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Relaciones peligrosas
Foto: Holmcin, la empresa minera que sponsorea a Talleres de Córdoba.
El acercamiento al fútbol, una de las jugadas predilectas de las empresas extractivas para lograr la ansiada "licencia social".
Publicada el en Crónicas

El 31 de marzo de 1985, Huracán Las Heras de Mendoza completó su primera y única experiencia en el fútbol grande de la Argentina. Fue la tarde en que el paraguayo José Luis Chilavert atajó cuatro penales en el Estadio Ciudad de Río Cuarto, asegurando la continuidad de San Lorenzo de Almagro en la Ronda de Perdedores del último Nacional de la historia. Aquel elenco cuyano, ataviado de blanco inmaculado, tenía en sus filas a los ex Talleres José Orlando Berta y Miguel Bordón y dos jugadores con pasado de Selección Argentina: Marcelo Bachino, campeón juvenil en Japón 1979, y Oscar ‘Pinino’ Mas, mundialista en Inglaterra 1966. Venía de eliminar a Belgrano, en el primero de los cruces de la fase de consuelo.

El 12 de abril de 2026, ‘El Globo Lasherino’ volvió a pisar una cancha del Imperio del Sur, en este caso la del Club Sportivo y Biblioteca Atenas, en el marco del Torneo Federal A, la tercera categoría de la AFA. Lo hizo sin nombres rutilantes en su plantel, pero con un llamativo refuerzo en su uniforme: ‘PSJ Cobre Mendocino’. Semanas atrás, en coincidencia con el tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares en el Congreso de la Nación -con desopilantes intervenciones, como la del senador libertario rionegrino Enzo Fullone, quien se refirió a los glaciares como ‘rocas congeladas que no sirven para nada”-, Huracán Las Heras había firmado un acuerdo comercial con la minera suizo-argentina San Jorge, que avanza con un emprendimiento extractivo en la localidad mendocina de Uspallata.

Consumado el matrimonio entre el club y la buscadora de oro y cobre, Francisco Lo Presti, intendente de Las Heras, se exhibió en la cancha luciendo el flamante uniforme. En realidad, a la camiseta ya la tenía puesta: un par de meses atrás había autorizado una partida anual de $480 millones para Huracán Las Heras, bajo el concepto de ‘pauta’. “La minería puede ser una solución para la pobreza”, venía declamando el funcionario. Bingo.  

En agosto de 2024, otra entidad deportiva mendocina, Godoy Cruz, recibió en sus dependencias la visita de una delegación del Consejo Chino de Promoción del Comercio Internacional de Jiangxi. Tras las fotos de ocasión, directivos del ‘Tomba’ deslizaron la chance de acompañar un eventual desembarco en la provincia del gigante minero Ganfeng Lithium, que opera en Salta y Jujuy, y tiene luz verde para instalarse en Catamarca. Tras el revuelo que causó la novedad, el consorcio asiático desmintió ‘categóricamente’ su interés en ‘patrocinar un equipo de fútbol o impulsar intercambios deportivos’. El encuentro cercano dejó picando la pelota: ¿el deporte es un fin o un medio para obtener la tan ansiada ‘licencia social’?

El puntapié inicial

El acercamiento al deporte ha sido una jugada repetida de los emporios que desembarcan en Argentina para explotar al máximo las riquezas naturales y asegurarse un mínimo de aceptación popular. La estrategia forma parte de un ‘combo’ más grande: un entramado de connivencias que incluye seductoras promesas de progreso y bienestar; dudosos reportes de impacto ambiental; profusa propaganda mediática; audiencias públicas flojas de papeles; normas que alumbran entre gallos y medianoche; agrietamiento del tejido social; y, como frutilla del postre, la infaltable represión policial.

De ese modus operandi, el periodista Santiago Menichelli expone sobradas evidencias en una investigación que forma parte de su libro ‘Los Dueños del Fútbol del Interior’ (librofútbol.com; 2016), y que pone el foco en los yacimientos de oro, cobre y molibdeno que empezaron a funcionar tres décadas atrás en la provincia de Catamarca, y en los clubes de la zona.

