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#39EncuentroPlurinacional
Tejidos de resistencia para una marea que vuelve al centro del país
Por | Fotografía: Diego Cabrera
Foto: Bárbara Pereyra, Gimena Blanco y Rocío Zalazar llaman a resistir las pñolíticas de la ultraderecha en Argentina.
A cuatro décadas de su creación y tras casi veinte años de su última edición en la capital provincial, la comisión organizadora ultima detalles para un evento que este año espera recibir a 200 mil personas. En un contexto de ajuste y agendas de ultraderecha, el encuentro se afirma como una trinchera horizontal, autónoma y autofinanciada.
Publicada el en Entrevistas

El 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales e Identidades No Binaries se prepara para desembarcar los días 10, 11 y 12 de octubre de 2026 en la ciudad de Córdoba. La escala previa en Corrientes convocó a unos 70 mil asistentes, pero para este año —en una cifra cargada de mística por los 40 años del hito inaugural y a casi dos décadas de la última edición en suelo cordobés— se aguarda una movilización histórica de más de 200 mil personas.

La trastienda de esta maquinaria asamblearia requiere un despliegue constante. “Estamos en la instancia preparativa de garantizar dos plenarios mensuales, porque estamos ya a pocas semanas de que el encuentro suceda”, dice a revista El Sur Rocío Zalazar, activista y parte de la comisión organizadora.

En la dinámica cotidiana, la tarea se ramifica: “Nos dividimos en diferentes comisiones que trabajan sobre cuestiones específicas, desde logística, cultura, pueblos preexistentes; hace poquito se conformó la Comisión Travesti Trans y No Binarie. Por semana nos vamos juntando cada una de las comisiones para ir llevando adelante esas tareas que votamos y que decidimos en las plenarias, que para nosotros es el lugar máximo de decisión”, explica.

 

Córdoba y una elección por aplausómetro. La designación de cada sede responde a una mecánica de construcción colectiva que mantiene su esencia original. Gimena Blanco, cuya primera vivencia en estas convocatorias se remonta a 1998, detalla la instancia deliberativa: “La provincia que se quiere postular se tiene que presentar. En general son compañeras que conversan entre sí, algunas se conocen de organizaciones o de militancia. Leen un pequeño documento sobre por qué se postula a tal o cual provincia y después se elige mediante aplausómetro. Estamos en discusión de si seguir haciéndolo así porque ha crecido tanto el encuentro que lo estamos pensando, pero hasta ahora la mejor manera que conseguimos de elegir es por ovación en el acto de cierre”, asegura.

La elección de Córdoba para este año responde a urgencias territoriales y políticas concretas. “Aunque como todas, creo que Córdoba es una de las provincias que hoy en día más está atravesada por esta agenda antiderechos que se viene tratando de instalar”, analiza Zalazar. Y puntualiza hechos delictivos e institucionales que marcaron el mapa local: “Venimos del caso de Agostina Vega, que fue un caso que conmovió por completo porque además dejó al descubierto la complicidad de ciertos poderes a la hora de garantizar la impunidad. Sin olvidar el activismo socioambiental, que es el primero en enfrentar todos los años los incendios que hay en pos de la especulación inmobiliaria”, refiere.

A esa trama de demandas se suman los antecedentes de violencia institucional y de género que sacudieron a la provincia. Blanco evoca “el caso de Luana (Ludueña), donde pudimos llevar a la cárcel a un alto funcionario de la provincia”. Sobre este punto, Bárbara Pereyra —quien comenzó a militar tras su participación en el encuentro de Chaco, en 2017— reflexiona: “Uno de los casos previos al Encuentro de Corrientes fue el caso de Luana; eso también nos impulsó a reflexionar sobre qué rol tienen los funcionarios públicos y qué poderes se manejan acá en Córdoba. Y cómo pudo él (Diego Concha, exjefe del Departamento de Bomberos) tener el poder hacia una bombera como para llevarla al suicidio. Ella se suicida y a partir de eso es que empieza una causa: fue un femicidio; y si no se seguía la lucha, eso iba a quedar en un suicidio y listo, como el caso de Iris (Blanco) en Pilar, que gracias a las organizaciones se pudo determinar que había sido un femicidio”.

Las lecturas del contexto nacional cruzan las discusiones sobre las batallas futuras: “Nosotros creemos que hay una tarea pendiente en el marco de una ultraderecha que se organiza; hace dos días adhirieron al Pacto de Ginebra, que es donde todos los presidentes y figuras de ultraderecha intentan volver a los viejos valores de la buena familia, de la mujer. Cuando por debajo se esconde todo un paquete de ajustes y de recortes que dentro de un sistema neoliberal en las mujeres recae dos veces, porque cuando se recortan las tareas de cuidado y las de reproducción, en nosotras cae eso que en el nombre del amor nos hacen creer que tenemos que hacer”, insiste Pereyra.

 

Debatir en colectivo como trinchera. El corazón de la convocatoria reside en sus espacios de intercambio horizontal. “Los talleres son lo más fuerte que tiene el Encuentro porque es donde vamos a discutir. Y lo que estamos ahora viendo en la Comisión Organizadora son todos los temas que vamos a abordar, que son amplísimos. En los primeros encuentros era Mujer y Trabajo, Mujer y Violencia, eran 4 ó 5 talleres y ahora hay más de 100 talleres y temáticas. Todavía no los tenemos cerrados, pero es muy amplio todo lo que abarca”, explica Blanco.

