá tienen una mirada muy occidental, blanca, académica; Alina no es una figura fácil para el feminismo más institucional. Ojalá eso cambie y se abra la mirada”, se esperanza.

Alina no es la heroína convencional. Fue una mujer de acción que escapó a la comodidad y renunció a una vida convencional. Tomó el fusil simbólico de la medicina social y la organización comunitaria y se fue a vivir una guerra en un país que la mayoría de los argentinos no podría ubicar en el mapa. Su feminismo fue encarnado, radical, vivido en el epicentro del patriarcado más violento, bajo el yugo del ISIS y en medio de bombardeos turcos. Para Vásquez, lo que Alina representa hoy en Kurdistán marca un contraste que debería hacer reflexionar a cualquier argentino: “Ayer hablábamos de la importancia de una cordobesa que en Medio Oriente es como el Che Guevara. Les ponen a las niñas su nombre, los hospitales llevan su nombre, tienen su cuadro colgado en la pared”.

Muerte prematura

La muerte de Alina no ocurrió en combate contra el ISIS. El 17 de marzo de 2018, mientras viajaba hacia una ciudad cercana en medio de una operación militar, un accidente vial truncó su vida. Su muerte fue el catalizador que expandió su leyenda. En un contexto donde los medios occidentales apenas cubrían la revolución de Rojava, la noticia de la muerte de una médica argentina en Siria fue una de las pocas ventanas que se abrieron. A partir de una nota en el diario La Nación, las productoras Paula Bartolomé y Marcela Marpolini empezaron a investigar y desarrollaron un guion inicial, que luego llegó a manos de Laura Vásquez.

El documental habla de su legado, que sigue vivo. Con las imágenes de las mujeres kurdas que siguen organizándose, construyendo escuelas, centros de salud y cooperativas en un territorio sitiado. Termina con la certeza de que Legerin sigue siendo un fogón encendido.

“Me convoca mucho cualquier tipo de proyecto que intente buscar alternativas al sistema civilizatorio en el que estamos viviendo”, supo decir Laura Vásquez en una entrevista anterior. Esa es quizás la gran lección de Alina: no se fue a Siria solo por solidaridad, sino por convicción. Creía que otro mundo era posible y decidió ayudar a construirlo.

Alina Sánchez - Legerin, la antropóloga, la médica, la internacionalista. Una argentina en el corazón de la revolución kurda. Su vida fue un viaje, su muerte, un accidente; su legado, una invitación a no dejar de buscar, a no dejar de luchar y a entender, como ella, que cambiar el mundo es buscarse a uno mismo en la entrega a los demás.

 

Ficha Técnica:

- Película: Legerin, en busca de Alina

- Directora: María Laura Vásquez

- Duración: 82 minutos

- Estreno: 18 de octubre de 2024

  Formó parte de la segunda edición del Festival Calamuchita FotoDoc 2026 (26 al 29 de marzo)

Carlos Ruiz
- Periodista -