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#11-S
La última gambeta de ‘El Huaso’ Leal
Foto: Cada 11 de setiembre, los habitantes de la ciudad chilena de Coronel recuerdan a Heriberto Leal Sanhueza y otras 17 de víctimas de la dictadura, en el Memorial de los Derechos Humanos.
A 53 años del derrocamiento del presidente Salvador Allende, El Sur rescata la historia del futbolista chileno desaparecido por el terrorismo de Estado en Córdoba.
Publicada el en Crónicas

Cincuenta años atrás, las políticas neoliberales se imponían a sangre y fuego en América Latina, con las dictaduras de Argentina y Chile como jugadores fundamentales. De ambos lados de la Cordillera se ejecutaba un programa sistemático de dependencia económica, destrucción de la industria, desintegración del tejido social y exterminio de cualquier pensamiento disidente. “Un plan siniestro que contó con la complicidad de un Estado que se convirtió en terrorista de la mano de sus Fuerzas Armadas”, según refiere el historiador Felipe Piña en su libro ‘76’. La coordinación represiva, uno de los ejes del Plan Cóndor impulsado por Estados Unidos, se materializó con las persecuciones en tándem de los gobiernos de facto argentino y chileno, que derivó en alrededor de 150 asesinatos y desapariciones de ciudadanos “trasandinos” en ambos países.

El listado de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile da cuenta de 101 víctimas del terrorismo de Estado en Argentina, y de un único caso en nuestra provincia. Se trata de Heriberto del Carmen Leal Sanhueza, futbolista, estudiante universitario y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), secuestrado en Córdoba hace 50 años.

En los archivos de la Comisión Provincial de la Memoria, “El Huaso”, como lo llamaban sus allegados, figura como desaparecido el primero de enero de 1976. No es un dato menor, ya que “la concertación de una acción común contra la subversión organizada desde el exterior” fue denunciada en su momento como uno de los puntos clave de la agenda del encuentro que la presidenta argentina Isabel Perón y el dictador chileno Augusto Pinochet mantuvieron el 18 de abril de 1975 en la Base Área de Morón. De todos modos, no hay fechas precisas en las diferentes reseñas del suceso.

El sitio web del “Proyecto Desaparecidos” menciona que Leal Sanhueza “ingresó clandestinamente a Argentina en febrero de 1976 con el nombre de ‘Miguel Ángel Nazzaro Pontoni’”, mientras que el sitio “Memoria Viva”, el Archivo Digital de las Violaciones a los Derechos Humanos por la Dictadura Militar en Chile (1973-1990), reporta como fecha de su secuestro el 15 de junio de 1976, 82 días después del quiebre del orden institucional en Argentina, el 24 de marzo de ese año. Algunos testimonios sitúan el hecho en la Estación Terminal de Ómnibus de Córdoba. No hay evidencias de su presencia en algún centro clandestino de detención, tortura y exterminio.

Jugador de toda la cancha

El Club de Deportes Lota Schwager fue fundado hace seis décadas en Coronel, ciudad de la provincia de Concepción, y tuvo su esplendor entre 1969 y 1979, su década ganada en la Primera División del fútbol chileno. De aquellos tiempos se destacan el subcampeonato de la Copa Chile 1975, que definió con Palestino en el Nacional de Santiago, el estadio que dos años antes había sido utilizado por los militares como campo de concentración; el sexto puesto en el torneo de 1977; y el único partido internacional de su historia: la final del cuadrangular amistoso en la que derrotó 3-1 como local a San Martín de Mendoza, el 14 de marzo de 1976.

En ese equipo, conocido como “Los Mineros” y actual participante de la Liga de Segunda, tercera categoría del fútbol chileno, “El Huaso” dibujó sus mejores fintas adentro de un campo de juego, a la par que cursaba la carrera de Ingeniería Civil. Antes había jugado en dos equipos de barrio: Villa Mora y Cerro Porteño. “Además de gran estudiante y excelente deportista, tenía una conciencia social muy desarrollada”, reseñó el periódico digital “Resumen” el 13 de noviembre de 2010, cuando fue inaugurado un monolito en su memoria y la de otras tres víctimas de la dictadura en la Avenida Central de la Población Pedro Aguirre Cerdá.

Del compromiso y la militancia de Leal Sanhueza dan cuenta sus participaciones en el Frente de Estudiantes Revolucionarios, la Junta de Abastecimientos y Precios (JAP) de su comuna -las JAP fueron creadas durante el gobierno de Salvador Allende para ayudar a las comunidades a enfrentar el desabastecimiento, la especulación y la distribución desigual de productos esenciales- y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Tenía 22 años cuando se produjo el golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973, que lo obligó a exiliarse primero en Francia y después en Cuba. Su desaparición en Córdoba, todavía con muchos puntos oscuros, se produjo en el marco de un planificado retorno a Sudamérica, que tenía como objetivo la reorganización de la resistencia al gobierno militar de su país.

En 1993, el Consejo Superior de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación de Chile declaró “víctima de la violencia política” a Heriberto Leal Sanhueza. Cinco años más tarde, su nombre fue incluido en la nómina de “ejecutados o detenidos desaparecidos entre el 17/12/1974 y el 11/3/1990” en el auto del Juzgado Central de Instrucción N°5 de España que, con la firma del magistrado Baltasar Garzón, pidió la extradición del dictador Augusto Pinochet, por entonces detenido en Londres.

En la Plaza Cívica de Coronel, el Memorial por los Derechos Humanos, emplazado en 2021, también recuerda al hijo de mineros que gambeteó la pobreza, la desigualdad y la injusticia, y que jugó hasta el último minuto yendo al frente, imaginando que era posible un futuro más justo.

En el barrio de Lagunillas, la Biblioteca Popular Heriberto Leal fue inaugurada el 30 de agosto de 2014, en una ceremonia donde Matilde, la hermana del exfutbolista, emocionó a todos leyendo un poema en su memoria: Vivo para recordarte, siempre supe que no te podría olvidar, perdonar se puede, olvidar jamás. Caminando en la vida, con el alma apretada. la sonrisa fingida, la mirada perdida, buscándote por donde nadie se imagina”.

Hugo Caric
- Periodista -