Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
Quiénes Somos
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
#FútbolPolíticaYBarras
El lado oscuro de la pelota
Foto: Racing de Nueva Italia y un sentido homenaje a Agostina Vega.
El femicidio de la adolescente Agostina Vega volvió a poner bajo la lupa los estrechos vínculos entre política, negocios, fútbol y barrabravas.
Publicada el en Crónicas

Mafias, política, barrabravas. El femicidio de la adolescente Agostina Vega en Córdoba, a fines de mayo pasado, dejó al descubierto un complejo tejido de relaciones non sanctas, con un delgado hilo rojo que atraviesa los oscuros negocios de la noche, los complejos entramados del poder y una cara que el fútbol suele ocultar detrás de gambetas y vueltas de pelota.

Una de las primeras fotos del principal imputado que circuló en redes y noticieros mostró a Claudio Gabriel Barrelier ataviado con los colores y el escudo de Instituto en las tribunas del Estadio Presidente Perón del barrio Alta Córdoba, a dieciséis cuadras de su casa, el escenario del crimen.

“Por lo que tenemos entendido, no forma parte de algunas de las facciones de la barra”, aseguraron entonces desde el Cosedepro, el organismo de seguridad deportiva de la Provincia. La referencia hizo foco en ‘Los Capangas’ y ‘Los Ranchos’, los bandos disidentes que -más allá de la tregua que se pactó tiempo atrás, con mediación dirigencial y gubernamental- desde hace años tienen en vilo a la comunidad albirroja y a los vecinos de uno de los sectores más tradicionales del norte de la ciudad.

“Desvinculamos a la barra, por el presente comunicado, con el hincha de Instituto Claudio Barrelier y sus hechos investigados por la Justicia”, publicó la cuenta de Instagram labarradeloscapangasoficial. Pocas horas después se difundieron en Crónica TV imágenes de un mural y una bandera con la que la facción a la que se apunta como más cercana al oficialismo de “La Gloria” rindió homenaje a un hincha fallecido en 2010, al que apodaban “El Jetón”. Se llamaba Luis Alberto y era el mismísimo padre de Barrelier.

Rápida de reflejos, la conducción albirroja activó los protocolos internos y giró el caso al Tribunal de Convivencia de la institución, que dispuso la inmediata expulsión como socio del ex empleado municipal actualmente detenido en la cárcel de Bouwer. “Instituto Atlético Central Córdoba reafirma su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la dignidad, la igualdad, la convivencia democrática y la construcción de ámbitos libres de toda forma de violencia y discriminación, principios que forman parte de la identidad del club y que se encuentran expresamente consagrados en su Estatuto Social y en su Protocolo contra la Violencia de Género”, manifestó la entidad a través de un comunicado.

“La institución deja expresamente aclarado que Claudio Gabriel Barrelier no ha desempeñado funciones institucionales, deportivas ni representativas en el ámbito del club”, precisó el escrito.

El abogado del diablo

Vecino, simpatizante, dirigente y sponsor. Jugador de toda la cancha, Ricardo Moreno no es un desconocido en el Club Atlético Bella Vista. Fue en la tradicional entidad de la Seccional 13° donde el ahora ex concejal empezó a construir territorialidad y a despuntar como operador político habilidoso y de indescifrable finta, antes de ponerse las camisetas del menemismo, el kirchnerismo y el cordobesismo, en ese orden.

En “El Pocito”, el legendario reducto Albiverde, todavía se recuerdan los carteles que adornaban los paredones con la publicidad del estudio jurídico del autoproclamado secretario político de la delegación cordobesa de Las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas. Por entonces, ya repartía tarjetas personales con la leyenda “Ricardo Moreno, el abogado del diablo”.

“No las hice yo. Me las supo hacer un cliente particularmente muy conocido en Buenos Aires, que era ‘El Gordo’ Valor. Me las regaló porque había tenido un par de defensas exitosas allá en Comodoro Py”, reveló alguna vez el letrado, citando como autor intelectual de la singular cartulina al líder de la llamada “Superbanda”, tristemente célebre por haber participado del robo de 23 bancos y del asaltó de 18 blindados en la década del ‘90.

