Aunque Diego Maradona lo bautizó cariñosamente como “El Ciego”, Fernando Signorini representa una de las miradas más profundas e interpeladoras dentro del fútbol argentino. “A esto ya lo vimos”, señala el histórico preparador físico del astro de Villa Fiorito, al hablar del retiro de la Selección Argentina de Lionel Messi, a quien entrenó en el Mundial de Sudáfrica 2010, con su célebre compañero de aventuras como entrenador.
Las comparaciones resultan inevitables, teniendo en cuenta la incertidumbre que hace 32 años, luego de otra puesta en escena de la Fifa en Estados Unidos, generó el inicio de la era post-maradoniana en el representativo albiceleste. “Nos queda disfrutar de todo lo que Leo le dio al fútbol, y no sólo a los argentinos. En el mundo hay otros enormes jugadores que también dejan sus selecciones y acá nadie dice nada, porque pareciera que el sentido de pertenencia tiene que ver con la nacionalidad. No es mi caso: yo soy hincha del fútbol, más allá de las camisetas”, afirma.
Signorini se muestra escéptico respecto a que la despedida de “La Pulga” del Team AFA represente una encrucijada para el fútbol argentino, y mucho menos un cambio de paradigma. “¿Qué se vaya Messi de la Selección? Está bien, todo tiene un final. Ya vendrá otro, o no vendrá ninguno. Quizá sea un problema para quienes necesitan que estemos obnubilados con una gran figura, para poder tapar un montón de problemas que aquejan al fútbol argentino, en todos sus estamentos”, puntualiza.

“A mí me preocupan otras cosas, como la enorme violencia que existe en nuestras canchas, inclusive con la intervención de dirigentes y de medios de comunicación que la incitan. Pero nadie se ocupa de eso, y tampoco de los daños tremendos que causan en las familias las apuestas deportivas, del nefasto estímulo de un sistema que pregona que el segundo no sirve y es un fracasado, o de la salud mental de los deportistas”, destaca “El Profe”. “Cuando volvimos de México ’86, la tasa de mortalidad infantil en Argentina era del 8,2% y después de Qatar 2022 era del 8,5%. Entonces, el fútbol no debe ser algo tan importante como se piensa, porque no sirvió para cambiar las cosas importantes de la vida”, subraya.
Un mundo diferente
“Messi le dijo basta a la Selección y es algo lógico, más allá de que cueste creerle. Y que él mismo haya tomado esa decisión me deja tranquilo y me pone feliz, porque en cierto modo representa otra victoria para él”, apunta Signorini. “El que pierde, en todo caso, es el fútbol, porque se va un artista, un jugador inexplicable e irrepetible, como lo fue Diego en su momento, y los que van quedando son atletas que patean una pelota adentro de una cancha; algunos muy buenos, pero otra cosa”, añade. “También perderá la AFA, seguramente, porque sus arcas se van a ver perjudicadas o resentidas. La Selección Argentina va a valer mucho menos como negocio, porque con Leo tiene un precio y sin Leo tiene otro”, precisa.
“Tampoco es que Messi vaya a dejar de jugar. Por un par de años más, seguramente lo vamos a seguir viendo en Inter Miami, en esa parodia de fútbol que es la MLS (Major League Soccer), donde seguirá tratando de batir récords. No critico a la liga estadounidense, pero hoy todo es así. Cada vez nos quedamos con menos argumentos para estar 90 y pico de minutos viendo un partido”, destaca el experimentado “preparador de jugadores” -así le gusta definirse-, quien acompañó a Maradona en Barcelona, Nápoli y Sevilla, y también trabajó en clubes como Sampdoria de Italia, Tecos de México, Racing, Independiente y Rosario Central.

