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#Educación
"Los pibes dejan la escuela para ayudar a parar la olla"
Foto: Andrea Martino, doctora en Ciencias de la Educación, analiza la merma de estudiantes en las aulas de nivel medio.
La merma en la matrícula del nivel medio aparece como un fenómeno reciente, justificado por la baja de la natalidad. Andrea Martino, investigadora y docente de Ciencias de la Educación de la UNC, cuestiona ese argumento.
Publicada el en Entrevistas

Este año inició el ciclo lectivo en Córdoba con fuertes tensiones en la escuela secundaria. A la lucha por lo salarial se sumó el cierre de cursos en distintas escuelas. La decisión, inconsulta con la docencia, se tomó de un día para otro. Una medida que dejó a docentes sin horas de clase, sobre todo a aquellos que cubrían horas como suplentes. En un contexto de desempleo que va en aumento.

Desde la dirección de las escuelas se argumenta la necesidad de cerrar cursos dada la baja matrícula, sin profundizar en sus causas o apelando a la baja natalidad. Respuesta que intenta dar por cerrado el diagnóstico. Pareciera que el Gobierno de Córdoba aprovecha la situación para realizar un ajuste inédito en las escuelas. 

Los docentes cuestionan que, frente a la baja de estudiantes, la respuesta sea el recorte y cierre de cursos en lugar de su reorganización. La crisis, argumentan, sería una oportunidad para innovar en la relación entre docentes y alumnos. Con más acompañamiento, menos estudiantes por aula y el desarrollo de instancias de apoyo por fuera de clase, en un escenario cada vez más complejo para los jóvenes.

Andrea Martino, doctora en Ciencias de la Educación, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba, investiga hace más de quince años la relación de los adolescentes con la escuela media, especialmente los procesos de inasistencia que muchas veces derivan en el abandono. Frente a la caída en la matrícula, advierte: “Sería importante hacer un buen diagnóstico para averiguar en profundidad las causas antes de tomar cualquier medida”.

- ¿La merma en la matrícula de nivel medio está relacionada con una baja en la natalidad?

-Hoy hay investigaciones que muestran que los pibes están dejando la escuela para insertarse en el mercado del trabajo, aun cuando sabemos que hay cada vez más desempleo. Si la crisis económica está golpeando los sectores profesionales, eso es mucho más grave en sectores bajos de la estructura social. Hay una merma en la natalidad que es real. Pero es un fenómeno que no se puede responder rápidamente, porque son múltiples las razones. Yo investigo el ausentismo, es decir, por qué los chicos discontinúan su escolaridad. Hay un proceso que se está agudizando: estudiantes que están dejando la escuela secundaria porque necesitan constituirse en mano de obra y ayudar en el sustento familiar. Creo que esto está sucediendo mucho, desconozco si hay estadísticas al respecto. Considero que es más fuerte en relación a los varones, mientras que en las chicas aparece el trabajo en el ámbito doméstico, como cuidar a un familiar enfermo. A esto se pueden sumar situaciones extremas: hogares sin condiciones mínimas de seguridad, donde los miembros de la familia deben turnarse para evitar usurpaciones o robos. Todo esto impacta directamente en la asistencia y, muchas veces, en la interrupción de la escolaridad.

- ¿Dónde queda hoy la idea de la escuela secundaria como un derecho?

-La sanción de la Ley de Educación Nacional (2006) con la extensión de la obligatoriedad hasta los 18 años, fue un hito jurídico. A partir de ahí se amplió el acceso, pero también se pusieron en evidencia las limitaciones de un modelo de secundaria pensado para pocos. Entonces, aparecen problemas como el ausentismo, la repitencia, el abandono. Se empieza a revisar el modelo organizacional de la secundaria para volverlo más inclusor. Hoy considero que hay una diversidad de motivos por los cuales los chicos no están en la escuela. No hay una única razón. Ya sea una interrupción temporal, intermitente o definitiva. Son formas diferentes en que se presenta el fenómeno.

- ¿Hay registros públicos sobre el abandono escolar?

-No sé si hay estadísticas respecto al abandono definitivo. Es un indicador difícil y dinámico de determinar, porque las trayectorias escolares hoy son complejas de seguir: un alumno puede dejar y después retornar o terminar de cursar en un PIT (Programa de Inclusión para la Terminalidad de la educación secundaria) o en un CENMA (modalidad para adultos). En todo este proceso no se puede hablar de un abandono definitivo. Sí es real que hay una variedad de razones que podrían explicar por qué los chicos no están pudiendo ir a la escuela de manera regular.  

- ¿Cuáles son esas razones que dificultan una cursada regular?

-Los procesos de empobrecimiento, de pérdida del trabajo de sus familias. Sin embargo, no es una explicación lineal. Por ejemplo, hay investigaciones sobre abandono escolar en los sectores medios en la provincia de Buenos Aires. Sin desconocer que las condiciones sociales de pobreza, vulnerabilidad y segregación residencial de los adolescentes son condiciones que obstaculizan el vínculo de los jóvenes con la escuela. Algunos viven en condiciones de absoluta precariedad en sus viviendas a tal punto que no van a clases si llueve mucho, porque no pueden transitar por las calles de barro. Pero lo que registré de forma más reiterada y en diferentes escuelas —tanto del interior como de Córdoba capital— es que no van al colegio, porque tienen que cuidar a los hermanos menores, mientras sus padres trabajan. Casi el 70% de estudiantes que entrevisté en el 2019 formaban parte de una familia monoparental (en general con la madre). Y el ingreso de los adolescentes al trabajo fue empezando a aparecer con fuerza.

