La palabra mora aparece por estos días como una de las más mencionadas en la IA y los buscadores de información en internet. El dato que arrojan los algoritmos es la expresión tecnológica de un drama económico que afecta a cinco de cada diez argentinos, que tomaron la decisión de endeudarse por distintos motivos y hoy no pueden afrontar las cuotas para honrar sus compromisos financieros.
La mayoría de los informes difundidos en estos días coinciden en que hay alrededor de 20 millones de argentinos endeudados. Le deben a bancos, tarjetas de crédito, casas de préstamos y billeteras virtuales. Todo legal, dentro del mercado formal. La situación sería aún peor si se relevara también a los morosos del mercado informal, que suelen acudir a prestamistas marginales o a sus propios familiares.
La cifra de endeudados es realmente monstruosa: más del 40 por ciento del total de la población. Pero si se excluye a los menores de edad, el porcentaje supera largamente al sesenta por ciento de la Población Económicamente Activa. En otras palabras, más de la mitad de los argentinos y argentinas tienen deudas y de ese total, entre 5 y 6 millones están en situación de mora, es decir, no tienen plata para hacer frente a los compromisos contraídos. Hoy casi tres de cada diez argentinos que no llegan a fin de mes -el 25% de los 20 millones de deudores- no pueden pagar sus deudas.
Endeudados El Banco Central clasifica como situación irregular las categorías de préstamos 3, 4, 5 y 11. Son aquellos créditos en los que el atraso en el pago de la cuota supera los 90 días y son considerados de difícil o imposible recuperación.
Martín Masci, doctor en Economía y profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, participó en la elaboración de uno de los informes más completos sobre la situación del endeudamiento de las personas en Argentina. Uno de los datos más llamativos de ese relevamiento arrojó una diferencia sustancial entre los deudores del sistema bancario y los que optaron por las billeteras virtuales. “Nuestro informe distingue dos grandes segmentos. Por un lado está el sistema financiero conformado por bancos, compañías financieras y cajas de crédito, que concentra el 85,9% del crédito a personas. Por otro, los proveedores no financieros de crédito (se denominan PNFC), donde se incluyen las fintech, billeteras virtuales y emisoras no bancarias de tarjetas, que representan el 14,1% restante”, precisa el economista.

En este caso, los menos son los más: al momento de pagar se registra mayor morosidad entre los deudores que optaron por las billeteras virtuales. “La diferencia en la calidad de la cartera es muy marcada: mientras la mora del sistema financiero alcanza el 15,2%, en los PNFC llega al 31%. Aunque los proveedores no financieros representan una porción menor del crédito total, concentran un deterioro significativamente mayor de la cartera. Observamos que el deterioro se concentra especialmente en el crédito otorgado por proveedores no financieros, cuya mora alcanza el 31%, más del doble que la del sistema financiero”, explica Masci.
Deuda con peperina Un estudio de la consultora OTES precisa que hay 662.000 cordobeses endeudados y que uno de cada cuatro ya no puede pagar las cuotas. La deuda promedio llega en Córdoba a 3,8 millones de pesos por persona.
El relevamiento indica que hay 171.074 cordobeses que directamente dejaron de pagar las cuotas de una deuda total que ya suma la friolera de $508.438 millones de pesos.
Córdoba está peor que CABA y Rosario en materia de mora: el 25,8% no pueden pagar sus compromisos, mientras que en Rosario ese porcentaje baja al 23% y en CABA al 13,6%.
La mora cordobesa también se refleja en el mapa de desigualdad en materia de ingresos por regiones: “La deuda no se reparte igual dentro de Córdoba. El mapa de la deuda impaga en Córdoba se parece bastante al mapa de la pobreza en la provincia: en el sureste agroexportador cada deudor debe en promedio 6,6 millones de pesos y la mora es del 9%; mientras que en el Noroeste y en la Capital se debe casi la mitad de esa plata, pero la mora casi se duplica”, apunta el informe de OTES.
El rico sur provincial se endeuda más, pero puede pagarlo, el norte pobre y la capital acceden a menos dinero y además no pueden cumplir con el pago de las cuotas. La menor mora del territorio cordobés está en Marcos Juárez, con un 7,3%, muy por debajo del promedio nacional y provincial. En cambio, los peores niveles de mora se observan en Ischilín, con un 24,6% de personas que ya no pueden pagar sus deudas. La ciudad de Córdoba registra un 20,1% de morosos en problemas, Punilla un 18,9% y Río Cuarto un 10,8%.
El informe de la Universidad Austral ubica a Córdoba como la tercera provincia con más gente endeudada, aunque presenta mejores niveles de pago que el promedio nacional. “Córdoba es un caso interesante porque combina volumen con una calidad de cartera relativamente mejor que el promedio nacional. Es la tercera provincia por monto de crédito y presenta una penetración del crédito algo superior al promedio del país”, explica Masci. El economista destaca que “Córdoba muestra un mercado de crédito importante, pero con indicadores de morosidad inferiores al promedio nacional”.
Endeudados, sí, pero cumplidores.
En ese contexto, el gobernador Martín Llaryora envió a la Legislatura un proyecto de ley para crear el “Programa Provincial de Alivio y Reordenamiento del Endeudamiento Familiar”, destinado a facilitar la regularización de deudas. “La iniciativa apunta especialmente a personas cuya capacidad de pago se haya visto afectada y que deban recurrir a la refinanciación, reprogramación o reestructuración de sus deudas”, precisan desde El Panal.