“La evolución de la humanidad es preocupante y, en ese contexto, el deporte no representa una excepción. El fútbol se ha desvirtuado en su esencia, y eso es algo que viene sucediendo desde hace rato. El Flaco Menotti lo advirtió mucho tiempo atrás, cuando sostuvo que ya nada fue igual cuando la pelota saltó a los escritorios de los jerarcas. Hoy el fervor y la pasión están administrados por los caprichos de un tipo como Gianni Infantino (presidente de la Fifa), que tuvo que dar marcha atrás en su desesperado intento de privatizar la Copa del Mundo, y por un montón de jeques, emires, millonarios y aventureros que lo han transformado en un gran negocio”, destaca Signorini a modo de diagnóstico.
“Se han trastocado todos los valores y nadie hace nada para revertir el proceso. Si al menos la gente dejara de ir a la cancha, como para darle una señal de alerta a un sistema que se ha apoderado de algo que pertenecía a las clases populares... Hoy el fútbol es una payasada de mal gusto, y en ese fútbol no quiero pertenecer en nada. No cuenten conmigo para seguir a ese rebaño”, enfatiza.
Volver al futuro
Puesto a analizar el rendimiento de Messi en la XXIII Copa de la Fifa, Signorini no se muestra sorprendido, más allá de reconocer que tal vez, al igual que muchos futboleros, imaginaba una actuación con más administración de minutos y esfuerzos, y menos incidencia en los resultados del conjunto que conduce Lionel Scaloni. “Eso pasa cuando alguien sabe jugar y entiende que el fútbol no se trata de correr una maratón. Está demostrado que los equipos que juegan mejor son aquellos que hacen correr más a la pelota que a sus futbolistas”, argumenta.
“Lo que queda claro es que se van los artistas, y los que quedan son atletas que juegan al fútbol. Pasa en todos los equipos y en todos los seleccionados del mundo, y es un proceso irreversible”, asegura el preparador físico oriundo de Lincoln. “Lo que se ve adentro de una cancha también tiene que ver con una intoxicación conceptual. Se va, se viene, se esquiva, se insiste, se pelea mucho, se juega poco, se agrede, a veces se arman batallas campales y básicamente se pierde el disfrute, porque la gente insulta o silba a los futbolistas por el simple hecho de no ganar un partido, por más que se trate de pibes y vistan la camiseta de tu país, como vimos en la cancha de Newell´s durante la disputa de los últimos Juegos Suramericanos. ¿Qué han hecho con el deporte? Sería bueno empezar a pensar seriamente en recuperarlo como hecho cultural y como modelo formativo, que no inculque presiones brutales desde edades pequeñas”, enfatiza.
-Más allá de su actual rol de jugador-empresario de Inter Miami, ¿dónde se lo imagina a Messi dentro del mundo del fútbol en los próximos años?
-Ni idea. Habiendo tantos chicos que no tienen ni para comer, no me pongo a pensar en el futuro de Messi, que supongo que tendrá casi todos sus problemas resueltos, y por varias generaciones. Seguramente sabrá rodearse de gente que lo ayudará a tomar las mejores decisiones para él y su entorno, y ojalá le vaya muy bien. A mí lo que me preocupa realmente es el porvenir de esos chicos de los barrios que son ignorados y hasta despreciados, salvo que se conviertan en un Daniel Valencia, un ‘Hacha’ Ludueña, un Kempes o un Willington y entonces sí los funcionarios los inviten a sus despachos para sacarse una foto con ellos. Y también el destino de muchos clubes centenarios, a los que poderosos tratan de transformar con el objetivo de ganar mucho dinero y también de potenciar sus imágenes, porque seguramente tienen intereses políticos. Todo eso también forma parte de la desculturización de nuestra sociedad, y de la crisis de valores. No olvidemos que este mismo Messi que ahora vamos a extrañar era el mismo que en su momento no ganaba nada, no cantaba el Himno o era un pecho frío. Si hay algo que tengo claro, y que siempre lo digo en mis entrevistas, es que si en Argentina se fabrica mucho dulce de leche es porque hay un montón de panqueques para rellenar.

Tres partidos, dos goles y miles de aplausos
Entre octubre de 2005 y octubre de 2026, Lionel Messi completó 208 partidos con la Selección Argentina. En sus 21 años con la camiseta albiceleste, “La Pulga” jugó seis Mundiales, siete Copa América y una Finalissima, y dio cuatro vueltas olímpicas, incluida la de Qatar 2022. Además, se convirtió en el segundo máximo goleador de la historia de la Copa de la Fifa, detrás del francés Kylian Mbappé, y en el segundo futbolista en ingresar a la cancha en tres finales del máximo certamen ecuménico de selecciones, sumando los subcampeonatos de Brasil 2014 y Norteamérica 2026, después del brasileño Cafú.
Su experiencia con el representativo nacional de mayores (antes fue campeón mundial Sub-20 en 2005 y medalla de oro olímpica en 2008) incluye presencias en Córdoba, donde jugó tres encuentros oficiales. Debutó en el Estadio Kempes el 11 de julio de 2011, en el 3-0 ante Costa Rica por Copa América; y luego disputó dos partidos de Eliminatorias Sudamericanas: el 3-1 frente a Paraguay del 12 de octubre de 2012, y el 2-0 contra Bolivia del 30 de marzo de 2016. En estas últimas participaciones tuvo presencia goleadora, anotando respectivamente un gol de tiro libre en el arco de la Popular Willington y un tanto de penal frente a la Popular Artime. Cerca de 150 mil espectadores presenciaron aquellas tres presentaciones de Messi en el escenario del barrio Chateau Carreras, y cayeron rendidos a los pies del 10.
Nicolás Burdisso, Javier Pastore, Hugo Campagnaro, Pablo Guiñazú y Martín Demichelis son los cordobeses que compartieron cartelera con el rosarino en el principal escenario deportivo de nuestra provincia. Sergio Batista, Alejandro Sabella y Gerardo Martino fueron sus respectivos entrenadores en esos compromisos.