“También defendí al hermano de Carlos Tevez (Juan Alberto Martínez, condenado por intento de robo a un camión de caudales) y al ‘Porteño’ Luzi (integrante de una banda de ladrones y secuestradores), entre varios notables del hampa de Córdoba”, se jactó en esa misma entrevista el otrora diputado y asesor de gabinete provincial y también ex titular de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CNT), quien admitió su influencia en la designación de Barrelier como becario de “La Muni” en 2021 y también haber sido su defensor en una causa de supuesta privación de libertad en la que se encargó de gestionar los avales para que su cliente evitara la prisión. “Era un pibe allegado a la 62 y a la política del peronismo”, manifestó.

Una variante táctica ordenada desde el Palacio 6 de Julio (la salida como funcionario del concejal electo Raúl La Cava) le permitió a Moreno volver al banco de suplentes de los ediles, antes de que sus pares le sacaran la tarjeta roja. Aunque él diga que pidió el cambio y lo justifique con una tardía renuncia. “Quiero agradecer especialmente a Martín Llaryora, a Daniel Passerini y Alejandra Vigo por haber confiado en mi persona y también expresar que voy a poner todo mi esfuerzo y empeño por dejar siempre bien parado a este proyecto político”, había señalado el abogado al asumir en el Concejo Deliberante, en diciembre de 2023.

Aunque sin posteos desde hace bastante tiempo, la cuenta de ‘X’ de Ricardo Moreno se mantiene activa, con una imagen de encabezado que lo muestra en un acto partidario, abrazado a un joven de campera bordó. Si no es Barrelier, se le parece demasiado. ¿Simple descuido o alarde de impunidad?

Rivales y enemigos

La amplia cartera de clientes de Moreno incluye a Mauricio Saillén y Sergio Fittipaldi, a quienes supo defender en algunas causas y también apuntalar en los respectivos armados de los gremios Surrbac (Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba) y Soelsac (Sindicato de Obreros y Empleados de Empresas de Limpieza, Servicios y Afines de Córdoba). Aunque transitó junto a ambos los pasillos de Tribunales, Moreno terminó haciendo mejores migas con el homónimo del reconocido ex piloto brasileño de Fórmula 1 de la década del ’70, con quien tuvo un estrecho vínculo en Las 62 Organizaciones, donde en algún momento ofició como su vocero, o una suerte de “filtro” ante la prensa.

Antes de convertirse en acérrimos enemigos, Saillén y Fittipaldi fueron aliados en el armado de la CGT Nacional y Popular Rodríguez Peña. Hoy sólo comparten la afición por la pelota, o más bien un modus operandi cada vez más frecuente en Córdoba: la expansión de poder, caja y territorio a partir del fútbol.

Tras un intento fallido por gerenciar a Unión Florida, el clan Saillén fundó su propio club, Amsurrbac, el 13 de marzo de 2015. Ese mismo año, Fittipaldi -integrante de las sábanas oficialistas en los comicios de 2021 y 2023- llegó a la presidencia de Argentino Peñarol, histórico club del barrio Argüello, tras haber ejercido allí como mecenas. Ex integrante de “La Fiel”, la barra de Talleres, su primera medida de gobierno fue sumar a la estructura del club a varios ex futbolistas albiazules como Daniel Albornos, Cristian Pino y los hermanos Diego y Rodolfo Graieb, y como “jugador franquicia” a Damián Solferino, también con pasado en la “T”.

Con mucho acompañamiento popular, Amsurrbac y Argentino Peñarol comparten cartelera en la Primera A de la Liga Cordobesa de Fútbol, cuyo hombre fuerte es el actual tesorero Emeterio Rufino Farías, empresario de los cuartetos y de los medios de comunicación, ex presidente del Club Atlético Escuela Presidente Roca y titular de la Agencia Córdoba Deportes durante la última gobernación de José Manuel de la Sota.

Farías también fue miembro del Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino hasta el 7 de mayo pasado, cuando presentó su “renuncia indeclinable” al cargo de vocal titular. “Esta decisión se fundamenta en el profundo sentimiento de que se ha vulnerado la autoridad y la autonomía de la Liga Cordobesa de Fútbol”, aseguró el veterano dirigente al que apodan “Tío Cacho”, molesto por la invitación cursada a Argentino Peñarol para participar de la próxima edición del Torneo Regional Federal Amateur, la cuarta categoría del fútbol nacional.

“La decisión unilateral de otorgar una licencia por invitación, sin el consentimiento previo de la liga madre, rompe el esquema de gobierno indirecto y desautoriza el trabajo de los dirigentes locales”, argumentó Farías en la misiva que tuvo como destinatario a Pablo Toviggino, tesorero y mano derecha del presidente Claudio ‘Chiqui’ Tapia en la AFA y hombre fuerte del fútbol del interior del país.

