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#11-S
"Pinochet destruyó al deporte en Chile"
Foto: Hernán Humaña se radicó en Canadá tras el golpe militar en su país.
Entrevista exclusiva a Hernán Humaña, sociólogo y ex integrante del seleccionado de voleibol trasandino, exiliado en Canadá tras el golpe del 11 de setiembre de 1973.
Publicada el en Entrevistas

Hernán ‘Flaco’ Humaña fue un destacado voleibolista chileno, integrante del seleccionado que logró su primera clasificación mundialista en 1981. “Me tocó enfrentar un montón de veces a aquella Generación Dorada de Argentina, con jugadores como Daniel Castellani, Hugo Conte o Esteban Martínez, y contra ellos perdimos ahí nomás, en un partido apretado”, recuerda sobre aquel torneo de Santiago, donde su equipo finalizó tercero. Por entonces, llevaba un año exiliado en Canadá, donde hoy se desempeña como profesor de Sociología del Deporte en la York University de Toronto, y acompaña la carrera de su hija Melissa (medallista de plata en beach voley en los Juegos Olímpicos de París 2024), luego de haber entrenado a los seleccionados masculinos de esa especialidad en Barcelona 1982, Atlanta 1996 (presea de bronce para la dupla John Child-Mark Heese) y Sidney 2000. “Mi vida ha transitado entre dos amores, y los dos súper importantes”, señala sobre sus experiencias en las aulas y en las canchas.

Humaña se reconoce como una víctima de la dictadura que fue instaurada en su país el 11 de setiembre de 1973 y que se extendió hasta el 11 de marzo de 1990. “Si estoy en Canadá es parte de ese proceso”, asegura. “Mi familia ya se había ido en 1974, porque a mi padre lo detuvieron y torturaron, y me quedé porque ingenuamente pensé que siendo deportista me iban a respetar. Tuve la suerte de sobrevivir. No pertenecía a ningún partido político, pero sí ayudaba a un montón de gente para que pudiera salir del país o asilarse en embajadas”, relata. “Volví para jugar ese torneo porque el entrenador Miguel Holz me llamó cuando yo estaba en Canadá pintando casas y esas cosas que hacen los inmigrantes. Me dijo que habían hablado con los milicos para que no me hicieran nada y por suerte no tuve problemas, pero al Mundial del año siguiente no fui. Ya había empezado la Universidad y estaba un poco lesionado, así que ahí paré”, puntualiza.

“Ahora me metí en esto”, cuenta el exdeportista y catedrático al hablar de ‘Más allá del estadio: deportes, atletas y derechos humanos en Chile’, el libro en el que trabaja en colaboración con el cineasta Hernán Morris. “Se trata de una recopilación de historias, muchas de ellas espantosas, y es un material unfinished, que todavía se está editando”, refiere. “Encontré un montón de casos de muertos, torturados y desaparecidos y gente que tuvo que irse del país, y la verdad es que este trabajo se hizo muy personal. La idea es dejar testimonio de algo que no hay que olvidar y que de hecho se va olvidando, y también se está negando mucho últimamente”, apunta. “El caso del ciclista Sergio Tormen es el más conocido, pero también están los de la voleibolista Cecilia Castro, el atleta Carlos Barón, el boxeador Wagner Salinas o el futbolista Carlos Caszely, ‘El Chino’, con quien fuimos compañeros de estudios”, anticipa. Y reflexiona: “El deporte tiene una dimensión importantísima, que es necesario rescatar. Es algo en lo que todos estamos metidos, pero no de la misma forma. Que Messi haya estado con Trump en la Casa Blanca tiene una tremenda simbología, como lo tenía cuando Maradona hablaba por los que no tenían voz”.

“Está jodidísima la cosa”, sostiene Humaña al analizar la actualidad política de nuestro continente. “Es un cambio que está hegemónicamente iluminado desde la derecha estadounidense y que se ha extendido a muchos lugares, con las afortunadas excepciones de Brasil y México. Esto no es nuevo, pero hoy toma otra dimensión con las herramientas tecnológicas, y nos toca sufrirlo. En Chile, la educación pública se destruyó y cuando eso sucede es mucho más fácil manejar algunas cosas; (José Antonio) Kast llegó al poder con una manipulación impresionante, con un montón de promesas, y estamos mucho peor que antes. Y Argentina, que es una hermosura de país… ¡Qué carajo! Da pena verla destrozada por estos tipos, y con la gente comprando esos espejitos. (Antonio) Gramsci se debe estar revolcando por aquello que tanto escribió y nos avisó”, subraya. “Sin ir más lejos, aquí en Canadá estamos durmiendo al lado de un elefante blanco, cuyos estertores son los aranceles, el idioma o que el país sea parte de Estados Unidos. No puede ser más ignorante, y aun así hay mucha gente que le compra a ese imbécil todas las estupideces que dice. ¡Sesenta millones de personas lo votaron!; ¿cómo explicas eso, hermano?”, agrega.

Acerca de la influencia que el último gobierno militar chileno tuvo sobre el deporte, Humaña apunta: “Es interesante esa relación que se da con los dictadores. Con Mussolini, Italia fue segunda en el podio olímpico y ganó dos Copas de la Fifa; Hitler y Videla no estaban interesados en el deporte, pero alguien les dijo que apoyarlo era buena idea para fortalecer la relación con la gente y le pusieron mucha plata a los Juegos de Berlín 1936 y el Mundial ’78; y Francisco Franco sólo le dio pelota al fútbol y a las corridas de toros. Pinochet fue más al modelo de Franco que al de Mussolini, y destruyó al deporte. Puso dinero y un militar a cargo en el club Colo Colo (donde fue designado socio y presidente de honor), para darle distracción al pueblo, pero con él nunca hubo recursos para apoyar a los atletas y eso ha continuado hasta hoy. Significa que la Concertación tampoco hizo un buen trabajo después. Si bien hubo iniciativas interesantes, como el Museo de Derechos Humanos, en economía, salud y educación, e igual en deportes, nunca se enfrentó la situación con la idea de hacer borrón y cuenta nueva”.

En su libro, Humaña reserva un capítulo para Heriberto Leal Sanhueza, el exfutbolista chileno desaparecido en Córdoba en 1976. “Su caso es emblemático, porque él salió de una población explotadísima de mineros del carbón, muy humilde, y llegó a estudiar Ingeniería en la Universidad de Concepción, y eso pasa cuando una sociedad le abre sus puertas a todo el mundo”, refiere. “Hoy la chance de que eso suceda es cero, porque la estratificación social es abrumante en Chile. Como dijo Isabel Allende: ‘Me da vergüenza la parte clasista y racista de mi país’. En Canadá cuesta entender eso, porque aquí las clases sociales se mueven. En Chile es imposible, sería un escándalo y saldría en los noticieros”, subraya. Y habla del legado del exfutbolista de Coronel: “Como tantas otras víctimas, Heriberto debe ser recordado por la plenitud de la vida que le fue arrebatada y no exclusivamente por las circunstancias de su desaparición”.

Hugo Caric
- Periodista -