“En los ’90, los casi 15 mil habitantes del departamento de Andalgalá vivían en armonía entre ellos y con la naturaleza, en medio de un paisaje montañoso con áreas glaciares y en una región que incluye hasta una estepa subtropical. Su economía se apoyaba en las producciones de aceitunas, vid, semillas de papa, duraznos y membrillo -por citar algunas-, y en la cría de cabras y ovejas. Pero la paz se empezó a quebrar el 30 de octubre de 1997. En esa fecha precisa empezó la explotación del yacimiento Bajo de la Alumbrera, el primer proyecto de megaminería a cielo abierto en la República Argentina”, reseña el comunicador en su libro.

La investigación da cuenta de al menos una decena de equipos de fútbol beneficiados por el apoyo económico y material de Alumbrera Ltd., la multinacional que dio el puntapié inicial, y Agua Rica LLC, la firma canadiense que recibió el primer pase. Tribunas, vestuarios y sedes nuevas, materiales de trabajo, indumentaria, traslados y sueldos de planteles y cuerpos técnicos fueron financiados por las poderosas billeteras de los nuevos vecinos. Los vientos de cambio también acercaron ‘aire fresco’ para solventar torneos y eventos de otras disciplinas. “Fuera de contexto sería fácil interpretar la contribución de esas empresas al deporte como un hecho inobjetable y resaltar la pureza de este tipo de donaciones que, en principio, no podrían tener otras intenciones que las de hacerle un bien a la sociedad. Pero en el negocio de la minería, se sabe, no todo lo que brilla es oro”, apunta Menichelli en el capítulo ‘Rehenes de la actividad minera’.

“Llamaba la atención que clubes con hinchadas muy pequeñas, y masas societarias casi nulas, afrontaran erogaciones de dinero grandísimas para sustentar sus participaciones en los torneos de fútbol, aunque con mirar los sponsors de las camisetas uno ya podía darse cuenta de cómo venía la mano”, cuenta hoy el periodista. “El caso emblemático fue Unión Aconquija, que llegó a jugar una final con Central Córdoba de Santiago del Estero para ascender a la B Nacional, y ahora volvió a la Liga de Andalgalá”, añade. “Comparado con los recursos que se llevan de nuestro país, los montos que las mineras destinan al deporte son ínfimos, pero la responsabilidad social empresarial funciona así: el derrame es mínimo, pero la visibilidad es grande y sirve”, puntualiza.

Desde 2018, cuando cerró y dejó a cerca de dos mil desocupados, el yacimiento Bajo de la Alumbrera está en período de ‘cuidado y mantenimiento’, aunque se anuncia como inminente su reactivación a través del proyecto MARA, bajo el control de tres firmas: la canadiense Yamana Gold, la suiza Glencore y la estadounidense Newmont. Mientras tanto, el tridente empresarial despunta el vicio en el lugar con una planta de reciclaje de neumáticos mineros, que promociona con su patrocinio -y el abastecimiento de pelotas elaboradas a partir de la reutilización del caucho- a la Unión Andina de Rugby, que integran clubes de Catamarca y La Rioja.

Segundo tiempo

Con el paso de los años, la industria extractiva también fue generando su propio ecosistema deportivo. En coincidencia con el Día Nacional de la Minería, que se celebra el 7 de mayo, la ciudad salteña de San Antonio de los Cobres alberga hace 19 años a las Olimpíadas Mineras. El evento, que se realiza a 3.775 metros sobre el nivel del mar, reúne a 600 trabajadores de 30 empresas de Jujuy, Catamarca y la provincia anfitriona, que compiten en atletismo, ciclismo, vóley, fútbol, ping-pong, sapo, truco y metegol. 

