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Medio Ambiente
El plástico, esa amenaza silenciosa
Foto: Jenny Ortiz, de la Fundación Ecoladrillos, explica como hacer del plástico un producto útil para la construcción.
¿Te imaginas a la ciudad de Rio Cuarto toda cubierta de basura? ¿Y tres veces su tamaño hasta la altura de un edificio de siete pisos? Eso es lo que el mundo produce de residuos: 1.500 millones de toneladas de desechos que se esconden bajo tierra, en el agua o en basurales a cielo abierto. Para evitar ese futuro que pareciera inexorable, una serie de ONG´s trabajan en el reciclado del plástico y sus derivados.
Publicada el en Crónicas

Sucedió tan lentamente que nadie se dio cuenta. Las jarras de leche de vidrio fueron reemplazadas por envases de plástico; los hombres comenzaron a usar cuchillas desechables en lugar de tiras de afeitar; la fruta, el pescado o la carne que se envolvían con papel de estraza y fueron incorporando la envoltura de plástico; los platos, vasos y cubiertos de picnic se volvieron desechables. Y el mundo entero se vanaglorió de la conveniencia y practicidad del plástico. Pero el tiempo demostró también su peligrosidad. Actualmente, la contaminación ambiental es un tema ineludible en la agenda ambiental y distintos grupos llevan adelante ideas y proyectos para buscar una solución. Una de ellas es el reciclado o la sustitución del plástico por materiales biodegradables.

En Río Cuarto muchas organizaciones trabajan para reemplazar al plástico. Entre otras, la Fundación Ecoladrillos, Plasticar, Facu Tapita, Tiendas Green, Ecobotellas y EcoTerra. Desde el municipio se sumó el programa “Recuperación de Residuos con Inclusión Social” como complemento al de Recuperadores Urbanos, vigente desde 2007.

Jenny Ortiz Guevara trabaja en la Fundación Ecoladrillos desde el 2015. Enseña a confeccionar ecoladrillos y explica las técnicas de construcción de bancos, paredes y ampliaciones. Comprometida con la naturaleza y preocupada porque la contaminación del plástico no paraba de avanzar, encontró en la web la receta de los ecoladrillos. Y decidió poner manos a la obra a través de un proyecto comunitario.

- ¿Cómo empezó a trabajar con los ecoladrillos?

  -Diseñé un proyecto que consistía en construir una pared de 1,90 x 2,50 y comencé a trabajar con un familiar que tenía la misma conciencia que yo. Tardamos 30 meses entre los dos para hacer 550 ecoladrillos y dejamos unas mandalas de observatorio para ver la evolución de las botellas a la intemperie. Hoy pasaron ocho años y no se alteraron, están intactas. La página de Guatemala que consultamos en su momento dice que duran por lo menos un siglo. Experimentar con esta propuesta me permitió corroborar que los ecoladrillos son aptos para la construcción, pero deben trabajarse en comunidad. Si una persona quiere hacer una pared de ampliación o una casa, una sola familia demoraría entre 10 a 20 años. Así que comenzamos con lo que hoy es la Fundación Ecoladrillos de Río Cuarto.

Los ecoladrillos los hace cada uno en su casa. Consisten en llenar una botella pet de 1,5 litros con residuos plásticos no reciclables que se consumieron, desde paquetes de galletas, potes de yogurt, crema, dulce de leche cortado en tiras, bolsas de super, sachet de leche abierto, limpio y seco, lapiceras, etc. Se debe comprimir bien la basura para que no quede aire, de modo de convertirlo en un bloque sólido que aísla una enorme cantidad de plástico no reciclable.

- ¿Cómo enseña a construir con ecoladrillos?

 - Doy talleres donde nos inviten para enseñar como realizar un ecoladrillo adecuado, desde el nivel inicial hasta las facultades. Estamos por cumplir 200 charlas en Rio Cuarto y zona. También he dado los talleres en otras provincias, pero me interesa enfocarme en mi ciudad. En las charlas me acompañan una o dos personas más, que son voluntarias, pero todavía no están en condiciones de afrontar solas la tarea.

