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El último baile
Foto: Luis Arce, flamante presidente electo de Bolivia, tirando al aro.
Amante del básquetbol, Luis Arce logro un cómodo triunfo en las urnas sin necesidad de jugar tiempo suplementario. Sus semejanzas y diferencias con Evo Morales y su relación con Alberto Fernández, dos reconocidos futboleros y líderes de nuestro continente.
Publicada el en Crónicas

Sin necesidad de que sonara la “chicharra” del conteo definitivo, la serie ya había quedado definida y el equipo de Luis Alberto Arce Catacora podía empezar a celebrar. Las primeras certezas que arrojaban las urnas en la noche del domingo señalaban que en Bolivia no harían falta alargue ni segundo partido entre el Movimiento al Socialismo (MAS) y Comunidad Ciudadana.

Jeanine Añez, la cara visible del movimiento derechista que un año atrás forzó la renuncia de Evo Morales, fue la primera en admitir la evidencia del mandato popular y el próximo destino de la banda presidencial que lució en los últimos 11 meses. “El resultado es muy contundente y muy claro”, declaró Carlos Mesa, el candidato opositor que aspiraba a llevar a un tiempo suplementario la definición de este play off electoral.

“Hemos recuperado la democracia”, fue la primera frase que lanzó Arce luego de su consagratoria performance en el cuarto oscuro. Los más de 20 puntos de distancia sobre su principal adversario –superando todos los records exigibles para quedarse con el título de primer mandatario- no alteraron el tono moderado de su discurso. “Lo que pasa es que esa  diferencia es habitual en el básquetbol”, comentó alguien cercano a “Lucho” en pleno festejo. La alusión no fue casual ni rebuscada: el próximo presidente de Bolivia es un amante del deporte de los lungos y lo practica con asiduidad.

“Nadie lo esperó tan holgado”, señala sobre el triunfo de Arce el analista político Marcelo Taborda. “Me parece que también hay un mérito en cómo se organiza históricamente el MAS como movimiento social y los pasos que se han dado, y en eso tiene mucho que ver la organicidad que le da Evo a la hora de tejer las alianzas y armar las candidaturas”, destaca el comunicador.

“Fue mérito de Morales advertir que Arce podría ser una figura que captara nuevas adhesiones”, señala Taborda. Y explica: “El MAS ya tenía un caudal de votos que no iba a perder, un núcleo duro, y logró incorporar a otros sectores a partir de una figura conocida, previsible, que se había mostrado bastante proclive al diálogo. Arce aparece como una  suerte de moderado en un contexto de profundización de las posiciones fanatizadas, sobre todo en los sectores de oposición a Evo Morales, que mostraron tanta violencia verbal y hasta física con la represión que hubo”.

“No le restemos mérito tampoco a todos los errores que cometió el gobierno de facto, empezando por Añez y sus abusos y siguiendo por todos los que formaron parte de ese conglomerado que dio el golpe en 2019”, señala el comunicador.

Su mejor doble

Luis Arce tiene 57 años, es contador público egresado de la Universidad de San Andrés y docente de carreras de grado y postgrado en diferentes unidades académicas públicas y privadas. Durante dos períodos -entre 2006 y 2017, y luego en 2019- ocupó el principal despacho del Ministerio de Hacienda de Bolivia, donde sobresalía un retrato de un personaje muy ligado a Córdoba: Ernesto “Che” Guevara.

Se lo conoce como “el padre del milagro económico boliviano” de los últimos tiempos, y el Wall Street Jornal lo definió alguna vez como “el hombre detrás del éxito de Evo Morales”. “Yo no le diría milagro. Simplemente hemos puesto la economía al servicio del pueblo. Se trata de escuchar, entender y ejercitar lo que el pueblo necesita y quiere”, aseguró Arce en una entrevista del periodista Gustavo Veiga que Página/12 publicó el año pasado.

Su perfil académico no es el único rasgo que lo diferencia del dirigente cocalero al que acompañó desde sus primeros tiempos de gobernante. “He jugado al fútbol e inclusive el presidente Evo Morales me invitó en un oportunidad a un partido que se hizo contra unos daneses, pero lo mío es el básquetbol”, supo decir acerca de sus preferencias deportivas.

Ni siquiera durante la campaña electoral Arce abandonó su afición por los aros y “la naranja”, que hace tres años retomó con más intensidad por consejo de sus médicos, luego de que le detectaran un tumor en un riñón del que se curó en Brasil.

“¡El deporte es una pasión y también un medio para forjar nuestro carácter y hacer amigos! Con ellos compartimos un partido de básquet, el deporte que practicamos desde la juventud para mantener la energía renovada”, publicó un mes atrás en su cuenta de Twitter. En las imágenes se lo pudo ver haciendo gala de un buen manejo de pelota y luciendo la camiseta número “13” de Universitario de La Paz, equipo con el que hace poco tiempo compitió en el campeonato nacional de la categoría seniors.