En San Juan, la Liga Minera de Fútbol debutó en 2015, a partir de un proyecto impulsado por el gobierno provincial y ASIJEMIN, el sindicato de empleados jerárquicos de las mineras. De esta iniciativa, que integró a trabajadores de la Mina Veladero (Barrick-Shandong Gold) y de Caleras San Juan, surgió el Club Atlético Minero Argentino, que desde 2019 compite en la Liga Sanjuanina de Fútbol. El equipo fue noticia en mayo del año pasado, cuando sus jugadores se negaron a jugar un partido, como protesta por el cambio de condiciones de pago impuesto por el presidente del club Marcelo Mena Muñoz, también secretario general de ASIJEMIN. “Necesitábamos revertir una mala racha y les comunicamos que, en adelante, la paga semanal estaría sujeta a los resultados: 50% si se perdía, 75% si se empataba y el 100% sólo en caso de ganar”, justificó el directivo.

No menos revuelo generó el subsidio ‘sin devolución’ de $ 100 millones que, meses atrás, el Fondo Minero para el Desarrollo de Comunidades le había entregado a San Martín de San Juan ‘como apoyo económico, a fin de cubrir los gastos que demanda la participación en el Campeonato de Primera Nacional’, tras un pedido expreso que contemplaba el compromiso de ‘dar difusión a la actividad minera mediante dos carteles de publicidad estática’. El texto de la resolución terminaría siendo premonitorio: a fines de 2025, ‘El Santo’, que jugaba en la Liga Profesional al momento de recibir los fondos, descendió a la segunda categoría del fútbol argentino.

El Ministerio de Minería de San Juan ya había intercedido para que 10 clubes del departamento Iglesia recibieran una subvención destinada a obras. En ese caso, mediante un convenio con la Mina Veladero y otras reparticiones gubernamentales, que hicieron un aporte global de $10 millones para la causa. “Somos una provincia minera y debemos tomar a la minería como una amiga solidaria del desarrollo social”, declaró entonces Darío Bustos, titular de la Confederación Sanjuanina de Deportes.

Otro caso de contacto estrecho entre la minería y la pelota se produjo en Salta, donde desde hace un par de años atrás está vigente un convenio entre la firma Rio Tinto Rincón Litio y el club Gimnasia y Tiro. En territorio riojano, la polémica estuvo a la orden del día en 2012, cuando el gobierno provincial repartió ayudas económicas, y camisetas con la leyenda ‘La Rioja Minera’ a todos los clubes afiliados a la Liga de Fútbol.

Una de cal

El 23 de enero de 2025, Talleres anunció con bombos y platillos un acuerdo estratégico con Grupo Holcim, su flamante main sponsor. Lo definió como ‘la alianza más importante de la historia del club’, vinculándolo a un proyecto de expansión de infraestructura y una reiterada promesa de su presidente: la construcción del nuevo estadio. “Los hinchas de Talleres somos muy soñadores y esos sueños sólo se logran con visión, valores, trabajo en equipo y aliados de jerarquía", afirmó Andrés Fassi.

“Con más de dos millones de hinchas, un centro de alto rendimiento deportivo de gran jerarquía y partidos multitudinarios en el segundo estadio más grande del país, hoy Talleres es protagonista en la escena del fútbol nacional. En este sentido, comparte con Holcim su capacidad de liderazgo, su pasión, profesionalismo, innovación y compromiso con el desarrollo sustentable”, puntualizó un comunicado de la entidad albiazul.

“Tenemos la convicción de trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas, y dentro del mismo (sic) es central estar cerca de las comunidades acompañando sus pasiones. Este convenio reafirma nuestro compromiso con la comunidad cordobesa y el impulso del deporte”, expresó Pablo Bittar, CEO de la empresa productora de cementos, hormigón y áridos de origen suizo, que opera en forma asociada con la firma francesa Lafarge y que en Córdoba tiene su sede en Malagueño. Además de incursionar en la producción de rocas y minerales industriales destinados a la construcción y la industria -la principal actividad minera de Córdoba-, Holcim-Lafarge también tiene presencia en territorio mediterráneo a través de Geocycle, considerada una de las mayores empresas de reciclaje de residuos peligrosos del mundo.