En una entrevista posterior, Emeterio atribuyó la movida a “un pedido político”, aunque sin dar nombres propios. Un comunicado de la Liga Cordobesa de Fútbol, firmado por su titular Alejandro Daniel Fernández y dirigido a Fittipaldi, dobló la apuesta de la vieja guardia dirigencial: “Instamos al Club Argentino Peñarol a desistir de la referida invitación. En caso contrario, se elevarán las actuaciones al Comité Ejecutivo y al Tribunal de Disciplina a los fines de aplicar las sanciones que pudieran corresponder”.

La intimación esconde la sospecha de que Fitipaldi y Tapia comparten algo más que un pasado de barrenderos.

Compañero, un carajo

Compañero de Moreno en Las 62 y en la bancada de ediles de Hacemos Unidos por Córdoba, Gustavo Pedrocca fue uno de los primeros en pedir la renuncia al Concejo Deliberante del émulo de Kevin Lomas, aquel abogado que interpretó Keanu Reeves en la película Devil's Advocate. “¡Compañero, un carajo! No podemos ser corporativos, tenemos que ser humanos. Yo no voy a compartir el techo con nadie que haya estado involucrado en un episodio tan grave. Tiene que dar un paso al costado”, aseguró el también secretario general de Suvico, el gremio de los vigiladores privados. Días más tarde, Pedrocca denunció públicamente hostigamientos y amenazas contra él y su familia, y las relacionó con la interna política que se desató en el órgano legislativo municipal.

Desde hace cinco años, Pedrocca es un jugador importante en Racing de Nueva Italia, a partir de un convenio entre el club y su sindicato, que le permitió a La Academia incrementar su padrón de socios y sumar aliento en las tribunas. “Por ahora, acompaño”, asegura el hombre que tiene despacho propio en el Estadio Miguel Sancho, aunque no reniega de la posibilidad de ocupar en un futuro el cargo que el empresario gastronómico Manuel Pérez ostenta desde 2018, cuando asumió en tándem con Cayetano Canto, por entonces intendente peronista de Saldán.

Con La Cava como flamante ladero, Pedrocca integra la fuerza mayoritaria en la asamblea deliberante local, junto a otros 14 concejales, entre los que figura Diego Casado, sobrino de Ricardo Moreno. Casado estudió periodismo deportivo y se recibió de abogado y en ese rol patrocinó a Darío Cáceres, el ex líder de La Fiel, quien en noviembre de 2023 fue condenado a 8 años y seis meses de prisión por una causa de narcotráfico.

El edil y letrado también jugó de defensor a pedido de Guillermo Ceferino “El Puma” Kraisman, histórico puntero de la Seccional 12 y ex presidente del Club Atlético Avellaneda, quien en agosto de 2024 fue denunciado por tentativa de robo, amenaza y resistencia a la autoridad. Aquel episodio representó uno de los primeros dolores de cabeza para la gestión del intendente Passerini, quien desplazó a Kraisman como titular de la Dirección General de Promoción de Clubes Sociales y Deportivos de la Municipalidad de Córdoba. Cinco meses después, el ex funcionario afrontaría otra causa en la Justicia, imputado por tentativa de estafa.

Hacia el esclarecimiento de otros posibles vínculos non sanctos pareció apuntar el pedido de informe que un socio de Talleres realizó el año pasado a las autoridades del club de barrio Jardín, donde se exigía información sobre “el destino de los fondos” que se recaudan por estacionamiento en los partidos que la “T” juega en el Estadio Kempes, estimados en 400.000 dólares anuales. “Tenemos entendido que ese dinero es transportado por una empresa de seguridad privada que trabaja para el club y que regentea un ex comisario provincial y, hasta donde sabemos, no hay registro de su ingreso en los balances”, aseguran desde la oposición albiazul.

Desde otra vereda contraria a un gobierno de turno, aunque en este caso en el barrio Alberdi, José María Romero Vázquez, integrante de la agrupación “Siempre Belgrano” y también concejal del Frente Cívico, cuestionó meses atrás a la gestión que encabeza Luis Fabián Artime, haciendo foco en “el lío de las tribunas”. “No supieron manejar el tema de las barras”, afirmó el edil, que en la “B” juega para el “armandismo”. Y dejó picando otra pelota.

Hugo Caric
- Periodista -