“Los bancos y emisoras de tarjetas que adhieran deberán ofrecer mecanismos de consolidación, refinanciación o reestructuración de las deudas bajo condiciones específicamente fijadas por la ley. Las operaciones tendrán una Tasa Nominal Anual (TNA) fija máxima del 35% y podrán cancelarse en un plazo de entre 24 y 48 cuotas mensuales”, agregan. Son tasas lógicas para un proceso inflacionario anual del 35% como el que vive el país.
La adhesión de las tarjetas de crédito y entidades financieras al programa es voluntaria, porque la Provincia no tiene competencia legal directa en el tema. Es decir que dependerá de la voluntad del sector financiero sumarse o no a la medida, para lo cual el Gobierno suma un incentivo impositivo: quienes adhieran tendrán una alícuota del 0% de Ingresos Brutos sobre los intereses generados por las operaciones alcanzadas por el programa.
Habrá que ver el nivel de adhesión de las empresas y revisar la “letra chica” del decreto reglamentario para saber si habrá algún beneficio extra para aliviar las cuentas de las golpeadas economías familiares.
A solo un click La tecnología hoy permite que con solo un click una persona acceda a un préstamo. El Magister en Economía y especialista en comportamiento financiero, Álvaro Martín Ortiz, traza un diagnóstico del comportamiento compulsivo de muchos deudores: “Ante la escasez, la cabeza se ocupa de lo urgente. Hay que mirar varias dimensiones del fenómeno, lo urgente es lo inmediato, no me deja ver más allá del ahora y presto mucha atención al presente, sin poder dimensionar el futuro, no duele ahora y mi cabeza le resta valor al futuro, ya veré adelante cómo pago”.
Desde las finanzas la explicación es mucho más simple: millones de argentinos que no califican para tomar un crédito en una entidad financiera formal lo hacen a través de las billeteras virtuales. Pero lo hacen sin saber las tasas de interés que les aplican y terminan devolviendo varias veces lo que tomaron, un extra que oscila entre un 400% y un 700%. Con una inflación interanual del 35%, el margen de ganancia de las billeteras virtuales es exponencial. Lo admitió el propio ministro de Economía, Luis Caputo: “Si están cobrando tasas del 400% o del 700%, obviamente son tasas abusivas. Hoy no hay nada que les impida a ellos hacerlo. Esa es la realidad”.
Hasta hace un par de años, hablar de “Mercado Libre” era aludir a una empresa dedicada al comercio de bienes. Ahora el modelo del emprendedor que se hizo millonario viró hacia el negocio financiero. La ayudita del gobierno libertario a Marcos Galperin posibilitó a millones dar un paso hacia el abismo cuando en abril de 2024 se les permitió a los beneficiarios de planes sociales cobrar por billeteras virtuales. Quedaron a un click de tomar las deudas que hoy no pueden pagar.
Liberalismo explícito “Nadie les puso una pistola en la cabeza para tomar esa deuda”, dijo el presidente Javier Milei cuando le preguntaron sobre el problema que aqueja a más de la mitad de la población. La frase, aún en tiempos de profunda insensibilidad social, fue un cachetazo directo a la cara de los millones de morosos. “Es un problema entre privados”, repiquetearon los funcionarios libertarios mientras sus legisladores -con la complicidad de socios políticos y gobernadores con peluca- daban media sanción al régimen de “inocencia fiscal” para blanquear a los grandes evasores.
“Nuestro informe es un monitor descriptivo y su objetivo es mostrar cómo evoluciona el crédito y la calidad de la cartera, no identificar las causas del aumento de la mora. Lo que sí observamos es que ambos fenómenos ocurren simultáneamente. Durante los últimos dos años el crédito a las personas creció con fuerza, mientras que la morosidad pasó de 3,6% a fines de 2024 al 17,5% en junio de 2026”, explica Masci al destacar lo que está pasando en estos últimos dos años y medio.
No es tan difícil de entender: la gente se endeuda más y paga menos.
El investigador del Conicet Gonzalo Assusa hizo un relevamiento que determinó que “siete de cada diez cordobeses se quedan sin dinero el 20 del mes o antes”.
No es tan difícil de entender: la plata no alcanza.
Si el sueldo apenas llega hasta el día 20, hay que financiar el resto. Ahí aparecen las billeteras virtuales. La solución está a un click, aunque en rigor se estén comprando un problema. Salarios que no alcanzan y financiamiento accesible a tasas usurarias sin ninguna restricción conforman un coctel tóxico.
Cerca de seis millones de argentinos son morosos en los bancos y/o en las billeteras virtuales. Los salarios no aumentaron al ritmo de los servicios públicos (electricidad, gas, agua, alquileres, expensas, transporte, telefonía y colegios) y medir la inflación sin tomar en cuenta el poder adquisitivo es contar la mitad de la historia. En paralelo, el valor de las tasas que se usaron como herramienta para anclar el proceso inflacionario hicieron el resto.
No es un problema coyuntural o excepcional, es estructural: es el modelo económico.
A los sueldos de millones de argentinos les sobran varios días del mes.
Arturo Jauretche solía decir que quien maneja y orienta el crédito dirige la economía de un país con mayor eficacia que el propio Estado, porque ese sector tiene el poder real sobre la moneda, la producción, el consumo y el destino del mercado.
El dogma libertario dice que la deuda es un acuerdo entre privados; el sentido común, que es la economía y la usura. En el medio, millones de argentinos hoy son morosos.