Crónicas
Entrevistas
Actualidad
El Kiosco virtual
Reflexiones
Cultura
Música
Cine
Libros
Galería Magalú
Galerías multimedia
La Revista
Revista El Sur
Staff
Ediciones en papel
Entrevista a Eugenio Zaffaroni
"La Corte decide si seguimos teniendo Poder Judicial"
Foto:
El ex miembro de la Corte Suprema augura una severa derrota (4 a 1) del presidente Carlos Rosenkrantz en una eventual votación sobre el caso de los controvertidos jueces Bertuzzi, Bruglia y Castelli, que el macrismo trasladó sin acuerdo del Senado.
Publicada el en Entrevistas

“Creo que (la votación) va a ser cuatro a uno, me parece”, dice Raúl Eugenio Zaffaroni, ex miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y uno de los juristas más lúcidos y respetados de occidente. “A lo mejor me estoy equivocando, pero en los once años que estuve en la Corte nunca se aceptó un per saltum. Los últimos vienen de la época de la Corte de (Carlos) Menem. De modo que el presidente Rosenkrantz convoca, pero los otros ministros seguramente le van a decir que no”. Se refiere a la reunión convocada para mañana por el presidente de la Corte para decidir si se otorga el per saltum y la Corte se aboca a la resolución del caso  de los controvertidos jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli. Cabe recordar que estos magistrados fueron reubicados durante la gestión del presidente Mauricio Macri sin el acuerdo del Senado, por lo que ahora se decidió que vuelvan a sus tribunales de origen. “No creo que la Corte firme la partida de defunción del Poder Judicial, no creo que se suicide”, advierte  Zaffaroni.

-¿La supuesta búsqueda de impunidad para Cristina Fernández de Kirchner es uno de los pretextos que se están invocando para explicar la resolución del Senado respecto a los camaristas Bruglia, Bertuzzi y Castelli?

-Es un pretexto. La motivación real de todo este escándalo es otra. Acá se fueron ochenta mil millones de dólares, y eso deja huellas. ¿Se sabe para dónde salieron? Bueno, no cuesta mucho averiguarlo. El temor es que haya un juez imparcial al que se le ocurra ver a donde fueron a parar. Hubo una macro defraudación que afectó a todo el pueblo argentino. Como en todo genocidio nunca se va a poder sancionar a todos los culpables, pero nadie sabe a quién le va a caer. Porque son ochenta mil millones de dólares, no es que metí la alcancía del nene en el bolsillo y me la llevé. Y eso genera miedo en los que saben lo que hicieron. Y por eso movilizan de esta manera y confunden a la opinión pública.

-¿Qué piensa de los traslados de jueces que hizo Macri en su momento?

-El Poder Judicial es un cuerpo. Los jueces entran, salen, se jubilan, renuncian, se mueren. Lo que le puede pasar a cualquier persona, de modo que siempre habrá una vacante en el Poder Judicial. Pero si ese cargo vacante puede ser llenado por el Poder Ejecutivo, trasladando jueces por decreto o como se les dé la gana, sin acuerdo del Senado, sin concurso nuevo, estaríamos habilitando a cualquier Poder Ejecutivo a que cualquier juez con el mismo sueldo pueda ser trasladado de un lugar a otro, a que se busque a los jueces amigos, a los jueces propios, como decía Macri. Y en consecuencia cada presidente se va a poder armar un Poder Judicial moviendo las piezas en un ajedrez raro, con los jueces que a él le gustan, con lo cual se acabaría el Poder Judicial, se acabaría la independencia judicial. Es eso lo que se decide mañana. 

- ¿Qué cree que está buscando Carlos Rosenkrantz al impulsar un per saltum en este tema?

- No nos llamemos a engaño:  hay una confrontación en el panorama político, en el panorama del poder.  Rosenkrantz representa un poder real, es el abogado de Clarín. Sabemos a qué está jugando Clarín desde que Magnetto le dijo a Menem que la presidencia es un cargo menor. Magnetto se considera el poder. Los medios monopólicos en nuestra región ejercen un poder en función de un factor internacional que es el totalitarismo financiero de corporaciones transnacionales. Y Rosencrantz responde a ese poder. Este no es un problema argentino. A veces somos demasiado soberbios y creemos que somos los dueños del último refresco del desierto. Esto es reflejo de lo que está pasando en el mundo, que es una situación sumamente grave. Estamos ante una crisis civilizatoria, una crisis de la democracia, una crisis planetaria. Es un momento para repensar la civilización.

Ernesto Lucero
- Periodista -