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Los gestos de Kirchner y Macri que definen su filosofía política
Cuestión de cuadros
Foto:
Uno ordenó bajar los cuadros de Videla y otros dictadores del Colegio Militar. El otro retiró los retratos de San Martín y Belgrano del despacho presidencial.
Publicada el en Reflexiones

Hay un abismo en la diferencia de sentido para una misma acción. Una inconmensurable distancia entre el significado de dos actitudes iguales. Un simple acto, tan sencillo como es el de descolgar un cuadro, puede poner en evidencia la filosofía de una gestión de gobierno con más contundencia que una decisión de fuerte contenido económico.

Los dos en su tiempo, Néstor Kirchner y Mauricio Macri, descolgaron cuadros de dependencias públicas. Kirchner descolgó el cuadro del genocida Videla de la Escuela Militar; Macri removió los cuadros de San Martín y Belgrano de la Casa Rosada. Son dos gestos simbólicos que resumen mejor que ningún otro acto lo que nos está pasando. No es fruto de la casualidad, ni mucho menos actitudes divorciadas de lo que sustancialmente cada uno piensa.

La historia se repite. Ayer con los cuadros, hoy con el pedido de disculpas. De ahí que no deba extrañarnos la actitud del ministro Alfonso Prat Gay en España disculpándose en nuestro nombre ante quienes nos saquearon. Los mismos que están presos en su propio país por haber cometido delitos similares.

De nuevo, una misma y simple actitud que surge como gesto de buena educación y en principio inocua, marca una sustancial diferencia en lo esencial. Cuando Néstor Kirchner pidió disculpas lo hizo en nombre del Estado por las atrocidades cometidas en contra de sus propios ciudadanos.

Los dos apelaron a las disculpas, pero ¡Que distancia en su significación!

Si tuviáramos que definir a la actual gestión en  pocas palabras, nos bastaría con decir que es el Gobierno que se disculpó ante España y cuyo Presidente retiró de su despacho los cuadros de San Martín y Belgrano. Todo lo demás -lo económico, cultural, político y social- es su lógica consecuencia.

Cuando Hipólito Yrigoyen ganó las elecciones, fue entrevistado por el embajador inglés para recordarle la costumbre de los presidentes argentinos de consultarlo para las designaciones en su gabinete. Yrigoyen le respondió notificándole que esa costumbre con él había terminado. Cuando asumió, el embajador insistió con un nuevo pedido de entrevista. Para que al diplomático no le quedaran quedaran dudas de cuál era su decisión, el presidente radical acondicionó la sala de espera de tal forma que el embajador tuvo esperar sentado de frente a un cuadro que mostraba al comandante inglés William Beresford derrotado en la primera de las invasiones inglesas.

También en este caso la mera anécdota de la ubicación de un cuadro es suficiente para comprender y definir la orientación de un gobierno como fue el de Don Hipólito.

Eduardo Di Cola
- Ex Diputado Nacional -