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Preocupación mundial por la escalada represiva.
Colombia en llamas
Por | Fotografía: Gentileza encuentrosindical.org
Foto: La represión en Colombia no cesa.
María Gallego, docente, integrante del “Congreso de los Pueblos” y protagonista de la pueblada que conmueve a Colombia, habló en exclusiva con El Sur sobre la situación social y política de ese país. “Necesitamos de toda la solidaridad internacional que puedan brindarnos”, dice casi a modo de súplica.
Publicada el en Entrevistas

La inusitada violencia que desplegó el presidente Iván Duque como respuesta contra una población indefensa activó las alarmas de organismos internacionales de Derechos Humanos, organizaciones sociales, la ONU, presidentes y primeros ministros del mundo. Entre ellos la del presidente Alberto Fernández, que se sumó al rechazo de la represión estatal e instó a la concreción de un diálogo pacífico que ponga fin a la brutalidad policial. Esta semana, una comitiva oficial Legislativa integrada por les diputades nacionales Federico Fagioli (Frente Patria Grande - FdT) y Daniela Vilar (La Cámpora - FdT) arribó a la ciudad de Bogotá para generar instancias de diálogo que permitan superar la grave situación que tiene paralizado al país desde hace 15 días. El Sur dialogó en exclusiva con María Gallego, integrante de la organización colombiana “Congreso de los Pueblos – Región Dos Ríos”, quien explicó los motivos de la continuidad del paro nacional que, iniciado el 28 de abril, mantiene todavía inmovilizado al país.

- ¿Qué motivó el rechazo a la reforma tributaria?

-Colombia, al igual que varios países del mundo, profundizó la brecha de desigualdad social durante la pandemia. Las formas en que se presentaron las medidas que hacen a la cuarentena, el trabajo virtual o el estudio virtual no son tan sencillas, pues no se garantiza el acceso a internet o las herramientas necesarias. Esta realidad se agudizó durante la cuarentena.

- ¿La protesta fue en respuesta a las medidas restrictivas?

- En realidad los trabajadores informales siempre siguieron en las calles haciendo su trabajo, ya que dependen exclusivamente de ello para vivir. Pero el gobierno sí atendió el llamado de los grandes empresarios y entonces se comenzó a abrir la circulación paulatinamente, hasta que simplemente se abrió por completo. Y los sistemas de transporte masivos, como el metro, volvieron a funcionar sin ninguna medida de cuidado. Y claro, subieron los contagios.

- ¿La gente se sintió desatendida?

- La protesta se da en un contexto donde el pueblo empezó a ver que sí había plata para otras cosas: tres mil millones de pesos para un programa de televisión que se emitía todos los días a las 18 con el presidente; siete mil millones de pesos para comprar tanquetas; cuatrocientos millones de pesos para la nueva arma “VENOM” de la tanqueta del ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios); y otros tantos millones para comprar nuevas camionetas blindadas o salvar de la quiebra a una empresa transnacional como Aerolíneas AVIANCA.

- Le reforma tributaria fue la gota que rebalsó el vaso…

- Digamos que en medio de todo eso comenzó a emerger la indignación y agitación por la forma corrupta del gobierno para sobrellevar la pandemia.

En su relato, María Gallego repasa los distintos episodios que fueron alimentando el malhumor social y que considera el caldo de cultivo de la rebelión: el 9 de septiembre de 2020, la policía detuvo a Javier Ordoñez, un joven abogado en situación de calle. Un video que se volvió viral mostró como la policía lo levantó de la calle y lo llevaron a la comisaría, donde lo torturaron con las pistolas Taser y le dieron tal golpiza que lo terminaron matando. La gente, indignada, salió a protestar. Durante esas protestas la policía asesinó a otros diez jóvenes. Los números de la represión son escalofriantes. Según la ONG Temblores, ya hubo 1.956 hechos de violencia policial, 1003 detenciones arbitrarias, 47 muertes en contexto del paro y movilización, 39 muertes a manos de la policía, 10 muertos sin identificar, 548 desapariciones forzadas, 28 víctimas con heridas en los ojos, 12 casos de violencia sexual, 313 casos de violencia física y 418 intervenciones violentas

- ¿Cuánto incidió la violencia policial en el hartazgo de la gente?

-Desde principio de año se habló de la reforma tributaria, de salud, laboral y previsional que quiere hacer el gobierno. Y además querían prorrogar dos años el gobierno de Iván Duque, lo que no está contemplado en la Constitución Nacional. Veníamos de rechazar una reforma tributaria anterior y exministro de Hacienda propuso una nueva. Y entonces apareció un nuevo video viralizado donde la policía asesinaba a una persona transgénero. Sumado a que los toques de queda decretados por Duque siempre iban acompañados de abusos sexuales por parte de la policía.

- ¿Qué proponía la nueva reforma tributaria?

-El aumento del IVA al 19% de la canasta básica familiar, es decir, el huevo, la leche, el café y el azúcar, lo que consumimos a diario los pobres. El aumento también alcanzaba a todos los servicios públicos a estratos de 3, 4, 5 y 6 (NR: las viviendas en Colombia están clasificadas en estratos según los ingresos, y en base a éstos se cobran los servicios), impuestos funerarios, internet, combustibles y peajes, entre otros.