Desde su desembarco en nuestra provincia, a fines del siglo pasado, la sucesora de ‘Cementos Minetti’ ha sido señalada en numerosas ocasiones por el impacto que sus operaciones tienen en el patrimonio histórico y en el medio ambiente. El consorcio suizo-francés también tiene plantas de cemento en Buenos Aires y dos provincias cordilleranas, Mendoza y Jujuy, por lo que podría ser beneficiario directo de la nueva Ley de Glaciares.

Raúl Montenegro

“Córdoba es el basurero tóxico de Argentina”

El biólogo cordobés Raúl Montenegro define a la nueva Ley de Glaciares como “una norma inconstitucional, hecha a medida de las corporaciones megamineras”. Advierte que la flamante regulación ‘rompe el concepto ecosistémico de glaciares y ambientes periglaciares establecido en 2010, y reduce el enfoque a una cuestión simplista y discrecional de cada provincia, sin fijar límite alguno’. “Sólo un gobierno muy ignorante y legisladores irresponsables pueden haber hecho semejante cosa”, asegura. Y puntualiza: “Javier Milei inventó la noción de glaciares buenos y glaciares malos –‘si sale agua, se lo protege; si no sale agua, se le puede colocar encima una megamina’-, con el único propósito de beneficiar a los amigos del poder”.

“Aunque la Ley de Glaciares no aplica operativamente en Córdoba, existe en nuestra provincia una política de promover las actividades extractivas, en el marco de una Secretaría de Ambiente y Economía Circular que realmente no actúa protegiendo los intereses de las comunidades”, destaca el titular de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam).

Al profundizar sobre la situación ambiental en Córdoba, Montenegro, docente de la UNC y Premio Nobel Alternativo 2004, advierte: “Se trata de una de las cinco provincias que permiten el ingreso de residuos peligrosos provenientes de otras regiones. Acá vienen desechos del petróleo de la zona patagónica y también de la actividad minera en toda la Cordillera. Por lo tanto, somos realmente el basurero tóxico del país”. En ese contexto, pone en la mira la actividad de Taym, firma del Grupo Roggio, y del tándem Holcim-Lafarge: “En este último caso, se trata de dos empresas que se han fusionado para conformar la corporación cementera más grande del mundo, y ambas con pésimos antecedentes ambientales en distintos países”.

“En Córdoba, este conglomerado viene anunciando que va a triplicar la cantidad de residuos peligrosos que utiliza como combustible alternativo para la fabricación de cemento, lo que implica una amenaza ambiental muy alta para la zona, por las descargas de metales pesados, dioxinas y furanos en el aire. Esto es un verdadero problema y Córdoba ya debería tener una ley que prohíba el ingreso de residuos peligros”, enfatiza.

Los votos cordobeses

El 9 de abril pasado, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó la reforma a la ley de Glaciares (N° 26.639), con 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones. Un par de meses antes, el 26 de febrero, la norma había recibido la media sanción del Senado, con 40 sufragios positivos, 31 negativos y una inhibición.

En la Cámara Alta, los cordobeses Luis Juez y Carmen Álvarez Rivero (La Libertad Avanza) votaron a favor, y Alejandra Vigo (Unidad Federal), en contra. En la Cámara Baja, se expidieron por el ‘sí’ Gabriel Bornoroni, Belén Avico, Marcos Patiño Brizuela, Gonzalo Roca, María Celeste Ponce, Laura Soldano, Cecilia Ibáñez, Enrique Lluch, Laura Rodríguez Machado y Luis Picat (La Libertad Avanza), y Alejandra Torres (Provincias Unidas); y se manifestaron por el ‘no’ Natalia de la Sota (Defendamos Córdoba), Gabriela Estévez (Unión por la Patria), Juan Schiaretti, Carolina Basualdo, Juan Brügge y Carlos Gutiérrez (Provincias Unidas). El restante diputado del ‘Cordobesismo’, Ignacio García Aresca, faltó a la cita.

Hugo Caric
- Periodista -