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#UnaTragediaSilenciosa
El costo de la crisis: la vida y las deudas en Río Cuarto
Por | Fotografía: Imagen creada con IA
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El Concejo Deliberante se hizo eco de dos problemáticas que tienen un hilo en común y que requieren soluciones de fondo y no sólo paliativos.
Publicada el en Reflexiones

El Concejo Deliberante de Río Cuarto sigue una agenda marcada por el ajuste, la precarización y un modelo económico nacional que, lejos de avanzar, nos devuelve al pasado más oscuro de exclusión y sufrimiento.

Con su publicación en el Boletín Oficial entraron en vigencia dos ordenanzas aprobadas recientemente por los bloques políticos de la ciudad: el programa municipal de prevención del suicidio y el plan de regularización de deudas.

La creación del programa de prevención del suicidio pone sobre la mesa una preocupación social que ya no puede ocultarse en Río Cuarto ni en el país. Durante la sesión del jueves 10 se dieron cifras oficiales alarmantes: hubo un aumento del 22% de suicidios en el último año, convirtiéndose en la principal causa de muerte violenta en Argentina, incluso por encima de los fallecimientos por siniestros viales.

Sin embargo, el abordaje institucional corre el riesgo de no ser suficiente si no se logra entender que no es solo un problema de salud mental o de falta de comunicación, sino especialmente de falta de perspectiva de futuro en los jóvenes.

¿Qué sentido de la vida puede florecer en una sociedad donde el sistema te expulsa, no hay trabajo digno y las políticas de Estado parecen centradas en recortar derechos básicos? Prevenir el suicidio también exige construir un modelo de ciudad y de país que ofrezca oportunidades reales para sus ciudadanos.

La aprobación del régimen de regularización tributaria refleja otra cara de la misma moneda de la crisis actual. Los datos oficiales revelan que el mayor porcentaje de la deuda ciudadana se concentra en el servicio de agua y cloacas. Esto no es casualidad: en los barrios, las familias trabajadoras deben elegir entre poner un plato de comida en la mesa o pagar las tasas municipales.

La crisis no puede seguir recayendo sobre las espaldas del pueblo trabajador, que ya sufrió un enorme "impuestazo" municipal a principios de año, con aumentos altísimos en las tarifas. Lo que Río Cuarto y el país necesitan es una reforma tributaria genuinamente progresiva, donde paguen más los que más concentran la riqueza, en lugar de asfixiar a los sectores populares.

Las nuevas ordenanzas son una ayuda, pero no resultan suficientes para arreglar los problemas que causan los recortes económicos. La política debería dejar de administrar las miserias del capitalismo y trabajar para transformar la realidad en favor de las mayorías.

Valentina Urteaga
- Estudiante de periodismo -