- ¿Cómo se organizaron para convocar al paro nacional?

-Se conformó un comité nacional de paro con presencia en varias regiones. Este comité está integrado por centrales obreras y sindicales (CGT, CUT, FECODE, entre otras), sectores de la educación, transportistas y movimientos políticos. En paralelo a este espacio comenzaron a organizarse asambleas populares de vecinos y jóvenes, una experiencia muy similar a las movilizaciones masivas del 21 de noviembre de 2019. Estas asambleas surgieron como expresiones de poder popular, vecinos en un barrio que se organizan y salen a las calles o realizan actividades. Esto influyó para que las convocatorias sean tan masivas, rápidas y nutridas, ya que el acercamiento entre las personas de un mismo barrio crea lazos fuertes y una identidad comunitaria.

- ¿La consigna era rechazar la reforma tributaria?

-El Comité convocó a salir a las calles para tumbar la reforma tributaria el 28 de abril, pese a todas las críticas, debido a que estábamos atravesando el tercer pico de contagios con 400 muertes al día y los hospitales con ocupación de hasta un 98 por ciento en ciudades principales como Medellín, Cali y Bogotá. La gente empezó a desbordar la convocatoria e insistía en que el paro no podía durar sólo un día. Nos criticaban por no respetar al personal de salud, pero sorpresivamente el personal de salud nos apoyó públicamente. Hay una imagen muy bonita que circuló en estos días que decía: “Te cuidé con amor cuando te contagiaste en una fiesta, te cuidaré con más amor si te contagias luchando por tus derechos”.

- ¿Eso fue determinante para que la gente saliera a las calles?

- Fue importante. El rechazo a la reforma tributaria empezó a prender en muchas personas con influencia. Entonces, cuando llegó el día, fue imponente. Las imágenes de los primeros días del paro son conmovedoras y dieron la vuelta al mundo por internet. Fueron marchas multitudinarias como hace años no veíamos.

- ¿Qué medidas tomó el gobierno ante el paro?

-La respuesta del gobierno, lamentablemente, también dio la vuelta al mundo: represión policial, persecución en los barrios, en las calles, detenciones arbitrarias, entradas en las casas. La confrontación comenzó a elevarse y el Comité propuso continuar el paro de forma virtual, pero muchos sectores movilizados no acompañaron esta medida. Circularon cientos de videos donde se observa a policías disparando a civiles en la vía pública, disparando al rostro, golpeando en patota a periodistas que registraban los hechos, infiltrados en las marchas incitando la violencia, despareciendo personas. Sobran pruebas del ESMAD disparando a manifestantes pacíficos en diferentes ciudades. En cada oportunidad que la policía o los militares dispararon había siempre alguien filmando desde la calle, el auto o un balcón, y entonces esas imágenes después circularon por las redes sociales.

-Esas imágenes aumentan la tensión…

- Un detonador, sin dudas, fue el momento en que empezamos a ser noticia internacional. Hubo una reunión de jóvenes que se hizo en Cali para orar por las víctimas y rezar por la paz. La actividad se transmitió en vivo por redes sociales. Hubo actores, actrices, artistas, músicos como Residente e influencers que replicaron la actividad. Hubo casi 80.000 personas conectadas al vivo. Y el ESMAD reprimió la marcha y le disparó a un joven en la cabeza. Todos vimos cómo se lo llevaban y horas después murió. Ni siquiera la delegación de la ONU se salvó de recibir ataques. Eso generó muchísima indignación. Pero a pesar de haberle ganado la pulseada a Duque y su reforma tributaria que tuvo que retirar, el presidente anunció la creación de una nueva reforma con sectores de la oposición. Esto genera influencias dudas porque está vigente el paro virtual que convocó el Comité, las calles están en llamas y la gente pide la renuncia del presidente.

- Se pide un cambio político…

-Algo en lo que pudimos avanzar es en instalar la noción de “Colombia anti Uribista”, rechazar el modelo de país que conformó el expresidente Álvaro Uribe Vélez, símbolo de muerte, corrupción y exclusión social, un dictador inspirado en grupos neonazis al servicio de los EE. UU.

- ¿Temen que se profundice la represión?

-En los últimos días, oficiales de las Fuerzas Armadas y el presidente Duque han comunicado públicamente que el accionar de policías y militares es en defensa legítima. La región del Cauca está militarizada, cerraron las fronteras, enviaron a 10.000 policías y soldados, cortaron las señales de internet y censuraron nuestras redes sociales. No sé cómo la gente va entrar en sus casas con tantos muertos, con todo lo que vimos, con tantas personas desaparecidas y con lo que hace la policía. La gente está en las calles porque se está muriendo de hambre, literalmente. Hay gente que ya no tiene nada que perder. Ya no creemos más el cuentico de que “vivimos en la democracia más estable de América Latina”, no creemos en los medios de comunicación que nos dicen “terroristas” cuando la ONU pide que paren la masacre. Ya no sabemos cómo va a reventar esta olla después de tantas veces que nos han mentido. Necesitamos del apoyo internacional, toda la solidaridad que puedan brindarnos nuestros hermanos y hermanas latinoamericanas.

Yael Ardiles
- Editor general de El Sur. -