Frente al avance de la individualización digital, Pereyra reivindica el valor pedagógico y vivencial del cruce cara a cara: “Los talleres, al ser el corazón del Encuentro, son una resistencia al nuevo sistema que nos quiere fragmentados e individualizados con la digitalidad. Creo que este gran evento lo que significa es encontrarnos y entender las problemáticas que a una la atraviesan en la vida personal; cuando te encontrás con la otra y te ponés a hablar de la problemática puntual, te das cuenta de que nos atraviesas las mismas cosas. Y cuando lo bajás a tierra y lo debatís con una compañera, se empieza a mirar desde otro lugar, más acompañados”.

El impacto histórico de estos intercambios ha ido moldeando las conquistas civiles del país. “Acá es el lugar donde, democráticamente, discutimos qué agenda vamos a llevar a cabo. Así como la ultraderecha se organiza para discutir su propia agenda, los feminismos, una vez al año, nos damos a la tarea de construir una agenda porque a nosotras nadie nos regaló nada: el derecho al divorcio fue cosa que los feminismos supieron discutir en estos encuentros; la campaña por el aborto legal que surge en el encuentro del 2015 de Rosario; el cupo laboral trans. Esto nos permite poner en común todas estas cosas que nos atraviesan en pos de poder federalizar esta pelea”, subraya Zalazar.

La realidad socioeconómica actual también impone la inclusión de nuevos ejes de discusión en las comisiones preparatorias. “La actualidad nos trae los temas. Por ejemplo, surge el tema de la soberanía porque es un momento en que todo el pueblo argentino está discutiendo la soberanía. O en la ciencia, con el tema de la tierra que despertó una lucha con marchas multitudinarias que hacía años que no se veían. Estamos pensando poner como uno de los ejes lo de la soberanía nacional y todas las luchas que aparecen a través de esta extranjerización y entrega que hace este gobierno”, indica Blanco.

La independencia política del espacio exige una estrategia de autosustentabilidad financiera. Las inscripciones se canalizan mediante un formulario digital disponible en sus redes sociales, con montos solidarios de acceso. “Es la principal entrada de dinero, aunque la inscripción en verdad es solidaria: cualquiera que pasa y se cruza con un encuentro puede participar de los talleres sin necesidad de inscribirse, pero apelamos al autosostenimiento”, aclara Blanco. “Queremos llegar a 15 mil inscripciones mínimas antes del encuentro”, complementa Zalazar, destacando además la reactivación del tejido cultural y económico que genera el evento en cada ciudad anfitriona.

 

Territorio, cultura y la fuerza de las juventudes. La infraestructura y la articulación logística demandaron la conformación de una mesa de diálogo con las autoridades provinciales y municipales, logrando hasta la fecha la confirmación de 91 escuelas para alojamiento y dictado de talleres, además de gestiones avanzadas con la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Universidad Provincial. “Nosotras les planteamos lo que necesitamos; les decimos: el encuentro viene, vamos a ser tantas, necesitamos esto para garantizarlo. También se entiende que ellos están interesados en que no haya disturbios o desbordes”, explica Blanco sobre el diálogo institucional.

En cuanto a la agenda de seguridad, añade que aún no han mantenido reuniones con el ministro (Juan Pablo) Quinteros: “Hasta ahora en la mesa que armó la Provincia son todas funcionarias mujeres, pero todavía no abordamos el tema de seguridad; estamos discutiendo nosotras primero cómo vamos a ir a abordar ese tema”.

En el plano cultural, la grilla prevé una amplia variedad artística autofinanciada. “Hay más de 280 artistas que han pedido estar”, señala Blanco. “Las actividades se van a desarrollar después de las 18, cuando terminen los talleres. Habrá intervenciones a la gorra en centros culturales públicos y privados, además de dos escenarios principales: el cultural en la Plaza de la Intendencia y el escenario central para la peña del domingo a la noche, junto a las acciones de apertura y cierre”.

El acto de apertura está previsto para el sábado 10 de octubre por la mañana en el Museo de Antropología, mientras que la marcha contra los transfemicidios y travesticidios se realizará el sábado por la tarde, previa a la marcha central del domingo a las 18. El cierre multitudinario se concentrará frente a los Tribunales Federales.

El anclaje en los barrios populares y en el interior provincial constituye otro de los pilares del trabajo de base. “Le estamos dando mucho peso al anclaje territorial. Estuvimos en Villa Libertador en el festejo de la Virgen de Urkupiña y también viajamos a los preencuentros en Sierras Chicas. Hemos hecho muchos murales; uno de ellos, cerca de Villa Páez. Que el encuentro llegue al barrio es fundamental”, apunta Zalazar. Blanco destaca la respuesta comunitaria: “Se han autoconvocado mujeres y diversidades en todos los puntos de la provincia. Tenemos declaraciones de interés municipal de una enorme cantidad de distritos del interior y gestiones de las propias compañeras para conseguir colectivos que las trasladen”.

La irrupción de las nuevas generaciones marca el ritmo del movimiento. “Desde la Ola Verde y los Pañuelazos, la juventud se ha sumado de a miles al encuentro”, asegura Blanco. “Históricamente están los talleres de adolescencia, juventud e infancias, donde abordan desde salud sexual hasta centros de estudiantes y cuestionan fuertemente el adultocentrismo”. Sobre este recambio generacional, Zalazar concluye: “La pelea de las juventudes es por el presente. Ante la incertidumbre laboral y la crisis climática, esa juventud que a veces quieren convencer de que está perdida es la que hoy se está radicalizando y organizando la respuesta. Por eso es importante que el feminismo pueda abrazar a esas adolescencias e infancias, acompañarlas y empoderarlas para construir un mundo más digno”.

Guillermina Delupi
- Periodista -