A Evo Morales, su líder político, la pasión por el fútbol lo llevó a codearse con Diego Maradona y Lionel Messi, las máximas estrellas de la historia del fútbol argentino. El capitán del equipo campeón mundial en México ’86 lo apoyó públicamente cuando en 2007 la Fifa prohibió los partidos de eliminatorias en la altura de La Paz, donde un par de años después sufriría como entrenador una de las derrotas más humillantes de nuestra selección. Con “la Pulga” tuvo un acercamiento en 2013, aunque el carácter definitorio del partido que se jugó en el Estadio Hernando Siles por la clasificación al Mundial de Brasil 2014, y las críticas de los medios de prensa locales, hayan reducido un anunciado homenaje a la entrega de un tradicional poncho en la soledad del vestuario.

“Habrá que ver qué papel va a cumplir Evo desde afuera. Posiblemente será un liderazgo de apoyo pero no de interferencia”, señala el analista Marcelo Taborda sobre la injerencia que podría tener en el futuro gobierno boliviano el exmandatario exiliado en Argentina.

“Por otro lado está el contexto. En 2005 Evo llegó al poder precedido por una ola que ya se había producido en Brasil con Lula, un presidente salido de un lugar que no pertenecía a las elites; que también se había materializado con el Frente Amplio en Uruguay; y que mostraba otros liderazgos simbólicos en la región, como los de Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Ese contexto hoy no está, aunque en algunos países está queriendo volver a dar señales de vida”, puntualiza el periodista.

Un partido aparte

En vísperas de las elecciones, Messi y sus compañeros del seleccionado argentino afrontaron la siempre desafiante visita al equipo boliviano en los 3.640 metros de altura de La Paz en el marco de las eliminatorias a la Copa de la Fifa de Qatar 2022. Luego del encuentro los medios repitieron una y otra vez la imagen del final –el “10” del elenco albiceleste discutiendo con el delantero rival Marcelo Martins y un colaborador del cuerpo técnico local- pero poco y nada se dijo del preliminar que se había jugado en la cancha grande de la política.

En aquel duelo fue Jeanine Añez la que dio el puntapié inicial, en la asamblea virtual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del pasado 20 de septiembre, al hablar del “acoso sistemático y abusivo” del gobierno argentino hacia su país. El contragolpe, encabezado por el canciller Felipe Solá, no se hizo esperar: “Esperamos que la señora Añez pueda concentrar su energía en la realización de unas elecciones presidenciales libres y transparentes”.

El enfrentamiento “principal” terminó con victoria 2-1 del representativo albiceleste. Cuarenta y siete años atrás, el 23 de septiembre de 1973, el llamado “seleccionado fantasma” de una Argentina que era gobernada por Juan Domingo Perón ganaba en un territorio ya plegado al Plan Cóndor a través del dictador Hugo Banzer Suárez y se ganaba el boleto al Mundial de Alemania ’74.

“La victoria del MAS en Bolivia no sólo es una buena noticia para quienes defendemos la democracia en América Latina; es, además, un acto de justicia ante la agresión que sufrió el pueblo boliviano”, destacó Alberto Fernández. El presidente argentino mantiene estrechos vínculos con Morales y Arce, y en términos deportivos podría decirse que tiene afinidades con ambos. Alberto es un habitué a los partidos de fútbol que cada fin de semana se juegan en la Quinta de Olivos, aunque su fuerte está en las manos y no en los pies, y por eso ocupa el puesto de arquero.    

“Fue un acierto de Fernández, a medias con (el presidente de México) Manuel López Obrador, sacar de Bolivia a Morales, a su vicepresidente Álvaro García Linera y a otros dirigentes del MAS en esos momentos tan complicados posteriores al golpe. En ese momento no muchos se hubieran animado a hacer esa gestión,  ofreciendo el territorio y teniendo un papel tan activo”, sostiene Taborda.

Sobre el impacto que el triunfo electoral de Arce puede llegar a tener en Argentina, el especialista en temas de política internacional enfatiza: “Para Fernández, tener un aliado en un área estratégica como la provisión del gas puede ser muy útil. Y se puede avanzar en cuestiones de infraestructura”. Y completa: “También puede ser clave para no funcionar como bloques aislados en la región, aunque hay que tener en cuenta que en noviembre de 2021 habrá elecciones en Chile y que en febrero están las presidenciales en Ecuador, donde aquellas fuerzas que gobernaban y fueron perseguidas políticamente u objetadas en su accionar por el establishment empiezan a recuperar fuerza y ganar espacios para tratar de volver al poder”.

Hugo Caric
- Periodista -