- ¿Qué tipos de trabajo pudiste registrar?

-Los adolescentes más chicos en el trabajo informal, principalmente varones que salían a vender bolsas de consorcio en las esquinas a los autos, “changas” para resolver cosas puntuales. Los más grandes entraban al trabajo formal o informal dejando de asistir a clases, por ejemplo, porque consiguieron algo en el turismo, o en un McDonald’s. Actualmente hay investigaciones que van mostrando con datos estadísticos que vuelve a repetirse el fenómeno del 2001 con estudiantes de nivel secundario que están abandonando la escuela para entrar al mercado de trabajo.     

-Dentro de los contextos de pobreza, hay situaciones que se acercan a la marginación, donde se pierden todos los espacios de pertenencia…

-Yo me he ido encontrando con discontinuidades en la asistencia escolar que tienen que ver con la segregación residencial, familias que son ubicadas por fuera de la circunvalación, en los denominados barrios ciudades, donde sus vidas ocurren en la trama informal y no tienen casi ningún servicio, ni ninguna propuesta recreativa o cultural por fuera de la escuela. Una cosa que encontré, ya en el 2018, es que dos o tres años atrás los barrios tenían academia de danza, clubes con oferta variada de propuestas deportivas y recreativas. Todos esos espacios se fueron cerrando. La escuela quedó como la única política cultural.

- ¿Cómo afecta el ajuste a la escuela inclusiva?

-Estamos en un momento de desfinanciamiento educativo. A escala nacional no tenemos Ministerio de Educación, se cerró para pasar a Secretaría. Se han cerrado programas y líneas de políticas socioeducativas destinadas a producir ofertas o a acompañar procesos de escolarización: el Programa de Convivencia, los CAJ (Centros de Actividades Juveniles), toda una serie de dispositivos que apoyaban a la escuela. Todo eso estaba sostenido con recursos de la Nación. Se demolió. Los CAJ funcionaron muy bien y se constituían en una propuesta formativa, cultural, donde muchos jóvenes que antes no tenían otra posibilidad, encontraban en la escuela una forma de aproximarse al arte, la fotografía, las expresiones corporales, ¡quedó todo arrasado!    

- ¿Cómo un estudiante toma la decisión de abandonar la escuela?

-Lo que he podido indagar es que el abandono no sucede como una decisión a conciencia. Se va produciendo en el marco de un proceso de interrupción de la asistencia a clases, que se agudiza hasta finalizar en el abandono. Como en la crónica de una muerte anunciada, ese joven deja de asistir porque hubo antes un debilitamiento del vínculo con la escuela, con el aprendizaje. Pese a todo, los chicos tienen una imagen positiva de la escuela, la valoran. Te dicen: “acá aprendo, acá me puedo hacer un futuro o ser alguien mejor”. Porque sienten que la escuela los ayuda a ser mejores personas.        

OTRAS VOCES

“Los cierres de cursos se han generalizado desde 2024”

Franco Boczkowski, secretario general de UEPC Capital

 - UEPC Capital denunció en 2024 el cierre de cursos en veinticinco escuelas, ¿fue un hecho nuevo o se había producido antes?

-  No es un hecho nuevo, pero en 2024 se generalizó. Los cierres o reubicaciones a veces se dan en modalidades dentro del sistema educativo, como en adultos o los terciarios. Lo que se vivió desde comienzos de 2024, con esta nueva gestión, es una generalización de esa política. Forma parte de una política de ajuste y achicamiento de la escuela: menos cargos, cursos más numerosos, etcétera. Se vio en 2025 y se repite ahora, en 2026, con cierres y lo que llaman fusiones: dos cursos juntos, sin resolución de cierre, manteniendo al plantel docente de ambos cursos, por un año. Es parte del ajuste. La gestión del sistema educativo es de las provincias, los cierres vienen de ese nivel. Aunque el ajuste es nacional y se da en todas, o casi todas, las provincias.

 “La baja de la natalidad impactará a partir de 2028”

Leandro González, doctor en Demografía, docente e investigador del CONICET-UNC.

 - ¿Es posible relacionar hoy una merma en la matrícula secundaria con una baja en la natalidad?

- Según el último censo de la provincia de Córdoba (2022), se registra la baja de población en edades que hoy cursan el nivel primario, no secundario. La baja de la fecundidad se registra a partir de 2016. Para que esa baja de nacimientos afecte la matrícula del secundario —por causas demográficas—, habría que esperar por lo menos hasta el año 2028, y se sentirá con más fuerza a partir de 2030. Estos datos son de provincia, pero no creo que varíe mucho, porque la capital es la que explica casi la mitad de la población de la provincia.

Carolina Saiz
- Periodista y docente -