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La verdadera historia detrás de las mentiras políticas
Cómo destruyeron Gamsur
Por | Fotografía: Internet
Foto: Gamsur fue una empresa cuya rentabilidad quedaba en Río Cuarto.
Gamsur surgió como un emprendimiento genuino del empresariado de Río Cuarto. Pero las gestiones radicales cambiaron su objetivo y priorizaron el interés político de sus directores. El resultado es una empresa quebrada y un contrato que depende de una resolución judicial
Publicada el en Reflexiones

Hace algunos días me senté frente a la computadora a los fines de esclarecer, para la sociedad, una historia muy mal contada. Lo primero a destacar son los personajes de esta trama, a quienes podríamos  llamar “Los Constructores” y “Los Destructores”.

Los constructores (productores, industriales, comerciantes, empresarios en general) por su iniciativa proponen, crean, incorporan, producen en pos de una retribución a sus emprendimientos. Los destructores son aquellos que no generan nada y esperan ser retribuidos con el esfuerzo de los otros.

Así  definido, nuestra  historia  comienza con una propuesta innovadora para nuestra comunidad en la intendencia del periodo 1999-2004 que, con la Secretaria de Desarrollo, impulsaron las “Sociedades de Economía Mixta”. El fin fue desarrollar emprendimientos con capitales locales para actividades productivas y  de servicio. Algunas sucumbieron en el mismo proceso por causas que se pueden analizar, pero que no hacen a esta cuestión. Otras, como las de servicio (recolección, limpieza y tratamiento de residuos sólidos urbanos y la  de mantenimiento de la infraestructura urbana) fueron diferentes y esto es lo que me propongo analizar ahora.

Es importante entender que, si bien la iniciativa la tuvo el gobierno municipal, el ánimo asociativo que los empresarios demostraron tener ya había prosperado con la figura de UTE  para  otros  emprendimientos, base que permitió sentar los cimientos para conformar lo que el Intendente proponía en esa oportunidad.

Conformadas GAmSur y SeMIUSur, se nombró un directorio con profesionales (públicos y privados) que permitieron su desarrollo, decidiendo destinar toda la inversión a investigación con el fin de incorporar técnicas que hicieran más eficiente el servicio y así poder expandir la empresa hacia otras localidades. La iniciativa de los constructores, tanto públicos como privados, fue el pilar del éxito de las mismas.

Ahora bien, suponer que toda actividad productiva no tenga una retribución -objetivo que persigue todo emprendedor con su esfuerzo y su riesgo- como también lograr el desarrollo de su empresa, generando riqueza genuina y dando trabajo a factores humanos necesarios para la actividad y que dichos factores con su esfuerzo también logren su genuina retribución sin depender de dádivas otorgadas sin esfuerzo ninguno, significa no entender la realidad del mundo.

Por lo tanto, es aplaudible y destacable que una gestión política sea eficiente en gestionar desarrollo, pero no que los factores que conforman la planta política solo quieran vivir del esfuerzo de los productivos.

CAMBIO POLÍTICO

El cambio de signo político (periodo 2004-2008) nos obligó a aprender una nueva manera de hacer política y, por lo tanto, ver en ese cambio un objetivo que no estaba presente en la gestión anterior, que podríamos definirlo como prioridades personales antes de las prioridades públicas. Y es aquí donde aparecen los personajes “destructores”, que empiezan copiando mal y exigiendo incorporar al directorio personas de su entorno político sin tener en cuenta el profesionalismo necesario para una buena gestión, es decir, solamente para figurar. Todos personajes con un proyecto personal a quienes no les importó el futuro de la empresa que dirigían.

Así, en esta gestión se obligó a fusionar las dos SEM antes mencionadas, cuando los objetivos eran dispares en su contenido y, por lo tanto, había una sustancial diferencia de gestión. Conclusión: iban hacia un fracaso seguro. Sumamos a esto la conformación de un nuevo directorio fusionado (entre las dos SEM) con una carga política sin igual y con proyectos personales como prioridad (de los directores públicos o destructores).

