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Concentración, exclusión y negocio detrás de los incendios
Fuego a discreción
Por | Fotografía: Gentileza Matías Tejeda (Mate Dibujos).
Foto: Mientras arde la Patagonia, la Justicia todavía no encontró a los autores de las quemas en Córdoba.
Los incendios en bosques naturales causan impotencia y afectan vastas regiones del país cada vez con mayor frecuencia. Algunas claves para interpretar el origen de lo que muchos consideran un verdadero “ecocidio”.
Publicada el en Reflexiones

El proceso de aparición de las ciudades es un fenómeno de la modernidad, ligado a la aparición de la industria y la manufactura. La ciudad, además de concentrar mano de obra disponible (capacidad productiva), concentró otros escenarios de demanda emergentes.

El control y el “ojo que todo lo ve” son una característica de las ciudades. El modelo de sociedad construido en territorios urbanos está compuesto por personas que no piensan colectiva sino individualmente, que le tienen miedo al otre y necesitan una sociedad controlada por fuerzas de seguridad (la “mano dura” como doctrina institucional).

Este modelo encierra múltiples contradicciones. Mientras los sectores dominantes consolidan su aislamiento en barrios cerrados, en los sectores populares aún persiste la solidaridad y la construcción comunitaria, que se traducen en ollas populares, campañas sanitarias y colectas para víctimas de los incendios.

Los territorios urbanos han sido construidos sobre roles “preestablecidos”. La mayoría no puede acceder a derechos, lo que genera conflictos sociales (ambiental, económico, educativo, de seguridad, movilidad, vivienda, entre otros). Son expresiones de las limitaciones propias del sistema capitalista para el desarrollo humano. La ciudad es por tanto consecuencia de un proceso constante de concentración, caracterizado por cuatro procesos interconectados:

1) concentración demográfica: la ciudad entendida como la necesidad de producir espacios geográficos que garanticen la disponibilidad de mano de obra, nuevos circuitos de distribución y consumo de mercancías.

2) concentración ideológica: la estabilidad del proceso de producción de capital en la ciudad, con todas las contradicciones que reproduce, es posible mediante la construcción de hegemonía (tanto en el adoctrinamiento como en el aleccionamiento de las masas). La ciudad funciona como sitio de concentración de redes y matrices ideológicas, culturales y educativas.

3) concentración de violencia: sostener la hegemonía citadina es posible gracias al uso de la coerción social. La ciudad aparece como centro de mando de las fuerzas policiales: se militarizan zonas ricas y se realizan mega operativos en barrios marginales con el inconfesado objetivo de amedrentamiento y sumisión.

4) concentración de capital: la actividad industrial desarrolla en las ciudades masas de capital que reinvierte en la actividad productiva, pero que también deriva a un sistema financiero rentístico y especulativo. El crecimiento desmedido del crédito como forma de financiamiento de diversas actividades -fondos de pensiones, sistemas de salud, financiación de vivienda- son formas de volcar el excedente en nuevos negocios.

Los campos

El proceso constitutivo de la Argentina tuvo como palanca de empuje económico la concentración de la propiedad de la tierra, pilar que apuntaló una clase terrateniente en la sociedad moderna. Mediante diversos mecanismos -legales e ilegales-, organizaron la acumulación originaria de vastas regiones de la pampa húmeda y alrededores, expulsando poblaciones originarias o reclutándolas en fortines militares. Lograron así formar asociaciones rurales con mucho poderío económico y político, acentuando un patrón de acumulación de capital hasta nuestros días. En este sentido, Córdoba es historia viva.

El último Censo Nacional Agropecuario muestra que el 1% de los explotadores agropecuarios (2.473) son dueños del 36% de la tierra (57 millones de hectáreas), mientras que el 55% de las chacras (125.023 fincas) tiene sólo el 2% de la tierra (3,5% millones de Ha.). El avance de un modelo productivo que avasalla al resto, mediante mecanismos legales e ilegales, eliminó en 20 años al 41,5% de las chacras (82.652 explotaciones agropecuarias, un 25% del total).

A este escenario es necesario sumarle la variable que representa la extranjerización de tierras. El Registro Nacional de Tierras Rurales alerta que una superficie mayor a 12,5 millones de Ha. (5,57% del territorio rural argentino) se encuentra en manos extranjeras. Concentración, centralización y transnacionalización del capital son las diferentes fases de la economía agroexportadora.

Los incendios

Estos días el país se conmovió con las imágenes dantescas de las provincias de Río Negro y Chubut y los testimonios de víctimas de los incendios que comenzaron entre enero y febrero de este año. En los últimos 15 años, este fenómeno de “causas naturales” comienza a ser un hecho frecuente en múltiples regiones de nuestro país. En Córdoba, por caso, hubo 340.000 hectáreas devoradas por el fuego sólo en 2020.

Chubut es conocida por dos grandes conflictos: la protesta y movilización de los trabajadores de la educación por los bajísimos salarios que perciben con meses de retraso; y las masivas convocatorias de asambleas ciudadanas para frenar el avance de proyectos de megaminería. Ahora se suma el problema de los incendios. Sólo que esta vez es evidente que el origen es intencional. El propio ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, aseguró que el fuego fue intencional, anunció una presentación judicial e informó que había 15 personas desaparecidas.

En Córdoba aún no hay responsables por los incendios, y resulta sospechoso que no se hayan incendiado los campos sembrados y si las reservas naturales. Este “esquema” vuelve a repetirse en Chubut, abriendo definitivamente un nuevo capítulo en las formas de extractivismo. Los incendios se iniciaron en la misma región que se intenta zonificar para la minería, región activamente protegida por asambleas y organismos ambientales. Sin embargo, como sucedió en Córdoba, en las más de 13 millones de Ha. que concentran Benneton, Lewis y asociados, no se incendió nada, sólo en reservas naturales protegidas.

Estamos ante una forma de acumulación por desposesión que primero arrasa la tierra protegida por el Estado y las comunidades que la habitan, y luego la apropian empresarios para negocios inmobiliarios o extractivistas. Pareciera no haber límites para los CEOs de empresas del campo y la ciudad en nuestro país.

Yael Ardiles
- Editor general de El Sur. -