A nivel urbano, el ecoladrillo reporta muchos beneficios: una familia saca el 30 por ciento menos de basura a la vereda, lo que disminuye la contaminación, ya que todo ese material no al enterramiento ni al micro basural. Pero además la tarea favorece las relaciones familiares, porque al ser artesanal se puede compartir, mejora la concentración y crea una sensación de alegría y bienestar porque se está haciendo una buena acción para la humanidad.

- ¿Qué beneficios tiene el ecoladrillo a la hora de construir?

 - El ecoladrillo que producimos es un bloque aislante. Al utilizarlo en las construcciones éstas son térmicas, acústicamente aisladas y antisísmicas. Hoy se están construyendo mansiones y viviendas suntuosas de plástico nuevo, porque la calidad que ofrece el plástico en la construcción no la ofrece el ladrillo común. Es decir que nuestro tan sencillo ecoladrillo ofrece lo mismo que el material que se compra para hacer casas grandes de alto costo económico.

Reciclar todo

En febrero de este año el municipio de Río Cuarto concretó el proyecto “Isla Verde” para residuos tecnológicos: se trata de la instalación de un contenedor para residuos electrónicos, que funciona en el Paseo del Andino.  El propósito es tratar los residuos peligrosos para sanear el vertedero controlado y reutilizar los materiales, realizando un aporte al medio ambiente en general. Los vecinos pueden llevar residuos eléctricos y electrónicos (RAEE) de lunes a sábados de siete a 19, en horario corrido. Se reciben computadoras, microondas, teléfonos, cables, impresoras, aires acondicionados, lavarropas, heladeras.

Tres meses después, en mayo, se inauguró oficialmente la primera planta experimental de reciclado de residuos plásticos, en un predio ubicado en la calle Godoy Cruz 355. Este proyecto llamado “Recuperación de Residuos con Inclusión Social” complementa al de Recuperadores Urbanos iniciado en el 2007, ya que el objetivo es fortalecer y acompañar a las familias que se dedican a la recuperación de residuos en la ciudad. En julio se logró concretar la primera venta de la Planta de Tratamiento de Plástico a una empresa de la provincia de Buenos Aires que adquirió los primeros 2.000 kilos de material plástico reciclado (PET) en forma de fardos. Esto se logró gracias a los vecinos de Rio Cuarto que depositan sus botellas plásticas en diferentes Puntos Verdes de la ciudad o las alcanzan a la Planta Recicladora.

Claro que en materia ambiental los contrastes son notables. En septiembre, el presidente Mauricio Macri autorizó la importación de basura sin control sanitario. La nueva norma modifica los decretos reglamentarios de la Ley de Residuos Peligrosos para permitir el ingreso de “sustancias y objetos” procedentes de otros países. La principal modificación consiste en eliminar el requisito de contar con un certificado de “inocuidad sanitaria y ambiental”, por lo que se abre la puerta a la importación de material contaminante sin ningún tipo de control.

En el país todavía no existe una ley que impulse la práctica de separar los residuos. Lo recomendado es dividir en tres partes: basura (no reciclable y residuos sanitarios), reciclables (papel, cartón, vidrio, latas y envases plásticos) y orgánicos (restos de comida, hojas y ramas).

Plasticar

Pese al vacío legal, Río Cuarto ha sido prolífico en organizaciones que se proponen reciclar para mejorar el medio ambiente. Juan Octavio Ferreyra, Juan Pablo Tavecchio, Pedro Aldecoa y Facundo Albert son cuatro estudiantes de arquitectura que fundaron Plasticar, con el objetivo de transformar el plástico en diseño y arquitectura.

  - ¿Cómo surgió el proyecto Plasticar?

 -La idea de transformar el residuo plástico en arquitectura surgió en el 2016, cuando a uno de los fundadores se le ocurrió aplicar el proceso de Precious Plastic para hacer ladrillos en particular y arquitectura en general. Esta idea llevó a crear un grupo que empezó a participar en concursos para conseguir el financiamiento necesario para empezar el proyecto. Participamos del concurso “What design can do?” (2017), pero no obtuvimos ningún premio. Hasta que en el programa Emprendiun (2018) conseguimos 200.000 pesos, lo que nos dio el impulso necesario para crear el taller Plasticar.

- ¿Cómo está formado el grupo?