El nuevo intendente (periodo 2008-2012), con el  mismo signo político, no fue para bien en ninguno de los aspectos. En el cambio de directorio que impone, se nombra al Presidente (quién por ley debe provenir del sector público y tiene un rol fundamental en la toma de decisiones, ya que posee doble voto), cuyo único objetivo personal era gestionar una empresa con mucha exposición que le permitiera llegar como candidato a intendente. Esta situación obliga al director de la parte privada a empezar a disentir y luego de un mes de ser nombrado presenta su renuncia indeclinable.

Desde éste punto al retiro de la mayoría de los accionistas privados de la  masa societaria,  había un solo paso, Sí, dicha gestión no cambiaba su rumbo. Pero lejos de intentar interactuar con los privados, el presidente comenzó a actuar como gerente tomando decisiones sin consultar y ostentando su capacidad de voto. No informaba las decisiones tomadas y mucho menos analizaba sus consecuencias. Es de destacar que sólo era acompañado por dos  directores privados, que detentaban menos del tres por ciento de las acciones.

Ante esto, el director que representa a los accionistas privados, se reúne con una autoridad del municipio y expone la situación imperante en la empresa. La propuesta era que sacara de GAmSur (fusionada) el contrato de mantenimiento  de  infraestructura  urbana, dado  que  el  Sindicato  de  Surrbac pretendía incorporar a los dependientes de esa sección al convenio de dicha agremiación (el convenio que abarcaba a los dependientes de la Ex Semiusur tenía retribuciones inferiores y como consecuencia el traspaso le traería a la empresa un aumento  de sus costos, que debería ser trasladado a la Municipalidad). También  se propuso que la prestación en la ciudad de Río Cuarto se realizara al costo puro y llano, a fines de no generar conflictos por la utilidad (componente causante de todo el conflicto), que naturalmente debe tener toda empresa productiva. La finalidad era que si bien no se generaría utilidad para los accionistas, tampoco generaría conflictos por los mayores costos y la empresa  podría seguir desenvolviéndose en otras localidades, obteniendo su margen de ganancia desde allí y fuera ganando espacio en el país como empresa confiable.

Resultado de esa reunión: no dieron lugar a nada de lo que propuso el director del sector privado y el municipio compró el 97% del paquete accionario, manteniendo la figura de la SEM y la gestión de los directores públicos (con objetivos personales).

LA QUIEBRA

Hoy el contexto es una Gamsur (fusionada) en quiebra por la pésima gestión del 97% del paquete accionario en manos del municipio, una presentación judicial para que sea la Justicia y no el contrato que determine qué se debe hacer, una deuda multimillonaria que deberá pagar la sociedad por la mala gestión del presidente de turno y la muerte de una idea innovadora que permitiría no sólo dejar recursos en la ciudad, ya que los capitales eran riocuartenses, sino también traer recursos de las localidades en donde se prestaban servicios.

El fin fue destruir lo que pudiera estar bien y no permitir que sus creadores obtuvieran el rédito que, por sus iniciativas, se merecían.

Como corolario, las ambiciones personales políticas se frustraron, no hay recursos que queden en la ciudad, ya que hoy se lo lleva una empresa foránea con un sub contrato, tercerizando el 100% de la prestación -aspecto que estaba prohibido a Gamsur en su contrato original (no se podía tercerizar la prestación bajo ningún concepto)- y un municipio que permitió la judicialización de un contrato privado, dando lugar a que dicha empresa se lleve recursos que no ha generado, dada la ineficiencia de su servicio.

Éstos son los que quieren cobrar su renta con el esfuerzo de otros y los políticos de turno se lo aceptan. Paradójicamente, se condena lo que los constructores productivos logran con su propio esfuerzo y pareciera que no tienen derecho a protestar en una sociedad que los condena de antemano y que los nombra culpables del caos, la desocupación, la recesión e inflación que, en realidad, se generan por políticas que aplican los destructores sin nombre ni apellido.

Finalmente aclaro que escribo esto sin  consultar  a  ninguno  de  los  factores  que intervinieron  oportunamente. Asumo el análisis como propio.

Antonio Natale
- Ex director de Gamsur -