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Crónicas de claroscuro
De penales, fusibles y utopía
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La renuncia de Messi a la selección y el clamor popular para que no se vaya eclipsaron la crisis de la AFA y los errores del técnico de la Selección
Publicada el en Crónicas

Somos raros. Por lo común, la derrota en el fútbol provoca la renuncia del director técnico del equipo. En el caso de la selección argentina, el fusible que se afloja involucra al jugador estrella del conjunto, aunque hay tiempo para la rectificación o el agravamiento de la crisis. Al fin de cuentas, cuando se aprieta el bandoneón de las secuencias resaltan esos disparos, a 12 pasos de distancia de la línea de sentencia, que resultaron esquivos, justo en el momento de elevada expectativa por un desenlace con festejo popular, irradiado desde Nueva Jersey a cada rincón de nuestro país.

Las imágenes en suelo lejano, las notas de color y la observación directa, mostraron la recuperación de rituales para la cita del domingo 26 de junio de 2016, a las nueve de la noche. Por ejemplo, los aventureros paranaenses del Mundial Andando, se reunieron en la casa rodante que los llevó a Brasil en 2014. Hogares familiares y lugares públicos, con pantalla amplia, sirvieron para sellar la comunión de anhelos. Algún solitario, prefirió la exclusiva compañía de su propia tensión, para descargar con libertad las impresiones de lo que sucedía en el campo de juego, con gorro y camiseta celeste y blanca.

Terminó el show artístico, los himnos quedaron a disposición de los que quisieron entonarlo. Cuando se corrieron el cotillón y la música patriota, quedó lo esencial: la pelota, 20 tipos a conquistarla, con buenos y malos tratos controlados por el árbitro y dos jueces de línea, más dos arqueros con la misión de impedir goles. De entrada la evidencia de que, en ambas escuadras, imperaría el criterio de que pase el esférico pero no el hombre. Antes de que acabe el primer tiempo, dos expulsados, por respectivos fules a Leonel Messi y Arturo Vidal, habilidosos ellos. Como un preaviso de que se repetiría la historia de la final de 2015, Gonzalo Higuaín marró la clara situación de marcar, por error adversario.

Relatores y comentaristas, saturan con palabras innecesarias la trasmisión televisiva. Olvidan la imagen que ve el espectador y recaen en la obviedad. Proponen cambios como si durmieran con el plantel, critican al árbitro aunque están a 100 metros de la acción. Con demagogia asumen el papel de sesgados narradores, fanatizados. El aliento tribunero lesiona la labor profesional. Acaba de suceder en la Copa Europea: el relator islandés se entusiasmó con el contraataque del equipo de su país. Forzó tanto las cuerdas vocales que para el instante del gol había perdido la voz y perdió la chance de cantarlo como merecía la oportunidad.

En el segundo tiempo, trámite trabado en el medio campo. El recurso argentino la salida para Messi, apostando a que despliegue su talento, deje en el camino a varios con camiseta roja y meta el tanto de su vida. De elaboración colectiva poco y nada.  Demasiada exigencia hasta para un supercrack. Sin proyección por los costados. Si se arrimó peligro fue esporádico y lo resolvió el arquero Claudio Bravo, compañero de Messi en el Barcelona. Su colega, Sergio Romero, laburó en cuentagotas, casi inactivo como el tablero inconmovible en el cero a cero.

En el alargue de media hora, Chile aguantó los chubascos, más ansiados que producidos. Tregua. Cambié de canal para confirmar el escrutinio de las elecciones en España. Grave revés para los encuestadores. El Partido Popular mejoró sensiblemente su performance y Podemos no superó los votos del Partido Socialista Obrero Español. El dibujo dejó a Mariano Rajoy muy cerca de acceder a su segundo mandato.

El 24 de junio se celebró San Juan. Dice Eduardo Galeano en Ventana sobre la Suerte: “En San Juan arden los fuegos en las orillas de la isla de Puerto Rico. Esa noche, la gente se zambulle de espaldas en la mar, para espantar la desgracia y las malas vibras; y las muchachas casaderas comen un huevo con mucha sal, cuando van a acostarse, para que alguien venga a traerles agua fresca en sueños. Durante la noche de San Juan florecen la higuera, la hierbabuena y el bambú; y al amanecer la gente sale en busca de esos talismanes”.

En el asunto de los penales, a la Argentina el pie le viene torcido. Una hipótesis es que son una lotería. En esa timba, el arquero elige un palo y hacia allí se estira, para el intento atajador. Con criterio ortodoxo, están los que afirman: penal bien pateado es gol. Para el próximo festejo de San Juan, habría que dejar reposar a la computadora y recurrir a Las (sabias) Palabras Andantes. Con más razón, el emotivo Messi que remató muy desviado. Él sabrá qué habrá pensado en el recorrido hasta el punto de ejecución y al errar el remate, porque es humano y la lógica no es infalible.

A Leonel Messi le lloverán en estas horas miles y miles de mensajes, pidiéndole que no afloje, porque es el mejor y la fatalidad no es eterna. Para vencerla están armando contenedores con higuera florecida, hierbabuena y bambú. Lo escuché decir que conseguir el campeonato del mundo no es para él. Tendrá que abrir la Ventana sobre la Utopía, narrada por Fernando Birri: “Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar”.

De hecho, Leonel Messi acaparó la atención. Se desinflaron la gestión del técnico, el embrollo dirigencial, las actuaciones de cada cual en el campo deportivo, el sinsabor de ver, otra vez, la copa en otras manos. Quizá, es el servicio que le faltaba prestar, para agitar a fondo el avispero descompuesto, como casi todo. La actitud de Messi neutralizó que algún delirante opinador fomentara la idea de colocarle chaleco antibalas y casco al formidable jugador, que incurrió en el pecado de perder cuatro finales y errar un penal, en el desarrollo de un juego. Por fortuna, está el humor. Un navegante de internet asegura que la culpa es de San Martín porque liberó a Chile.

Siempre hay consuelo por la desgracia ajena. Inglaterra fue eliminada por Islandia en el máximo certamen europeo. El batacazo fue por 2 a 1. Enseña la enciclopedia, que Islandia no tiene fuerzas armadas ni desocupados. La economía se sustenta en la pesca. Con una población de unas 325 mil almas, consigue una selección que se impone a la de los herederos de los fundadores del balompié moderno. En los cuartos de final la partida será aún más brava: Francia, el local.

Guillermo Alfieri
- Periodista -