 -El equipo directivo del proyecto Plasticar se compone de nosotros cuatro: Juan Octavio Ferreyra, Juan Pablo Tavecchio, Pedro Aldecoa y Facundo Albert. Pero como el trabajo en redes es importante para potenciar los proyectos, iniciamos un proceso de vinculación con diferentes profesionales, instituciones, personas y grupos que se han acercado a compartir sus conocimientos. Entre ellos se encuentran: Richard Reynols (diseñador web), Belén Bonacci (producción de videos), Malcom Terzo (economía), RG Incuba (grupo de profesionales que potencian emprendimientos) y la planta de reciclaje municipal (convenio para trabajo en conjunto).

- ¿Cuál es la finalidad de Plasticar?

 - La finalidad de Plasticar es transformar la contaminación que generan los residuos plásticos en diseño y arquitectura. De esta forma se reduce el impacto ambiental que tienen el plástico, que si no se recicla se inserta en la cadena alimenticia de miles de especies y contamina diferentes ecosistemas por cientos de años, que es lo que tarda en degradarse. Al mismo tiempo se aprovechan las propiedades que tiene el material, que son aptas para las construcciones: compresión y tracción, aislación hidrófuga y térmica, etc.

 - ¿Cómo transforman el plástico?

- El plástico se transforma a través de dos procesos claves: el triturado, que reduce los objetos plásticos a una serie de “escamas” que luego son utilizadas en el siguiente proceso, en el que la materia prima es extruida en diferentes matrices o moldes que les dan forma a nuestros productos. El proceso de extrusión consta de introducir el plástico triturado en una camisa de metal a una temperatura controlada que permite que el plástico se derrita sin llegar a quemarse y por ende a contaminar. Éstos procesos son posibles gracias a las dos máquinas que construimos en base al proyecto Precious Plastic. De esta forma el residuo plástico es transformado en ladrillos, placas, listones y vigas, con los que diseñamos y construimos diferentes aplicaciones arquitectónicas y de mobiliario.

 - ¿Llega un punto en que se debe desechar?

 - Cada vez que se recicla el plástico va perdiendo propiedades, por eso el producto que se obtiene del reciclado es muy importante: no tiene que ser de un solo uso.

- ¿Reciben apoyo de la sociedad de Rio Cuarto?

- Si, la ciudad participa de la recolección de residuos plásticos trayéndolos a nuestro taller. Tanto las personas individuales (que se pueden ver en la web Plasticar.ml) hasta las instituciones como colegios y universidades, que se suman a los puntos verdes de la comunidad Plasticar. También existe un convenio para desarrollar trabajos en conjunto entre la Planta Municipal y Plasticar.

 - ¿Recuperar y transformar el plástico a largo plazo ayuda al medio ambiente?

 - Recuperar y transformar el material es una de las soluciones parciales que necesariamente hay que empezar a desarrollar para combatir el problema medioambiental de la contaminación plástica. Otras soluciones igual de importantes que se han detectado y se tratan de incluir en el proyecto son: educación, concientización, reducción del consumo, activismo, legislación, limpieza, desarrollo de materiales alternativos, correcta gestión de los residuos, comunicación y difusión, etc.

Otra solución propuesta para reducir la contaminación ambiental es lisa y llanamente prescindir del plástico. Es lo que se proponen Tiendas Green y EcoTerra, que elaboran productos biodegradables como cepillos de dientes de bambú -tardan 180 días en degradarse y convertirse en abono-; toallitas y protectores femeninos hechos con tela 100% de algodón; shampoo, acondicionador, jabón y crema sólidas; esponjas de yute 100% biodegradables; jaboneras de madera recuperada; discos de tela para reemplazar el algodón; bolsas 100% biodegradables y compostables hechas con almidón, entre otros productos.

“Somos naturaleza. Al reciclar no solo estamos cuidando la naturaleza, nos estamos cuidando a nosotros mismos y a nuestros seres queridos. Los que estamos un poco mayores no vamos a tener muchos problemas más que los actuales, pero los jóvenes que tendrán más problemas. La elección es obvia”, advierte Jenny Ortiz, a modo de síntesis del espíritu que anida en la Fundación Ecoladrillos y las demás organizaciones que decidieron poner manos a la obra para hacer de un problema una oportunidad.

Micaela Calvimonte
- Estudiante de Comunicación Social -