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Prescindencia o muerte
La odisea de los Juanes
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Uno gobierna la provincia, el otro la capital alterna. Dicen ser peronistas, pero no votan para presidente al candidato justicialista.
Publicada el en Reflexiones

Hay algunas verdades de sentido común en relación al intendente y al gobernador que nos invitan a pensar nuestro futuro ante la bisagra que representan las elecciones presidenciales. Dos ideas fuerza pugnan por imponerse en el imaginario riocuartense: que Juan Manuel irá por su reelección y Juan –así, a secas- es el líder natural del peronismo cordobés.

Juan Manuel buscará ser reelecto el año próximo y el otro Juan (re)asumirá las riendas de la Provincia en diciembre. Pero Mauricio y Alberto disputan en estos dìas la presidencia. Y el segundo desearía que sus “compañeros” se jueguen por su candidatura. En las PASO, Juan Manuel y Juan se mantuvieron simétricamente prescindentes. Igual que Nico Del Caño, pero pintados con los colores del folklore cordobesista que supo cultivar el gran José Manuel.

La diferencia es que Nico dice que Mauricio y Alberto son lo mismo desde la fotocopiadora del centro de estudiantes, no desde un municipio  o una Provincia. Nadie puede negarle que con su módico 2,5% de los votos contribuyó a la derrota del populismo en 2015. En estas elecciones, su prédica antisistema friendly lo encuentra cómodamente sentado en una banca de diputado.

A diferencia de los Juanes cordobeses, Nico no propugna el “prescindentismo” por seguir el canto de sirena de las encuestadoras, porque no se subordina a la dictadura de las encuestas ni confunde su identidad partidaria ni su contrato electoral. Nico surfea desde la izquierda la ola de la antipolítica y se diferencia de los dos candidatos “mayoritarios” mientras se asegura otros cuatro años en el Congreso Nacional.

En cambio Juan la tiene atada: fue electo gobernador con el mayor porcentaje de votos de la historia. Pero sabe que desde el 10 de diciembre transita un tiempo de descuento, por cuestiones políticas –no puede ser reelecto- y biológicas –ya transita su séptima década de vida-. La liga de gobernadores que imaginó liderar cerró filas con Alberto y su ex aliado Pichetto devino candidato a vice de Macri. Ni hablar de Urtubey, que se fue con Lavagna.

Juan Manuel, en cambio, no la tiene atada. Le espera un largo y pesado semestre con presidente nuevo –al que no ayudó a ganar- y debe buscar su propia reelección. Con un radicalismo herido y derrotado, pero ansioso de revancha en una ciudad históricamente favorable; o con radicales desencantados dispuestos a marchar hacia un movimiento -¿el albertismo?- que reivindique los ideales de Raúl Alfonsín.

El desperfilamiento de Juan Manuel, su prescindencia militante, puede ser el huevo de la serpiente que lo deje off side en el nuevo mapa político que se vislumbra en el peronismo mediterráneo.

¿Cuál será el lugar del peronismo cordobés en el nuevo escenario nacional? ¿Encontrará su identidad a la sombra de figuras como Sergio Massa, Hugo Moyano u Ofelia Fernández? ¿O  buscará calor entre quienes emigraron hacia el titanic amarillo, como el inefable Pichetto o el eterno Barrionuevo?

El camino del camaleónico Luis Juez, que se desperfiló de su antidelasotismo para abrazar la causa macrista, es un derrotero que no augura grandes triunfos, aunque al ex líder del Frente Cívico le haya servido para vivir de la política.

¿Se viene el poskirchnerismo cordobesista? El macrismo friendly funcionó bien para Juan hasta que pretendió erigirlo en un espacio político, que implosionó apenas Cristina hizo su jugada magistral de entregarle la candidatura principal a Alberto.

Con Massa adentro, Pichetto bajo las faldas de Macri y Urtubey con Lavagna, Schiaretti quedó más solo que Nico del Caño.

Pero Nico no es peronista y solo aspira a renovar su banca y mantener la fotocopiadora fuera del alcance de Ofelia.

El “prescindentismo” de Juan y Juan Manuel parece ser un camino de ida. Estas últimas semanas antes de la elección nacional son la clave para configurar su lugar en el futuro inmediato, se les termina el tiempo para especular y deben elegir entre el peronismo o emprender un regreso sin gloria.

Aquiles Anderson
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